Bucear en la intersección entre neurociencia, la psicología del comportamiento humano y las filosofías que se han dedicado al estudio de la mente durante 2500 años equivale a abrir un tesoro lleno de algo más que oro y diamantes. Hay muy pocos libros que tratan acerca de ese punto de encuentro, y es justo en ese marco donde más beneficios puede aportar a cualquier persona y en cualquier aspecto de su vida.

Parte de esta web como sabéis es una forma de compartir este camino paso a paso –pulsa aquí si quieres saber más del porqué de esta web-. Realmente no cuento nada que no esté ya accesible a cualquier persona si se dedica a buscar. Seguramente yo aporto poco aquí, pero al mismo tiempo es sorprendente la falta de recursos e información práctica que conecte e integre en este campo.

En internet y en muchos libros se puede encontrar mucha información dispersa, pero muchas veces no es aplicable: o bien demasiado esotérica, o bien demasiado científica, o bien demasiado “autoayuda light” que no sirve para nada.

Quizás es una utopía, pero aquí trato de integrar lo que otros ya han demostrado aplicándolo a un campo práctico de la vida de una persona del siglo XXI. Intento escribir resumiendo y eliminando “ruido” y tratando de unir los puntos de un mapa muy disperso. Quizás es una locura lo que estoy haciendo. Quizás no. Me da igual. Ahí está, ya son más de 200 artículos que empiezan a conectar.

Dentro de las filosofías que mas han aportado a este estudio es el budismo. Dejando a un lado el tema doctrinal o dogmático -da igual nuestras creencias para tratar de conocer lo máximo de otra cultura o filosofía- es sin duda la que más puede llegar a aportar sin caer en ningun tipo de doctrina. La relación entre el “manual de instrucciones” del budismo y la neurociencia está documentado aunque el muchos fragmentos separados.

Todo lo que enseña el budismo trata de tres pilares: Virtud, Mindfulness (también llamado atención, concentración) y Sabiduría.

Estos son los tres pilares de la práctica del budismo, que coinciden con los pilares fundamentales que hacen falta para el bienestar físico, emocional y mental de cualquier persona.

1. Virtud

Se ocupa de regular nuestras acciones, las palabras y los pensamientos para crear un beneficio en lugar de dañar a otros o a nosotros. En el cerebro, la virtud se dibuja en dirección de arriba hacia abajo desde el córtex prefrontal. La virtud también tiene un recorrido desde abajo hacia arriba: desde la calma del sistema nervioso parasimpático y las emociones positivas del sistema límbico.

Recuerda aquí las partes del cerebro. También puedes acceder a todos los artículos publicados acerca de la mente y hábitos.

2. Mindfulness

Se trata de la atención enfocada a nuestro mundo interior y al exterior. La atención es la puerta de entrada para incorporar las buenas experiencias y convertirlas en una parte de nosotros. Igualmente es el camino para calmar y contrarrestar los efectos del estrés y otros estados. La atención nos lleva a nuestro centro. Ya hemos dedicado muchos artículos a mindfulness y a la meditación en general.

3. Sabiduría

La sabiduría tiene mucho que ver con el sentido común y práctico: se trata de aprender qué es lo que nos perjudica y causa sufrimiento, y en una segunda fase dejar de acercarnos a aquello que nos hacer sufrir y fortalecer lo que nos ayuda. De esta forma estaremos más serenos sobre el devenir de las cosas que suceden y más proclives a disfrutar del placer sin atarnos a él, y por otro lado padecer el sufrimiento sin hundirnos por él.

Los tres pilares están controlados por tres funciones fundamentales de la mente: regulación, aprendizaje y selección.

La mente se regula a si misma mediante sistemas que se encienden y se apagan (excitadores e inhibidores), luces rojas y verdes que activan o apagan circuitos.

La mente aprende gracias a crear nuevos circuitos, reforzar existentes y debilitando otros que ya hay.

Estas tres funciones: regulación, aprendizaje y selección operan en todos los niveles del sistema nervioso: desde el nivel de las neuronas hasta la regulación global del cerebro.

