Las cartas que nos han tocado al nacer determinan una buena parte de nuestro posible desarrollo personal como individuos. Aunque es posible levantarse sobre esas variables, determinan una parte importante de la “suerte” con la que podemos crecer como personas y alcanzar un grado de crecimiento espiritual.

[Nota: este artículo forma parte de una serie dentro de la categoría de “Consciencia“]

¿Tienes la suerte de haber nacido y crecido en una situación saludable? A veces nos olvidamos de ello. Eso por sí sólo hace que podamos alcanzar un nivel de desarrollo o bien uno bien distinto.


 

El autor que quiero presentar ha realizado un estudio durante más de 20 años calibrando y haciendo una “anatomía de la conciencia humana” que sirve para explicar el crecimiento espiritual de las personas individualmente y como sociedad. David R. Hawkins sufrió una experiencia que le cambió la vida a la edad de 38 y que llevó a la serie de descubrimientos que se presentan en su libro “El Poder Contra La Fuerza, los determinantes ocultos del comportamiento humano“.

De todos los temas que trata en su libro quiero rescatar aquí la parte que se refiere a su mapa de la conciencia humana y el resultado de su calibración en niveles de energía. Me resulta realmente importante ya que permite conocer en qué estado de la escala nos encontramos en cada momento de la vida, y explica entre otras cosas el porqué podemos alcanzar en cada nivel un nivel de felicidad determinado.

Parte de cualquier experimento de crecimiento y desarrollo es necesario comparar. Qué mejor hacerlo con un mapa completo en el que nos podemos situar a nosotros y a los demás.

Los niveles de crecimiento espiritual

Según el autor, una persona puede operar en un nivel durante mucho tiempo de la vida, y posteriormente estar en otro nivel.

 

Nivel de energía 20: La vergüenza

Es el nivel más próximo a la muerte. Coincide con estados próximos al suicidio. En el nivel de la vergüenza escondemos nuestra cabeza a la vida y desearíamos ser invisibles.

Algunas experiencias de la niñez, como abusos sexuales, pueden marcar la personalidad de por vida y llevarla a este nivel y mantenerlo si no se usa terapia.

La vergüenza produce neurosis. Es destructiva a nivel emocional y psicológico, y tiene como consecuencia una autoestima por los suelos.

Este nivel tiene todos los ingredientes para desarrollar también una enfermedad física.
Las personas que lo tienen son típicamente introvertidas, reservadas en extremo y tímidas.

La vergüenza es una herramienta de crueldad, de hecho las propias víctimas se pueden llegar a hacer crueles. Algunos individuos en este estado tratan de “compensar” siendo extremadamente rígidos, perfeccionistas e intolerantes.

Aquí caben los extremistas religiosos, que tratan de proyectar su propia conciencia de vergüenza sobre otros a quienes consideran legítimo atacar.

Los asesinos en serie cometen crímenes bajo una supuesta razón “moral” con la justificación de que están castigando a “malas” personas.

La vergüenza baja todo el nivel de personalidad y resulta en vulnerabilidad a otras emociones negativas.

Produce falso orgullo, rabia y culpa.

 

Nivel de energía 30: La culpa

La culpa se usa en nuestra sociedad para castigar y recriminar manipulando a las personas.

Las personas que lo sufren tienen remordimiento y llegan al masoquismo, con toda la escala de auto-daño.

La culpa resulta en enfermedades psicosomáticas y comportamientos suicidas. Muchas personas viven en un perpetuo estado de culpa sin ser conscientes de ello, incluso toda una vida.

Dentro de este estado, hay una fuerte tendencia a estar preocupados por el “pecado”, una actitud emocional que ha sido explotada por las religiones para manipular a las personas y ejercer poder.

Los mercaderes del “pecado y salvación” están obsesionados con el castigo y muchas veces proyectan su propia culpa en otros.

Algunas culturas también usan sacrificios animales como formas de crueldad derivadas de la culpa. Dentro de esto caben otras aberraciones como la auto-flagelación.

