El trabajo que realizamos forma una parte integral de la vida, ocupando una proporción muy alta de nuestro tiempo. Forma parte de nuestra genética el necesitar un tipo de trabajo alineado con nuestro sentido de propósito en la vida y con el que podamos sentir que aportamos nuestro grano de arena al mundo en el que vivimos.

Nota: Este texto forma parte de una serie de artículos acerca de “Motivación laboral“.

El trabajo forma parte importante de nuestro sentido del Ser y contribuye a la necesidad humana de pertenecer a algo.

El trabajo también aporta una forma de descubrirnos a nosotros en la medida que interactuamos con el mundo que nos rodea.

Aunque el día a día en la oficina parece una maraña de tareas, responsabilidades, reuniones, viajes y conversaciones, todo lo que hacemos en él se puede clasificar en tres tipos de actividad. Si las entendemos y las tenemos en cuenta nos resultará más sencillo aportar más nuestro potencial y dar el máximo en lo que hacemos.


Fuente: Todd Henry y su libro acerca de la creatividad y nuestro potencial llamado “Die Empty: Unleash Your Best Work Every Day”.

Estas tres actividades que forman parte de cualquier trabajo son:

  • Planear
  • Ejecutar
  • Conectar

Para poder entregar nuestra máxima contribución es necesario exprimir estas tácticas de trabajo y potenciarlas por separado. Es la suma de las tres lo que colocará nuestros resultados y nuestra satisfacción en el listón más alto.

Planear

  • Planear consiste en poner por escrito los objetivos, y establecer prioridades
  • Es el “trabajo antes del trabajo”
  • Gracias a las actividades planificación, conseguimos asignar nuestro enfoque, tiempo y energía en los lugares adecuados
  • Dentro de esta actividad se incluyen tareas tales como anotar reuniones en un calendario, o hacer una lista de tareas diarias
  • Planear también se hace en colaboración con otros, como en las reuniones de estrategia y de planificación
  • Algunas tareas de mapear son más “abstractas” pero siguen perteneciendo a esta categoría otras tales como asignar el valor que damos a las tareas para alinearlas con nuestro propósito

Importante:

Si dejamos de incluir en nuestro plan a aquello que forma parte de los valores de nuestra vida, podemos llegar a perder fácilmente el rumbo tarde o temprano. Es fácil realizar grandes progresos en la dirección equivocada si no los tenemos en cuenta.

Ejecutar

  • Se refiere a Hacer el trabajo en sí mismo, en completar y actuar
  • Es crear valor de cualquier tipo, incluido ejecutar las tareas, hacer llamadas de ventas a clientes, diseñar, escribir, hacer informes semanales, y ejecutar tus objetivos
  • “Ejecutar” es la primera idea que te viene a la mente cuando piensas en el trabajo, principalmente porque sus resultados son los más tangibles
  • Puedes ser un gran estratega Planeando, pero si no Ejecutas de nada te servirán los planes
  • La fase de Planear es difícil de categorizar si la estamos haciendo bien o mal, pero Ejecutar es sencillo. Simplemente tienes que chequear en la lista cuales son las tareas que has completado, las palabras que has escrito o las llamadas a clientes que has realizado

Como consecuencia de lo sencillo de medir sus resultados, es fácil caer en la tentación de que todo nuestro trabajo gravite en torno a “Ejecutar” a expensas de las otras dos formas de trabajo. Esto ocurre porque es más sencillo decir “lo he hecho”, nos proporciona una satisfacción de resultado inmediata.

Ejecutar es la forma de trabajo más “táctica”, pero también es el área en la que es más fácil que nos lleve a la distracción.

Conectar

  • Es la clase de trabajo que más pasamos por alto, la olvidamos
  • No está atada a resultados, por eso no es obvia para medirla y tenerla en cuenta
  • De hecho no nos pagan por ella, y no suele aparecer en las matrices de responsabilidades y prioridades de ninguna empresa
  • Conectar es la actividad que más resultados puede dar a la larga a una organización, a tu equipo y a ti mismo como individuo
  • Conectar involucra el “trabajo en paralelo del trabajo” que es lo que realmente te hará efectivo
  • Lo componen las actividades que te fortalecen y te hacen crecer, como adquirir y desarrollar nuevas habilidades, reforzar el conocimiento que tienes en una materia, cultivar tu curiosidad, y cualquier tarea que te ayude a entender el contexto general de tu trabajo
  • Dentro de él está incluidas por ejemplo el estudio que haces de la industria en la que te desenvuelves y también el estudio de los competidores y de todos los elementos “colaterales” que influyen en tu trabajo
  • Durante el día a día en medio de las responsabilidades, de las urgencias y fuegos a apagar, es sencillo pasar por alto la tarea de Conectar frente a Planear y Ejecutar, ya que las dos últimas proporcionan una satisfacción y recompensa inmediata
  • Sin embargo, Conectar está totalmente ligado a tu éxito a largo plazo. Es esta tarea de “mirar desde arriba” en perspectiva o “mirar de forma lateral” la que te puede proporcionar mayor valor con el paso de los años

De estas tres tácticas de trabajo, ¿cual es la mejor?

