Los mensajes de motivacion que vamos a ver aplican también a la persona más exitosa que puedas conocer. Las personas más extraordinariamente inteligentes también olvidan las simples verdades que el sentido común nos confirma como totalmente necesarias para ser felices.

Esto no son simples mensajes de motivación, sino reflexiones que todos hemos observado en el transcurso del tiempo. Me incluyo en la lista de los que lo olvidan fácilmente. ¿Y tú?

1. El Éxito y la Felicidad no son lo mismo

Tengo cerca de mí a personas por las que siento una gran admiración. Son gente de muchísimo éxito y absolutamente brillantes en lo que hacen. No solamente porque dominan su materia, sino por la energía que proyectan y los resultados que han conseguido a nivel profesional. Siguen siendo para mí un referente en lo que concierne al trabajo. Pero no necesariamente en lo personal.

En concreto un empresario cercano a mí trabaja unas 14 horas al día y no ha sabido integrar su vida personal en lo profesional. No tiene hobbies y ha sacrificado lo mejor de mi país para trabajar en otro país frío y del que no conoce ni el idioma. No le veo feliz. Una vez se desmayó en el trabajo. Es algo más joven que yo y aparenta unos diez más. Prefiero no imaginarlo dentro de un tiempo. Su sueño es acumular dinero para retirarse pronto y jubilarse pronto… y entonces disfrutar de verdad de la vida.

En el otro extremo tengo un amigo que dejó un trabajo estable en Telefónica para dedicarse a su pasión: el Kitesurf. Marchó al extremo sur de España, Tarifa, a vivir con un nivel económico muy inferior. Simplemente daba clases y tenía algún otro trabajo esporádico. Cada vez que le he visto allí se le veía sinceramente feliz, de esas personas que ni siquiera te lo tienen que decir, simplemente se nota.

A veces salir de la zona de confort no está encaminado al éxito económico, sino a perseguir la felicidad.

Pregúntate:

“¿Qué es lo que me hará feliz?

¿Qué es lo que me hará tener éxito?”

Asegúrate de separas bien las preguntas y también las respuestas.

Normalmente transcurren por vías dos vías muy diferentes.

2. Vendemos nuestra vida en el trabajo a cambio de un salario

Da igual que trabajes para una gran corporación, para una tienda o seas asalariado, al final cada uno de nosotros trabajamos para nosotros mismos.

¿Te has parado a pensar que es lo que estás vendiendo a tu empresa realmente? No es el resultado de tu trabajo, ni la venta que has hecho, ni tu brillante informe presentado a tiempo.

Lo que has vendido es tu tiempo.

Has vendido una parte de tu vida a la empresa.

¿Trabajas para vivir o vives para trabajar? Tú eliges.

Desafortunadamente no todas las personas tienen la suerte de trabajar y disfrutar de lo que hacen.

¿Qué hacer al respecto?

Hay una solución que debemos intentar a toda costa: autoemplearnos.

Emplear parte de nuestro tiempo en venderlo a nosotros mismos, a nuestro propio proyecto. Da igual que sea grande o pequeño. No tienes porqué dejar tu trabajo, no estamos tan locos, al menos al principio.

Nunca antes ha sido tan sencillo lanzar un proyecto de bajo coste. Haz un negocio online y arráncalo ya. Hay miles de ideas sin materializar, incluso tus pasiones pueden encajar. Puedes triunfar como otros tantos lo han hecho. Incluso sin garaje.

Recuerda que puedes aprender cualquier cosa. Solo tienes que quererlo y poner los medios y perseverancia.

Sal ahí afuera y actúa! YA

3. Las ideas no valen nada

No estoy loco. Lo repito: las ideas no valen nada.

Conozco decenas de amigos y conocidos con ideas asombrosas, brillantes. Proyectos explicados con entusiasmo y totalmente atractivos.

La realidad es: si no se llevan a la práctica, valen exactamente CERO.

De todas las personas que conoces con grandes ideas, ¿cuántos las han llevado a la práctica? Yo diría que el 1%.

No esperes al momento perfecto, no va a llegar.

No esperes a que la idea esté totalmente madura, el propio camino te marcará las decisiones que debes tomar.

Únete a otros. En los proyectos con más personas 1+1 no son 2. Las ideas se multiplican y los resultados llegan antes.

Una idea ejecutada actúa como detonante de tu autoconfianza y tesón. Después del primero puedes hacer cien más sin dudarlo.

4. La suerte de tener pocas opciones

¿Te has quejado de tener pocas ideas u opciones a elegir? A veces es lo mejor que puede pasar.

En este mundo de exceso de información y de posibilidades, se nos presenta un reto a la hora de tomar una decisión, incluso puede llegar a movernos hacia atrás o bloquearnos.

Tener pocas nos lo pone fácil a la hora de enfocar los objetivos.

Define claramente la meta.

Define claramente cómo lo vas a llevar a la práctica.

Visualízate como si lo hubieras conseguido, todos los días.

Confía en que la vida, cuando menos te lo esperes, conectará las huellas que has dejado. El sentido final se desvelará con el tiempo.

5. La suerte de cometer errores

Si no te equivocas, probablemente no quiere decir que eres bueno en lo que haces, sino que no haces nada.

