La vida no es como se supone que debía ser. Simplemente es como es. Lo que hace la diferencia es la forma como la respondes.

– Virginia Satir

Lo que el destino nos ha regalado al nacer en forma de habilidades pudiera parecer que nos condiciona a todos los niveles. Pero no es así en absoluto.

Lo que más puede afectarnos en cuanto a desarrollar nuestro potencial está basado en cómo manejamos nuestras limitaciones que han sido fundamentalmente aceptadas como acuerdos no negociados desde el momento en que nacemos -y muchos más que aceptamos con el paso de los años-

En el libro Mindset: How You Can Fulfil Your Potential de Carol Dweck, que ha llegado a ser un bestseller en USA, se explica que hay dos estados mentales o formas de ver las cosas y que nos limitan de forma automática. En inglés se utilizan dos términos que encajan muy bien: fixed mindset y growth mindset. Es difícil encontrar una traducción buena en el español de Cervantes. Sería also así como “de mente fija” y de “mente en evolución”.

En definitiva son dos formas con las que podemos ver las cosas, crear expectativas de nuestro potencial, y que determinan de forma brutal aquello a lo que podemos aspirar. Hay personas que son rematadamente “de mente fija” y he conocido a unos cuantos que se les puede definir al 100% como de “mente en evolución”.

Las personas de mente fija piensan que se puede ser bueno o malo en algo debido a nuestra naturaleza. Simplemente porque eres así. Recuerdas cuando te decían “eres malo en matemáticas” ?

Las personas con “mente en evolución” creen que puedes llegar a ser bueno en prácticamente cualquier cosa, ya que tus habilidades dependen de tus acciones.

Como otros acuerdos que adoptamos sin darnos cuenta, resulta asombrosamente potente y en este caso dañino si eres de mente fija.

Las personas de mente fija han creado una limitación enorme que les frenará muchas posibilidades de desarrollo, también está totalmente relacionado con cómo evolucionamos en nuestra carrera profesional. Es importante que pensemos si somos de mente fija o no, y en qué nos está limitando cada día.

“Tu no eres bueno en la música, lo tuyo son los números”. Es lo que repetía mi familia cada navidad cuando pedía un piano a los Reyes Magos. Ocurría año tras año. Ese es uno de las decenas de ejemplos que se me ocurren de mente fija (mas adelante me indicaron que a sus Majestades no se les da bien transportar pianos a través de la chimenea, lo cual me resultó convincente).

Las personas con “mente en evolución” tienen a pensar que uno puede llegar a ser bueno en aquello que practica y llegar a dominarlo con maestría. Nunca les convencí.

Uno de los efectos peores de las personas con mente fija es cómo se enfrentan a los problemas:

Su forma de verlos está totalmente relacionada con lo anterior. Suponen que eres de por si bueno o malo en algo, así que cuando llega un problema piensan:

“lo ves, tienes un problema, te dije que no eras bueno. Déjalo ya!”

Y por el contrario, las personas con mente en evolución piensan que esos problemas proporcionan información, señales valiosas para el proceso de aprendizaje y la conquista de la meta.

Son dos personalidades totalmente opuestas, y una de ellas hace que cambie todo.

Más ejemplos:

En una mentalidad fija, tratas de esconder tus puntos débiles para no ser juzgado o catalogado como un fracasado.
En una mentalidad en evolución tus fallos son tus indicadores de puntos a mejorar.

En una mentalidad fija, te quedas con aquello que ya sabes, ya que te dará confianza.
En una mentalidad en evolución, desarrollas tu confianza empujándote hacia terrenos desconocidos, ya que tienes claro que en ellos es donde vas a aprender.

En una mentalidad fija, tratas siempre de buscar en tus pasiones y tu propósito, ya que son inherentes a ti. REFERENCIA al artículo de la profesión
En una mentalidad en evolución, estás comprometido a desarrollar tus habilidades constantemente. Además sabes que tanto la pasión como el propósito llegan gracias a hacer un gran trabajo, que a su vez se alcanza con la maestría y experiencia acumulada.

En una mentalidad fija los fallos te definen.
En una mentalidad en evolución los fallos son simplemente paradas temporales.

En una mentalidad fija crees que si eres compatible a nivel relación con alguien, deberías compartir sus puntos de vista y que todo fluya de forma natural.
En una mentalidad en evolución crees que una relación a largo plazo se construye gracias al esfuerzo y aceptas que las diferencias son imposibles de evitar.

En una mentalidad fija todo está orientado a los resultados. Si en algún momento fracasas, piensas que todo lo que has invertido se pierde y no sirvió para nada.
En una mentalidad en evolución el enfoque está en el proceso, en el camino. El resultado importa, pero únicamente será positivo si te has centrado en cada pequeño paso.

Uno se debe plantear si es posible pasar de ser “de mentalidad fija” a “mentalidad en evolución”…Por supuesto que si. Pero como todos los cambios de comportamiento, hay que crear un hábito y conquistarlo, en este caso un hábito de forma de pensar. Todos los artículos sobre los hábitos aquí.

Mucho más en el libro Mindset: How You Can Fulfil Your Potential de Carol Dweck. Recomendable.