 

Nivel de energía 50: La apatía

Este nivel está caracterizado por la pobreza, la desesperación y la sensación de no tener ninguna esperanza. Las personas en este estado sufren de energía vital hasta un nivel de tener escasez de comida y recursos. Son personas con tendencia al suicidio que pueden fácilmente cometer actos de auto-daño personal.

En este estado no hay voluntad para vivir, hay poca respuesta a estímulos. Aquí entran las personas sin hogar y los que no están integrados en sociedad. Los “desheredados” injustamente como ocurre en muchas sociedades.

Las personas solas y ancianas tienen propensión a entrar en este estado. En general son personas dependientes.

La apatía es el nivel en el que una persona abandona cualquier esperanza.

 

Nivel de energía 75: La pena

Es el nivel de la tristeza y la pérdida. Muchos hemos pasado por este nivel, aunque de forma temporal.

Las personas que se quedan en este nivel por largo período desarrollan depresión y más efectos dañinos. Es el estado de los perdedores habituales, de los ludópatas crónicos que apuestan sin control.

Estas personas aceptan el fracaso como una forma de vida, y en este estado pierden su trabajo, los amigos, familia y las oportunidades. Igualmente pierden el dinero y la salud.

En este estado se ve la tristeza ante cualquier situación y la pérdida de una persona a la que se ama puede suponer dejar de creer en el sentido del amor.

Estas pérdidas desatan en este estado una fuerte depresión o incluso descender al nivel del abandono y llegar a la muerte.

 

Nivel de energía 100: El miedo

En el miedo hay un nivel de energía considerablemente mayor a los otros estados. El miedo es una de las variables que rigen el mundo.

El miedo al rechazo, miedo a la muerte y multitud de miedos sociales son los motivadores a la acción principales en la vida de muchas personas.

Bajo este punto de vista el mundo aparenta ser un lugar peligroso, lleno de trampas y amenazas.

El miedo es otra de las herramientas de manipuladores, desde sectas hasta las técnicas de marketing hacen uso de él.

El miedo puede llegar a convertirse una obsesión y tomar múltiples formas: el miedo de terminar una relación puede desembocar en celos compulsivos y un alto nivel de estrés.

El miedo genera paranoia y es muy peligroso, ya que el miedo es contagioso.

Los miedos impiden el desarrollo de las personas y llevan a un estado de inhibición.

El miedo necesita una considerable cantidad de energía para pasar al estado superior, por eso las personas en estado de miedo necesitan estar rodeadas de líderes que aparentemente han conquistado sus miedos y necesitan les saquen de su propio estado de “esclavitud en el miedo”.

 

Nivel de energía 125: El deseo

Aquí ya hay un nivel de energía considerable.

El deseo rige la mayor parte de la vida de las personas, incluyendo la economía y muchas más áreas de la actividad humana.

Los manipuladores de la publicidad utilizan el deseo para vincularlo a nuestros instintos.

El deseo nos mueve a conseguir metas y llegar a objetivos.

El deseo de dinero, fama y poder rige la vida de las personas que han subido desde el nivel del miedo. El deseo se convierte en su principal leit motiv.

El deseo es el nivel de las adicciones, que se convierten en más importantes que la vida misma.

El deseo tiene muchas variantes, como el deseo de atención. Las personas en este estado están tan preocupadas de obtener la atención de otros que llegan a alejar a los que les rodean.

La necesidad de obtener el deseo sexual de los otros es el motivo de industrias tan gigantescas como la cosmética y la moda.

El deseo está relacionado con la acumulación y la avaricia, es insaciable: la satisfacción de un deseo satisfecho se traduce en un nuevo deseo.

El nivel del deseo es mucho más alto a nivel energético que la apatía o la pena, ya que para “conseguir algo” primero hay que tener la energía de “querer”.

La televisión y medios de comunicación tienen una influencia enorme en el nivel del deseo. La televisión puede aumentar el nivel de energía de personas oprimidas -de niveles energéticos inferiores al deseo- y hacer que salgan de niveles como el de la apatía y la pena para desear una vida mejor.

Al menos, el deseo puede proyectar a las personas a niveles superiores de conciencia.

 

Nivel de energía 150: La rabia

Aunque la rabia puede llevar al homicidio y a la guerra, está lejos de los niveles inferiores.

