En el artículo anterior acerca de la necesidad de control en la vida hemos visto cómo influye de una forma tan dramática en nuestro bienestar, felicidad y autoestima.

Sin ejercer ese control sobre una o parte de nuestras actividades importantes la vida se torna gris y nuestra autoestima y confianza no se podrán desarrollar. En este artículo exploro el enfoque laboral que se añade al anterior -aunque como podrás comprobar, ambos están totalmente unidos-

Nota: Este artículo forma parte de una serie acerca de Motivación laboral”  ]

Si tienes esa capacidad de control en el ámbito laboral, te afectará también positivamente a tu vida afectiva, y al resto de proyectos en los que te quieras embarcar. Igualmente, si posees esa sensación de control en alguna de las parcelas de tu vida personal -como un hobbie al que le dedicas tiempo y amas- será una potente influencia que toca de lleno a tu trabajo. Todo está conectado.

Satisfacción laboral y la necesidad de control

Este “motivador” al que hemos llamado la necesidad de control es clave para nuestro bienestar en todas las parcelas de la vida, y ocurre que:

 

Uno de los principales claves del éxito está en creer que lo que hacemos importa, que poseemos control sobre nuestro futuro.

 

Cuando la multitud de tareas, el exceso de responsabilidades, el estrés se acumula como una losa que nos aplasta, es prácticamente mantener la sensación de control.

Aquí Epicteto vuelve a ser la referencia: debemos concentrarnos únicamente en el círculo de las cosas que podemos controlar. La escuela estoica nos muestra que todos nuestros esfuerzos deben estar enfocados a las pequeñas tareas sobre las que tenemos control. Si desmenuzamos la meta en tareas S.M.A.R.T. que podamos medir y gestionar dentro de nuestra zona de influencia, podremos aumentar la sensación de control que es la clave para que demos nuestro máximo potencial en el trabajo. Nota: recuerda el artículo las claves para la motivación en el trabajo y la conexión total.

Se trata por tanto de limitar nuestros esfuerzos y enfocarlos a aquello que podemos actuar y controlar, por un lado, y por otro lado atacar las tareas de forma individual sin salir de la zona de control.

En la medida que dominemos las tareas dentro de esa zona de influencia, dicha zona se expandirá, abarcaremos más y conquistaremos poco a poco terreno que antes era desconocido. Y disfrutando de ese camino, iremos acumulando los recursos y la experiencia para ir expandiendo el círculo.

En cada momento da igual como te sientas de preparado, porque siempre deberás hacer lo mejor que puedas con lo que tengas.

Sentir que poseemos el control y que somos los dueños de nuestro destino, tanto a nivel personal como laboral, es el principal motivador y fuente de energía para nuestro bienestar y para poder dar lo mejor que llevamos dentro.

La necesidad de control en el trabajo

A mi alrededor y durante años he podido comprobar que los compañeros que poseían mayor sensación de control eran los que mejor hacían su trabajo y a parte más parecían disfrutar con lo que hacían.

También comprobé que esas personas tenían un nivel de tolerancia mucho más alto al estrés.

No eran inmunes, simplemente necesitaban una sobrecarga o decepciones mucho mayores que el resto para que sucumbieran al estrés.

En mi piel también he descubierto que cuando yo tenía esa sensación, se extendía como un vaso comunicante con el resto de mi vida: a mis relaciones, amigos, familia, etc.

Esto confirma que la sensación de control es necesaria en algún aspecto de nuestra vida para tener un nivel de bienestar global alto -también se le puede llamar autoestima, o autoconfianza – Los libros de psicología del comportamiento muestran algo sorprendente:

 

Estas ganancias de felicidad, productividad, y salud no están relacionadas con el control que tenemos, sino con el control que creemos que tenemos.

 

de nuevo, el cómo interpretamos la realidad es lo que nos puede acercar o alejar más de la felicidad. Algo que ya hemos visto en otros artículos y nos han enseñado los antiguos maestros. En este caso es reafirmado por la psicología actual. En este tema, podemos encontrar dos tipos de personas:

  • Los que los psicólogos definen que poseen una “posición interna de control” (internal locus of control). Son las personas que creen que sus acciones tienen una consecuencia directa en su vida y en los resultados que alcanzan. Creen que la “buena suerte” solo tiene que ver con su trabajo.
  • Los que poseen una “posición  externa de control” (external locus of control). Son las personas que dicen “necesito que me den una oportunidad para conseguirlo” “no se reconoce mi talento, no podré conseguirlo así”. Creen que la buena suerte es algo que hay que esperar para triunfar en la vida, por encima de su talento o trabajo.

Las personas con “sensación externa de control”  no solo se culpan por su mala fortuna, sino que cuando consiguen un éxito tampoco se dan el crédito que les corresponde… algo igual de malo ya que no “celebran” los triunfos y solo hace que sigan en ese estado constante de baja confianza.

Cuando vemos entrevistas tras el partido a los jugadores de fútbol – el cielo me perdone por usar el fútbol en esta web  :-),  es muy fácil comprobar aquellos que tienen la posición externa/interna de control:

El periodista pregunta a XX (imaginemos a Iker Casillas): “cómo es posible que hayan jugado tan mal, no se les ha reconocido en el juego y no han tenido ningún control sobre el terreno” a lo que Iker responde

“hemos jugado mal, no hemos entrenado lo suficiente… nos ha faltado ritmo y coordinación en la defensa. No nos hemos entregado como debimos y merecimos perder. ”

pero también pudo decir:

“el árbitro pitó aquel fuera de juego injusto con el que podíamos haber metido el primer gol y a partir de ahí nos pitaron una falta en  el borde del área que no existío, además teníamos al público en nuestra contra y nos expulsaron a un jugador”

Está claro cual de las dos respuestas se corresponde con la posición interna o externa de control.

Si haces un repaso mental para aprender lecciones de las personas con éxito que conoces, te darás cuenta enseguida que todos ellos tienen una posición interna de control.

Todas las personas que creen que su poder está en su zona de control, tienen mejores resultados académicos, en el trabajo, y mayor nivel de felicidad en el trabajo. Igualmente se traspasa a la vida personal, relaciones y amigos.

El enfoque a una posición interna de control baja el nivel de estrés, aumenta la motivación, el compromiso con el trabajo y la empresa, y mejoran los resultados a nivel laboral.

De forma colateral, al tener mayor satisfacción y menos estrés, a nivel físico son personas que se conservan mejor (menos riesgo de infarto, menores niveles de presión sanguínea).

Busca aumentar el número de tareas en las que están bajo tu círculo de control. A veces no podrás en el trabajo, pero podrás en tu vida personal.

A veces todas las puertas parecen cerradas… pero es el momento de abrir una nueva. Elige aquella que sea TUYA y controles de principio a fin. Da igual el resultado final, ni siquiera el porqué lo haces. Lo que importa es el camino, y la sensación de control que vas a crear. Afectará a tu trabajo y a todas las parcelas de tu vida, aunque creas que no están conectadas.

 

Para conectar este artículo te invito a leer las consecuencias del estrés en el trabajo y cómo limitarlo.

 

Referencias y libros recomendados:

The Happiness Advantage: The Seven Principles of Positive Psychology That Fuel Success and Performance at Work. Shawn Achor es un brillante psicólogo, además de este libro te recomiendo ver sus geniales presentaciones TED como ésta.

 

Flow: The Psychology of Optimal Experience. Este es un libro esencial para entender cómo podemos sacar nuestro máximo potencial. El autor es el psicólogo y neurocientífico Mihaly Csikszentmihalyi. Imprescindible.