Si has cometido diez errores tratando de conseguir algo, significa que te quedan diez intentos menos para acercarte a la meta.

Los errores son posibilidades de aprendizaje, son marcas en el camino para enderezar el rumbo.

Puede ser que lo intentes y te equivoques. Pero puedes estar seguro que si no lo intentas no lo vas a conseguir.

Sé un héroe con tus decisiones. Todas ellas las vas a tomar fuera de tu zona de confort. Y al conseguirlo te darás cuenta que ese sitio amenazante y desconocido que veías allí a lo lejos se ha convertido en otra zona nueva de confort que no conocías. Eso es crecer. Y eso es ser un héroe en tu vida.

6. La gran mentira de estar preparado

La vida a veces nos trae un tesoro envuelto en papel de regalo que incluso gente brillante e inteligente no lo acepta porque no están totalmente preparados.

Esa especie de perfeccionismo lleva a rechazar oportunidades increíbles que podrían ser aprovechadas.

Ese MBA que necesitas para montar un negocio o tu figura de triatleta para participar en esa carrera son excusas que nos ponemos para ocultar nuestro miedo al fracaso, o al qué dirán de los otros.

De esta forma se esfuman opciones tanto personales como profesionales.

Y la verdad es que cuando llegue la oportunidad NO vamos a estar preparados.

No nos vamos a sentir cómodos y vamos a tener miedo. Esa es la realidad.

Y esa realidad es la que nos va a hacer crecer y expandir nuestra zona de seguridad hasta otros niveles.

No esperes a estar preparado para abrir el regalo.

7. Tomar decisiones emocionales

Nunca tomes decisiones importantes en “caliente”. Sal afuera, tómate un descanso. Duerme. Deja que se te pase el momento de emoción extrema (tanto positiva como negativa) para dar el paso.

Intento aplicarlo en el trabajo incluso a la hora de mandar un email. Las palabras se pueden cambiar, se pueden suavizar y calmar incluso después del error. Pero lo escrito, escrito se queda. Nunca envíes correos bajo el enfado. El error que podemos cometer es grave.

No dejes que las emociones puedan con tu mente. Si ves que estás demasiado bajo su influencia, aplaza la decisión.

8. Aceptando nuestras luces y sombras

Sorolla fue “el pintor de la luz”, Simplemente se dijo así porque suena mucho mejor que decir “el pintor de la sombra”.

Realmente, Sorolla no era el maestro de la luz sino de la sombra.

Y es que no existe luz si al lado no hay sombra. Y para ser El Maestro de la Luz, hay que dominar perfectamente la sombra en todos sus matices y colores,  entender su sutileza, mucho más complicada que la luz.

Somos seres multidimensionales, con zonas inconexas, dudas y contradicciones.

Somos un lienzo a medio pintar.

No existe la perfección en una sola pincelada sino que el valor está en la suma de decenas de capas que cubren el cuadro.

Si leemos la vida de cualquier personaje de éxito identificaremos sus épocas de fallos y dudas. Están ahí, y posiblemente fueron necesarias para las metas que consiguieron.

Detrás de cada persona con éxito hay fuertes contradicciones. Hay gente con muchísimo éxito que hace daño a otros, hay gente que asciende a cotas altísimas de poder a costa de las vidas de otras personas.

Existen todos los tonos en la sombra.

Debemos reconocer e identificar nuestra sombra, dejar de ser perfeccionistas, aceptarla y perseguir nuestras metas.

9. La gente puede ser muy buena haciendo cosas que no le gustan

¿Has conocido a alguien que realmente detesta su trabajo pero que es realmente bueno en lo que hace y tiene una gran reputación en su empresa? Seguro que sí. Yo también, y tengo bastantes ejemplos.

Puedo decir que las épocas más creativas hasta ahora en mi vida han sido los momentos en los que el trabajo no me ha llenado. Me ha servido para buscar fuera del trabajo otras alternativas y formas de liberar mi creatividad y desarrollar otras posibilidades.

¿Eso va a hacer que rindamos menos y seamos menos exitosos en el trabajo? Al contrario:

Cuando una puerta se cierra hay que buscar otra.

El buscar sentirnos plenos es lo que va a hacer que lo hagamos mejor en todos los campos, en los que nos gustan y en los que no.

Desde luego que para ser bueno en algo, no necesariamente nos tiene que gustar. Pero así tendremos pocas posibilidades de ser felices.

Salvo que busquemos alternativas fuera que lo compensen.

10. Los problemas con los otros son nuestra propia sombra

Me he observado demasiadas veces proyectando mi propia zona de sombra, mis miedos, inseguridades y temores sobre otros.

A veces creemos tener un problema con alguien, cuando realmente lo tenemos con nosotros mismos.

Puede ser un problema de nuestro propio pasado, una experiencia negativa que hemos tenido y que esa persona de repente nos trae al presente por un comentario o una actitud. Y reventamos.

Nuestras propias inseguridades nos crean un estado de sensibilidad excesiva (por decirlo de forma amable) que nos hace de verdad insoportables hacia los otros.

El problema es que olvidamos observarnos. Y si lo hacemos, a veces ya es tarde.

Ser conscientes de la situación e identificarla es lo único que va a hacer que salgamos de ese estado.