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Fuente: John Wheeler, de su libro “You were never born”, 2007.  John se ha retirado de la vida pública y ha dejado de publicar sus libros. Aquí tienes la versión en pdf de “You were never born“. Ver aquí todos los artículos sobre John Wheeler. Nota: todo esto forma parte de artículos relacionados con la no-dualidad.


 

El ver tu identidad real y la ausencia de existencia de una entidad conceptual o persona separada, elimina la necesidad de progresar en pasos sucesivos. El cuerpo-mente es simplemente una apariencia, un flujo de energía. El decir que las apariencias son “fuertes”, “difíciles”, “turbulentas” y que necesitan ser gestionadas o integradas son interpretaciones conceptuales. Esto surge debido a enfocarnos demasiado en ellas. De otra forma se ven justo como lo que son: únicamente estados que vienen y van y que surgen sobre la presencia absolutamente clara y en la que no existen ningún tipo de problemas. Las apariencias no son ni buenas ni malas. No hay nada que corregir porque no hay nada que sea sustancial en ellas.

El pasado no existe. El futuro no existe.

Eso solo deja lugar a un puñado de pensamientos y sensaciones que ocurren en el momento presente. Estos pensamientos surgen y se van en el instante porque no son sustanciales realmente. Entonces ¿qué es necesario arreglar, mejorar, integrar o curar? Al darte cuenta que todo ello no es tu identidad verás también que no existe ningún ser ni entidad que esté presente.

De hecho no solo no hay ningún problema objetivo sino que no existe ninguna persona presente para tener un problema. Esta forma de ver la realidad resuelve los problemas latentes de ansiedad.

Una vez que hayas visto que no existes como una persona limitada y que por tanto las apariencias no se pueden relacionar con ninguna persona en el centro, la tendencia a enfocarte a pensamientos y emociones disminuirá. Cada vez tendrás menos tendencia a gastar energía en ellos y etiquetarlos. La energía de las emociones es impersonal en si misma, no conlleva juicios de valor, como ‘bueno’ o ‘doloroso’. Estas solo son etiquetas que añade la mente.

Simplemente deja que las cosas se queden como están, sin corregir. Cuando compruebes tu verdadera naturaleza y te des cuenta de los problemas que conlleva la creencia en un ser irreal, no habrá mucho interés en relacionar los problemas emocionales con la persona que trata de arreglarlos. La energía de las emociones encontrará así un estado de equilibrio natural. El clarificar lo que es fundamental afecta a la raíz de todo, en lugar de tratar con los efectos.

Las creencias, problemas, bloqueos, son efectos de las creencias e hipótesis no examinadas. Cuando las resuelvas, los efectos se solucionan de forma natural.

No hay que hacer ninguna práctica porque no existe el tiempo y no existe la persona. Tu no estás separado del Todo, por ello ¿qué práctica iba a ser necesaria? ¿quién dice que las emociones son buenas o malas, agradables o dolorosas? ¿quién ha decidido que las cosas deben estar integradas o que hay mucho más trabajo por hacer?

Si hay algo que sea necesario hacer o corregir en el cuerpo-mente, surgirá y lo harás. No es necesario crear ningún tipo de ansiedad por ello.