Soy un hombre mayor y tuve muchos problemas, la mayor parte de ellos nunca ocurrieron.
– Mark Twain

En el diario que ya llevo tiempo escribiendo reservo una sección en la que describo mi estado de ánimo y lo que me preocupa. Trato de ser breve en este apartado salvo que sea algo grave que realmente necesite sacar fuera. Nada mejor que escribirlo para que pierda una parte de su fuerza.

De vez en cuando hago un repaso de unas cuantas entradas del diario. Unas veces lo hago de forma aleatoria, otras echo un vistazo a lo que escribí por ejemplo los domingos de los tres últimos meses y trato de ver patrones que se repiten.

De todo ese registro se pueden aprender muchas cosas, una muy interesante es chequear cada una de esas preocupaciones con la realidad del tiempo después y preguntarme:

¿Sucedió tal y como lo escribí?

¿Fué tan grave?

¿Qué consecuencias tuvo aquello?, ¿se parecían a lo que anticipé?

La respuesta es simple: la mayor parte de lo que escribí en el diario como preocupaciones nunca sucedieron.

Y así transcurren muchos días, tratando de anticipar problemas y resolviéndolos incluso antes de que ocurran. Muchos de ellos nunca sucederán, simplemente se quedarán en una representación de tragicomedia.

¿Quizás uno podría tomar nota de todo esto para que cuando comencemos la película en la cabeza nos demos cuenta de lo que conlleva?

Quizás estamos viviendo demasiado preocupados y haciendo planes mientras la vida pasa de lado.

Sería mejor hacerlo ahora, antes de que arrepentirnos cuando ya sea demasiado tarde y pensemos en todo lo que no hicimos.