La rabia puede dar lugar a la construcción o a la destrucción.

Las personas que están en el nivel de apatía y pena pueden pasar al miedo como un nivel de vida superior, y desde ahí empezar a “querer”. Ese deseo lleva a la frustración que a su vez lleva a la rabia.

La rabia puede ser el activador que le da la energía a una persona oprimida para hacerse libre.

La furia acerca de las injusticias han creado en la historia numerosos movimientos que han dado lugar a profundos cambios positivos para la vida de miles y miles de personas.

Cuando la rabia acumula sentimiento de venganza y resentimiento se vuelve peligrosa.

Aún peor es cuando la frustración presente en la rabia da lugar al odio, que tiene un efecto destructivo en la vida de cualquier persona.

 

Nivel de energía 175: El orgullo

El orgullo es el nivel de energía de la mayor parte de la Humanidad.

La gente se siente positiva al llegar a este nivel, es un nivel de autoestima muy superior al de los otros niveles anteriores.

El orgullo está socialmente aceptado. Aún así está por debajo del nivel crítico de 200. El orgullo “sienta bien” únicamente al compararlo con el resto de los niveles anteriores.

El problema del orgullo es que es que es defensivo y vulnerable ya que depende de las circunstancias externas. En otras palabras: sin las circunstancias externas “adecuadas”, el orgullo baja fácilmente a los niveles energéticos inferiores.

Un excesivo nivel de ego es extremadamente vulnerable al ataque y fácilmente cae. Por eso el orgullo es débil, ya que puede llegar al nivel de pena de forma inesperada según sople la veleta de las circunstancias de la vida.

El orgullo es peligroso también y ha dado lugar a guerras, de este estado provienen los “nacionalismos” que todos conocemos.

Las guerras “religiosas” y el terrorismo político habitan en este estado.

Dentro de ese estado el crecimiento personal está bloqueado. Los defectos personales, adicciones y otros problemas se niegan por la persona que posee el orgullo, haciendo imposible su recuperación.

El orgullo es un bloque pesado para superar y adquirir poder personal real.

 

Nivel de energía de 200: El coraje

En este nivel aparece por primera vez el poder (frente a la fuerza).

Esta línea es la que separa las influencias positivas y negativas de la vida.

Esta es la zona en la que ocurre la exploración, los logros y la determinación.

En los niveles justo por debajo, la vida se ve sin esperanza, triste, amenazadora o frustrante. En el nivel de coraje la vida se ve excitante, llena de oportunidades y desafíos, estimulante.

El coraje implica la voluntad de probar cosas nuevas y enfrentarse a los desafíos y los cambios de la vida.

En este nivel una persona posee energía suficiente para aprender los retos de un trabajo nuevo, pero ejemplo. El crecimiento personal se hace accesible.

Hay energía suficiente para enfrentarse a los miedos y a las limitaciones personales, observarlas cara a cara.

Todos los obstáculos que tiraban abajo a las personas de un nivel de energía inferior, aquí se convierten en estimulantes.

Las personas que actúan bajo el coraje toman de la vida lo mismo que aportan a ella -en los niveles inferiores las personas toman energía del mundo sin devolverla-

Todos los logros que se consiguen sirven de retroalimentación positiva y contribuyen a aumentar progresivamente la autoestima.

 

Nivel de energía de 250: La neutralidad

Los niveles inferiores a éste adoptan posiciones rígidas, lo cual impide un desarrollo en un mundo que por naturaleza está sujeto al cambio y a la adaptación. Esta rigidez crea oposición y división.

El estado de neutralidad conlleva flexibilidad, ausencia de juicios absolutos, permite observar y analizar con más certeza y está más separado de las consecuencias de la decisión.

Es un estado en el que no poder conseguir lo que uno desea no lleva a la frustración. Implica poder decir “si no consigo este trabajo, lo conseguiré con otro”. Es el comienzo de la confianza, de sentir el propio poder.

Aquí las personas no se sienten obligadas a probar nada ni a defender su opinión frente a otros. Implica un estado de bienestar personal constante.