El comportamiento humano es caprichoso, cada uno tenemos programada una de las tres formas de trabajo que es la que hacemos casi siempre. Tenemos una modalidad insertada en nuestro subconsciente y que no hace falta activarla porque es ya un hábito aprendido.

  • Hay gente muy buena haciendo planes, pero no se les da bien ejecutar la tarea y prefieren que lo hagan otros
  • Otros son excelentes cerrando acciones, pero no entienden bien el contexto y las prioridades de lo que están haciendo
  • Y otros son buenos ejecutando y planeando, pero no invierten tiempo en desarrollar competencias y habilidades que es lo que realmente les va a hacer efectivos con el tiempo

Para ser verdaderamente efectivos, debemos potenciar y utilizar las tres tácticas.

Esto no se puede hacer de forma “natural”, ya que como acabo de mencionar cada uno somos buenos en una de las tres.

Hay que hacerlo conscientemente como si fuera un diseño personal.

Perfiles personales

Todd Henry en su libro Die Empty 1 presenta una genial clasificación de las personas basado en las tres estrategias de realizar el trabajo:

  1. Los Desarrolladores
  2. Los Conductores
  3. Los Culo Inquietos
  4. Los Soñadores

1. Los Desarrolladores = Planear + Ejecutar + Conectar

Los desarrolladores están constantemente encajando oportunidades y recursos para añadir valor.

No son los que trabajan de forma frenética, sino con urgencia y diligencia. Hacen planes y ejecutan. Aprenden de sus acciones y corrigen durante la ruta.

Los desarrolladores reconocen que la incertidumbre no es un obstáculo ni un enemigo, sino una forma natural que surge de comprometerse en una tarea de valor.

También reconocen que las oportunidades sirven para algo únicamente si están preparados para aprovecharse de ellas. Por ello están constantemente desarrollando habilidades y recursos para cuando llegue el momento que están esperando más adelante.

Aún así disfrutan del momento y del proceso de aprendizaje.

Si quieres estar orgulloso de tu trabajo, debes convertirte en un Desarrollador.

2. Los Conductores = Planear + Ejecutar – Conectar

El Conductor es una persona absolutamente orientada a resultados. Pasa la mayor parte del tiempo planeando y chequeando listas de tareas.

Está obsesionado con los resultados de hoy, pero no hace gran cosa para prepararse para la efectividad del futuro.

No es capaz de aprovecharse de las oportunidades que surgen cuando están un pie a fuera de su enfoque inmediato.

Los Conductores destacan pronto ante los jefes por su disciplina y por su capacidad de ejecutar tareas y planificar. Normalmente sobresalen del grupo con notoriedad.

Con el paso del tiempo son más lentos en aprovecharse de nuevas oportunidades y de desarrollarse hacia otras metas y se acaban quedando estancados.

Finalmente, los Conductores fracasan en el objetivo de alcanzar su máximo potencial en el trabajo.

3. Los Superactivos = Ejecutar + Conectar – Planear

A los Superactivos les gusta hacer tareas (Ejecutar) y les encanta desarrollar nuevas habilidades y utilizar su curiosidad (Conectar), pero son malos pensando en el medio o largo plazo (Planear).

Les ocurre que pasan de proyecto a otro proyecto en el trabajo con demasiada frecuencia.

No son capaces de tener una estrategia a largo plazo y se quedan estancados.

Pueden tener un éxito en un momento dado pero se acaban preguntando porqué su carrera profesional no tiene la progresión que les gustaría.

4. Los Soñadores = Conectar + Mapear – Hacer

Están obsesionados con el desarrollo personal (Conectar) y con los planes estratégicos (Planear), pero les falta la convicción y el coraje para pasar a la acción y convertir las tareas en realidades (Ejecutar).

El Soñador habla mucho, pero rara vez consigue grandes resultados. Puede ser efectivo cuando se lo propone, pero pierde el interés rápido y raramente acaba lo que inicia porque ya estará pensando en la siguiente gran idea que ha tenido.

Cada persona y cada organización giran en torno a una de estos perfiles, que pueden variar con el tiempo. Yo personalmente tiendo a ser un Superactivo.

Realmente no hay ninguno de estos perfiles que sea malo, sino que tenemos que ser conscientes de ellos y darnos cuenta cómo afectan a nuestro trabajo.

¿Cuál es tu perfil? ¿Cómo relacionas estas tácticas con tu trabajo?

La mejor forma de desarrollar todo tu potencial es adoptar la mentalidad del Desarrollador.

Casi todo el mundo ignora nuestro tipo de enfoque de trabajo, y por eso perdemos muchas opciones para aprovechar nuestro potencial y dar lo mejor de nosotros.

Recuerda que para hacer lo mejor que puedas con lo que tengas y ser un desarrollador, no solamente te tienes que enfocar a lo que estás haciendo, sino cómo lo estás haciendo.

Si tratas de convertirte en un Desarrollador tendrás muchas más posibilidades de estar orgulloso con tu trabajo.

  1. Este artículo está basado en el fascinante libro de Todd Henry acerca de la creatividad y nuestro potencial llamado “Die Empty: Unleash Your Best Work Every Day”. Recomendable al máximo. ↩︎