Voy a comenzar este registro de meditación para dar constancia de los cambios que suceden, y de todos los problemas y progresos que voy encontrándome en el camino. Quiero mostrar lo que me funciona y lo que no, tratar de indicar ideas que pueden servir también a otros y que yo he experimentado.

Nota (dos años después): ahora que estoy volviendo a leer este viejo artículo puedo comprobar cómo mejoran las cosas. Lo que en un momento era dificultad y confusión ha pasado a ser algo muy distinto. Este artículo es solo un registro puntual (y real) en forma de muestra, creo que es un buen ejercicio para que cualquiera lo haga regularmente y de esa forma ver los progresos.

No voy a unir conceptos, simplemente relatar mi experiencia. Aquí no he escrito todas las veces que he meditado, solo aquellas que he podido escribir a continuación. En otras palabras, puede que haga más sesiones en las que no tenga el tiempo de hacer este resumen.

Para conocer mucho más, he creado una página para recoger todos los artículos relacionados con la meditación, te invito a que accedas a ella.

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Domingo 16 Nov 2014. Esto lo estoy escribiendo justo antes de comenzar la sesión. Estoy solo, y voy a sentarme en una silla sin apoyar la espalda, erguido. Estoy algo tenso, un poco de estrés por la jornada que me espera mañana, y físicamente activo. Creo que he tomado demasiado café. Comienzo la sesión como un reto.

Error: dejé el móvil encendido y al lado, no me di cuenta. Resultado: una llamada, un mensaje de texto. Concentración perdida, pero me ha servido para parar y volver a “entrar”. A la segunda interrupción he tenido que parar.

He conseguido “entrar” en la meditación al cabo de un rato. Los pensamientos van llegando como capas de Photoshop, todas por encima del “background”. Unas capas más opacas que otras, entrando y saliendo. Ninguna de esos pensamientos ha permanecido y eso es perfecto. Aun así no he logrado un estado de duración de relajación profunda. Pero los efectos son igualmente satisfactorios.

Ahora después de la sesión me siento enfocado y relajado. Es una sensación de tranquilidad y al mismo tiempo de atención.

 

Sábado 15 Nov 2014. En la mañana encuentro un momento para estar solo. Estoy en mi apartamento en Panamá y utilizo una silla en la que me siento sin apoyarme, con la espalda erguida. Consigo relajar mi cuerpo primero. Utilizo el método de sentir el peso de mis manos y el contacto de pies en el suelo. Después me enfoco en la respiración.

Siento los movimientos rápidos de los ojos, los dejo ir, los observo en intento no centrarme en ellos. Me sirven de guía para saber cómo lo estoy haciendo, aunque sé que debo dejar de prestarles atención.

Conseguí observar los pensamientos entrando y saliendo, tratando de sentirme como el espectador de todo.

No sé el tiempo que estuve, pero fue profundo. Fui interrumpido en la sesión, así que la “entrada” al mundo que me rodea fue brusca.

El efecto me duró durante el resto de la mañana, efectivamente sentí como si mi mente hubiera sido “entrenada” parcialmente.

Al cabo de unas horas entré en mis rutinas y no estoy seguro si los efectos de la meditación se hicieron notar.

 

Martes 18 Nov 2014. He estado tres días de trabajo en Mexico, nada de tiempo libre. Los viajes son un reto para hacer meditación. Intento relajarme en una silla de la habitación del hotel. Toda la carga de reuniones y estrés acumulado hace que me resulte muy complicado concentrarme. Estoy cansado. Decido dejarlo y dormir, sabiendo que al día siguiente estaré mucho mejor. Intento no sentirme culpable por no haber podido hoy.

 

 Miércoles 19 Nov 2014. Estos días de viaje resulta complicado encontrar un momento, es curioso pero no se trata de no tener tiempo, sino de sentirme “descolocado” y no tener alrededor el resto de elementos que relaciono con la meditación: mi apartamento, mi habitación, mi alfombra… Con el tiempo debo tratar de no vincular esta práctica a un lugar concreto, o bien estar más abierto a hacerlo en todo tipo de lugares. Llegará con la práctica.

 

Jueves 20 Nov 2014. Estoy dentro de un avión. Salí de México DF y vuelvo a Panamá. Tengo colocados unos auriculares Bose que aislan mucho del ruido. El reto no es vencer la distracción por el ruido, sino el peso del sueño. Me he despertado a las 3:30am para llegar a este avión. Después de leer inicio la meditación. Como sé que tengo tiempo por delante y pocas distracciones eso me ayuda a arrancar. Al cabo de un rato consigo “entrar”. Hoy me cuesta menos. Me relajo profundamente y salgo y entro un par de veces.

 

Domingo 23 Nov 2014. Estoy solo en el apartamento. Hay algunos ruidos e incluso una música suave de fondo. Creo que no me va a molestar. Después de intentarlo percibo muchas señales de “culpabilidad” que me ponen difícil entrar a un estado más profundo. Me relajo y medito, pero no consigo permanecer meditando profundamente. Quito algunas capas de pensamiento, marchan y otras llegan, cada vez menos. No conseguí calmar la voz de la mente del todo, pero sí una parte.

Como dijo Eckhart Tolle, a veces tenemos una “presencia”, una capacidad para convertirnos en ese observador que es el “Yo” real. No todos los días tengo esta capacidad, va y viene, todavía no conozco las reglas que lo rigen ni como controlarlo.

Como todas las enseñanzas muestran, es la práctica la que lo cambiar todo. Constancia una y otra vez.

 

Lección aprendida: incluso en esas veces que parece que el resultado no ha sido bueno y que no he conseguido meditar profundamente, los resultados positivos se notan igualmente. Quizás no son igual de potentes como podrían llegar a ser, pero son beneficiosos y lo siento de forma palpable. A veces no duran mucho, pero me colocan en un estado en el que puedo enfrentarme a los problemas del día a día y todos los retos que tengo, de una forma más sabia, centrada, con más inteligencia y control. Quizás estos no son las palabras más adecuadas, son solo palabras. Lo que cuenta es el resultado tangible.