Son personas con las que es fácil asociarse ya que tienen estabilidad emocional, no están interesadas en el conflicto, la competición ni la culpa.

Debido a su condición, también son personas difíciles a ser controladas.

 

Nivel de energía 310: La voluntad

Es un nivel de energía positivo en el que los cambios hacia niveles superiores es rápido.

La voluntad implica aceptar la resistencia de la vida y comprometerse a la participación. Por ejemplo en el nivel de neutralidad el trabajo se hace “adecuadamente”, mientras que en el nivel de voluntad se hace “bien”, y el éxito y progreso se hacen accesibles.

Las personas en este nivel son amigables, el éxito social y económico parece suceder automáticamente.

Alguien en este estado no tiene miedo del desempleo, piensan que si no consiguen un trabajo pronto será otro, o sino se harán emprendedores. Son personas que ayudan a otras y al progreso de la sociedad.

La autoestima es alta aquí y está reforzada por el apoyo de la sociedad en forma de apreciación.

Son personas que aprenden de los demás y son capaces de observar sus propios defectos.

 

Nivel de energía de 350: La aceptación

Es el momento de una gran transformación.

En este nivel de energía una persona acepta y comprende que ella es la fuente y creadora de la propia experiencia de su vida.

Es un enorme salto este nivel, ya que implica darse cuenta que la fuente de la felicidad está en uno mismo. En este estado, no hay nada “ahí afuera” que pueda cambiar nuestro estado de felicidad.

En la aceptación uno se compromete con los vaivenes de la vida sin tratar que se ajusten a la agenda personal. En este estado, la vida se puede observar a nivel global en lugar de perderse en los detalles o situaciones momentáneas.

Aquí los objetivos a largo plazo están por delante del corto plazo.

No estamos polarizados por la oposición o el conflicto, vemos a los demás con las mismas opciones que uno mismo y respetamos esa igualdad.

Este nivel es inmune a la discriminación o intolerancia, permite la cabida de la pluralidad sin excluir la diversidad.

 

Nivel de energía 400: La razón

Para que surja la verdadera inteligencia y racionalidad es necesario trascender a los emocionalismos de los niveles inferiores.

La razón es capaz de manejar grandes cantidades de datos, establecer conexiones rápidamente, tomar las decisiones correctas y comprender los detalles de todas las relaciones. Los símbolos y su valor abstracto toman especial valor en este estado.

Este es el nivel de los grandes pensadores como Einstein, Freud y muchos otros.

La razón no prueba en sí misma ser un vehículo hacia la Verdad. Produce una cantidad masiva de información pero no posee la capacidad para establecer conclusiones que llevan a la verdad última. Falla en establecer la diferencia entre los símbolos y lo que representan, confunde los mundos objetivo y subjetivo que limita comprender la causalidad.

La razón en sí misma, paradójicamente es el mayor bloqueo para alcanzar mayores niveles de conciencia.

Es poco frecuente trascender este nivel en nuestra sociedad.

 

Nivel de energía 500: Amor

No se trata del concepto del amor que vemos en los medios de comunicación. El mundo se refiere al “amor” como una emoción intensa que combina atracción física, posesión, control, adicción, erotismo y la novedad. Este concepto es frugal y pasajero. Cuando se frustra, este concepto revela la rabia y dependencia que estaba enmascarando. Este tipo de amor puede fácilmente convertirse en odio. En una relación de este tipo, realmente nunca hubo Amor.

Este nivel trata acerca del Amor incondicional, permanente, inmutable. Su fuente es independiente de los factores externos. Este Amor no nace de la razón, emana del corazón. Tiene la capacidad de levantar a otros y de lograr grandes retos debido a la pureza de su origen.

En este nivel aparece la capacidad para distinguir la esencia de las cosas. La esencia misma de un problema se convierte en el centro de enfoque.

Al dejar a un lado la razón, surge la capacidad para comprender instantáneamente la totalidad de un problema. Está unido a la intuición y a la comprensión instantánea.

Este es también el nivel de la completa y auténtica felicidad.

Únicamente el 0.4% de la Humanidad alcanza este nivel de conciencia.