  • La Virtud depende fundamentalmente de la regulación: excitando las inclinaciones positivas (hábitos) e inhibiendo las negativas.
  • Mindfulness, la atención, está ligada al aprendizaje. La atención consigue dibujar nuevos circuitos neuronales y llegar a tener un estado más calmado de conciencia.
  • La Sabiduría está ligada a la selección. La sabiduría consiste en tomar elecciones, como dejar de lado unos placeres para disponer de otros más beneficiosos.

Reforzando las tres funciones de la mente: regulación, aprendizaje y selección hará que podamos mejorar en Virtud, Atención y Sabiduría.

Las religiones que comparten esta filosofía lo llaman “el camino del despertar”. Es así llamado no porque descubramos algo nuevo, sino porque dejamos al descubierto la verdadera naturaleza -también llamada nuestro Yo verdadero- que llevamos dentro y que siempre ha estado presente pero que hemos cubierto de decenas de filtros debido a nuestro condicionamiento.

Todos los sabios y santos de cualquier época y religión dicen lo mismo: nuestra verdadera naturaleza es pura, radiante, sabia, en estado perfecto de paz. También está ligada de una forma misteriosa con la última realidad, que es llamada de múltiples formas segun cada época y cultura: La Fuente [1] , la Inteligencia Universal, y otros muchos nombres.

Nuestra verdadera naturaleza se oculta momentáneamente debido al estrés, la preocupación, el enfado y los deseos insatisfechos. Pero existe igualmente, está ahí. Saber esto proporciona bastante bienestar. Aquí tienes un artículo que te recomiendo acerca de quienes somos realmente y aquí hay otro artículo indispensable.

Es una paradoja que convertirnos en lo que ya somos (nuestra verdadera esencia) lleve tanto trabajo ! parece una broma.

Entender mejor cómo funciona la mente y cómo cambia –cómo es secuestrada y porqué, cómo se distrae y caemos presas de una voz incesante que nos condiciona nuestro presente y futuro, y en cómo podemos distraernos y dejar de vivir la vida presente, o bien cultivar la atención y tomar decisiones más acertadas- nos servirá para tener más control sobre ella. Y teniendo más control es el camino para ser más felices y sufrir menos.

Se dice que cuanto más poder tenemos sobre alguien, adquirimos la obligación de utilizar ese poder de la forma más positiva y buena posible. Y…

¿Quien es la persona sobre la que tenemos más poder?

Es tu yo futuro.

Es la vida que tienes en tus manos, todo lo que llegues a ser depende de como te trates hoy.

Las pequeñas acciones que tomemos se añaden una sobre otra. Cada día trae nuevas oportunidades para cambiar nuestra mente desde dentro hacia afuera. Realmente disponemos de mucho más poder del que nos imaginamos, a pesar de vivir en un mundo en el que tántas cosas están fuera de nuestro control.

Un desafío, y una barrera a romper

Muchas personas no se quieren lo suficiente, de hecho son mucho más duras con ellas mismas que con los demás.
Está claro que progresando hacia un desarrollo y crecimiento espiritual nos hará más efectivos en el trabajo y en las relaciones –ver aquí todos los artículos acerca de crecimiento espiritual-. Y por otro lado, ese crecimiento personal no es algo egoista. Realmente es un regalo que estamos dando al mundo. Este mapa del desarrollo espiritual de David R Hawkins es una excelente guía.


Referencias:


  1. Recomiendo leer el Tao Te Ching de Lao Tsé, un corto libro de versos dedicados a la Fuente. Pocas cosas dan más paz de leer. A veces abro un capítulo al azar, son muy cortos y se leen en un minuto. Después lo cierro y dejo que flote en la cabeza un día o dos. Puedes leerlo cien veces y según tu momento te dirá algo distinto, pero siempre tienes la sensación de leer algo atemporal, sabio y que viene de otra parte. Puedes leer mi traducción del Tao Te Ching aquí.  ↩