Tengo urgencia de oírte, alegría de oírte, buena suerte de oírte y temores de oírte, o sea, resumiendo estoy jodido y radiante quizá más lo primero que lo segundo y también viceversa.
-Mario Benedetti

Al borde del precipicio, parece que nada podrá volver a ser igual. Un mar de recuerdos e historias que jamás podrán repetirse.

No encontraré a nadie más así. Cometí demasiados errores. Quizás es algo que merezco. Demasiadas dudas retumban en la cabeza sin control.

No sé si llamarte o dejarlo así, sin más.

Algo aprendí, aunque hoy no lo vea:

Las olas desaparecerán y desearé entrar en el mar. En ese momento me daré cuenta.

Nadie merece la pena tanto como yo mismo.