Durante tu vida, en todo lo que haces y en todas las personas con las que te encuentras dejas una huella de una forma o de otra. Una parte de tu experiencia contagia a todo aquel con el que te has acercado, y nada de ello se da por perdido. Eso es lo que resulta eterno, esas pequeñas gotas de experiencia en un enorme río que no tiene fin.

– Harriet Doerr

A veces he dudado de lo que estoy haciendo aquí, pero esta frase me recuerda que estoy dejando una huella con esta web en la que comparto contigo. Quizás podría estar invirtiendo tiempo en hacer otra tienda online o dedicarme a algo lucrativo. No siempre he tenido claro siquiera lo que quería escribir aquí.

A juzgar por los comentarios y los emails que recibo a diario, estoy dejando una pequeña huella. La palabra -aquí en forma de texto es potente, y muchas de las cosas que lees pueden llegar a resonar contigo de una forma que ni siquiera podrías imaginar.

Una frase en el momento adecuado, un contenido que se ajusta a lo que estabas buscando -o ni siquiera sabías que estabas buscando- pueden cambiar tu día, tu semana, o tu vida. Pueden hacerte reaccionar, que investigues y leas ese libro al que has llegado, puedes acceder a una puerta que de otra forma permanecía inaccesible.

Lo mismo ocurre en tu día, en mi día. Con todas las personas con las que nos encontramos dejamos algo más que una impresión, contagiamos con nuestra energía, ánimo y fuerza al que tenemos cerca. A veces es perceptible y a veces no. Puedes estar hablando con alguien que drena tu energía, y también con otra persona cuya presencia te levanta y te hace sentirte bien.

¿Cuanta presencia eres capaz de dar cuando estás con alguien? ¿lo podrías medir en tanto por ciento?

Hoy estuve en una cena de trabajo. He tenido varios problemas durante la semana que me han dejado preocupado. Los he traído a la mente una y otra vez durante la cena, mientras hablaban, y mientras yo trataba de hablar. Esa huella que podríamos dejar se reduce cada vez que no estamos presentes al 100% en el momento, en la situación. A veces es difícil mantener esa presencia total en el cada instante, pero debería ser algo a perseguir. Tener la mente secuestra hace imposible vivir de verdad, como si la vida se nos escapara de las manos. Ocurre constantemente, día tras otro.

En este momento estoy solo y escribiendo este artículo en una habitación de un hotel de China, y me ha hecho pensar en la huella que haya podido dejar sin darme cuenta en alguien. Internet multiplica el alcance por miles de personas como tu que leen los artículos. No tengo ni idea del efecto salvo cuando recibo tus correos y me cuentas.

Es importante recordar que en todo lo que decimos, y en las experiencias que compartimos con los demás, dejamos una huella. Y que en determinados momentos y sin darnos cuenta podemos marcar a alguien en un sentido positivo o negativo. El efecto es directamente proporcional a nuestra presencia real en la situación, en cómo vivimos el aquí y ahora de la experiencia.

Este video es una pequeña muestra de dónde pueden llevar esos pequeños detalles de la experiencia de cada día, y cómo influimos en otros.