 

Nivel de energía 540: Gozo

El Amor incondicional se expande y se convierte en un gozo interior. No es gozar de los acontecimientos cuando llegan sino una sensación constante en todas las actividades. Este Gozar emana de cada momento de la existencia.

Este es el nivel de santos, sanadores y personas en un alto grado de evolución espiritual.

La nota predominante en este estado es la compasión. Las personas que lo poseen ejercen una enorme influencia en los demás. El mundo aparece iluminado por una total belleza y se siente la perfección de la creación. Todo ocurre sin esfuerzo, con sincronía, y el mundo es una expresión del amor y de la divinidad.

En este estado se siente una Presencia cuyos poderes trascienden la realidad convencional. Estos fenómenos representan el poder del campo de energía, no del individuo en si mismo.

Las experiencias cercanas a la muerte pueden llegar a hacer sentir este nivel de energía.

[Recomiendo aquí leer el artículo relacionado acerca de la pérdida del ego de una persona que ha sufrido un accidente y nos lo cuenta ]

 

Nivel de energía 600: Paz

Este nivel energético se asocia con la trascendencia, con la comprensión de nuestro Yo al completo, y con la conciencia de Dios.

Es extremadamente raro, ocurre en 1 entre 1 millón de personas.

En este estado, la distinción entre el sujeto y el objeto desaparece, no existe un punto focal de percepción.

[Recomiendo aquí leer el artículo acerca de “quien soy yo” y la filosofía de Douglas Harding]

Los individuos en este nivel dejan de sentirse como parte del mundo ordinario. Muchos se convierten en maestros espirituales, otros trabajan en el anonimato para la prosperidad de la Humanidad.

Unos pocos se convierten en auténticos genios en sus campos de actuación y hacen contribuciones significativas a la sociedad.

En este nivel, la religiosidad se trasciende, y se reemplaza por la espiritualidad de la que emana la religión originalmente.

La percepción del mundo ocurre como en “cámara lenta”, colgada del tiempo y del espacio, nada está parado, todo está en continuo movimiento y cambiante. El significado y la esencia de las cosas se percibe de forma completa como una revelación.

Dicha revelación ocurre sin usar la razón, con una quietud y silencio de la mente totales. La mente ha dejado de conceptualizar.

Aquel que observa y lo observado se funden en una única identidad. El observador se disuelve en el paisaje y se convierte en el propio paisaje.

Todo está conectado a todo lo demás mediante una Presencia de poder infinito.

Se dice que las grandes composiciones de arte, música y arquitectura calibran en este nivel y nos pueden transportar temporalmente a niveles de conciencia tan elevados como en este estado.

 

Niveles de energía 700-1000: La Iluminación.

Este es el nivel de los individuos que en la historia han originado las grandes rutas espirituales conocidas como religiones. Todos están asociados con la Divinidad, y de hecho a menudo identificados con ella.

Estos seres son un enorme foco de energía y llegan a influir a toda la humanidad. Aquí no existe la separación entre la experiencia personal de la de los otros, existe una conexión entre el Yo, la Conciencia Superior y la Divinidad.

Lo No manifestado se muestra como el Yo más allá de la mente. Es la trascendencia completa del ego. Es el nivel más alto de la evolución de la conciencia de un ser humano.

No existe identificación entre el cuerpo físico y el “Yo”. El cuerpo es una mera herramienta de conciencia que sirve para interaccionar con la mente. Esa comunicación con la mente es su única función.

Es el nivel en el que el “yo” se convierte en el “Yo” superior. Es el nivel de la no-dualidad. Esa consciencia total está presente en todas partes.

Los grandes figuras religiosas como Krishna, Buda y Jesucristo pertenecen a este nivel.

Según el autor,

  • el 85% de la humanidad está por debajo del nivel crítico de 200
  • el 0.4% de la humanidad está por encima del nivel 500
  • Sólo 1 entre 10 millones de personas están por encima del nivel 600

 

El Poder Contra La Fuerza

Espero que este mapa del crecimiento espiritual te haya resultado interesante. Te aconsejo bajar de Kindle Amazon “El Poder Contra La Fuerza, los determinantes ocultos del comportamiento humano“.