La escuela estoica nos da lecciones increíbles que están accesibles a todos desde hace cientos de años y a las que pocas veces prestamos atención.

No es fácil invertir tiempo en medio de todas las ocupaciones y distracciones que tenemos en estos días y retroceder mil años para recordar que la humanidad ha tenido siempre los mismos problemas que tu y que yo. Otros han creado escuelas de pensamiento justo para tratar sobre los temas que más nos interesan como el estrés, las preocupaciones, la felicidad, el sentido de la vida, etc.

Una de ellas es la escuela estoica, y el filósofo Epicteto como centro el principal protagonista.

Este artículo está basado en citas del libro de Jules Evans: Filosofía para la vida: Y otras situaciones peligrosas. Tiene una web interesante en http://philosophyforlife.org.

Epicteto y la escuela estoica

Epicteto nació esclavo y nació en la actual Turquía en el 55 d.c. Era un hombre cojo, pobre y sin familia. No tuvo libertad durante la mayor parte de su vida. Tuvo la suerte de estudiar con su segundo “dueño” que era ilustrado y le acercó al mundo de los estoicos. No parece que tuviera una vida fácil.

El estoicismo nació en el Siglo III a.C , cien años después de la muerte de Sócrates.

La filosofía de los estoicos nació como una forma de soportar todo el caos en el que estaban viviendo aquella sociedad (guerras, conquistas, incertidumbre, etc).

Según los estoicos, si usas tu razón para superar tus apegos y aversiones a las condiciones externas, podrás permanecer imperturbable ante cualquier circunstancia. Aquí también, se ve un trasfondo de similitud entre el estoicismo y el budismo.

En el Siglo I d.C la filosofía de la libertad interior y desafío exterior de los estoicos se extendió en Roma, donde fue utilizada por políticos y gobernantes de primer orden que la usaron como una filosofía de resistencia ante la tiranía del imperio.

Pero volviendo al protagonista y para acabar estas pinceladas de su historia: el “dueño” de Epicteto le liberó y éste se convirtió en filósofo estoico.

En el año 94 d.C el emperador Domiciano expulsó a todos los filósofos de Italia y Epicteto tuvo que marchar al exilio.

Epicteto fue uno de los filósofos más influyentes en Marco Aurelio -él mismo era filósofo-.

Las Meditaciones de Marco Aurelio es uno de los libros de filosofía práctica más importantes que una persona puede leer en su vida. Parece mentira que un emperador fuera capaz de tener esa vida interior y escribir ese libro. Epicteto fue uno de los filósofos que más influyó en Marco Aurelio.

La filosofía de la resiliencia de Epicteto

Esta filosofía estaba marcada por el entorno en el que vivía la gente: guerras, persecución, ejecuciones constantes y miedo de encarcelación. Todo esto afectaba también a los filósofos que no escapaban del caos, de hecho ellos mismos fueron perseguidos.

¿Cómo mantenía el estoico la calma y fortaleza entre toda esa incertidumbre y opresión?

Cuando estaba tan mermada la capacidad de controlar el propio destino, los estoicos dieron las claves para seguir siendo los capitanes de nuestro mundo interior.

Epicteto separó aquello que podemos controlar y lo que no.

En su Manual de vida dice “De las cosas, unas están en nuestro arbitrio y otras no”

Los estoicos no es que no tengan emociones, sino que comprenden que no tiene sentido tener pánico por los aspectos de una situación que no se puede controlar, y es mucho más lógico centrarse en aquello que podemos gestionar.

Lo interesante es que esta capacidad de reacción la pueden aprender todas las personas, incluso aquellas que disponen de poca “resiliencia” natural, como yo.

Hay personas afortunadas que disponen del recurso de la resiliencia de forma habitual, y son capaces de ver los problemas como retos que vencer y como oportunidades para superarse. Simplemente, hay gente que nace con esta capacidad y otros que no.

Pero lo importante es que los factores que aumentan la resiliencia pueden aprenderse.

El concepto de la resiliencia de Seligman (libro recomendado Learned Optimism: How to Change Your Mind and Your Life) se basa en la filosofía griega de los estoicos. Se puede enseñar el vínculo causal que existe entre convicciones y estilos de interpretar la realidad y de reacciones emocionales.

Las cosas que no podemos controlar

Nuestro cuerpo

Nuestros bienes

Nuestra reputacion.

Nuestro trabajo.

Nuestros padres.

Nuestros amigos.

Nuestros compañeros de trabajo.

Nuestro jefe.

El clima.

La economía.

El pasado.

El futuro.

Nuestra muerte.

Lo que controlamos

Nuestras convicciones

 

Zona 1: nuestros pensamientos y convicciones. Según Epicteto, debemos aprender a ejercitar nuestro poder en ella. Es en la zona 1 donde somos los reyes, en ella podemos ejercer nuestra soberanía.

En lo que pensamos y creemos siempre tenemos elección.

Los estoicos hacían hincapié en que nadie puede obligarnos jamás a hacer algo en contra de nuestra voluntad.

comillasLa voluntad no está expuesta a ladrones. Epicteto

 

Zona 2, la de los acontecimientos exteriores: Debemos aceptar que nuestra soberanía no es completa en ella. Realmente tenemos muy poca capacidad de influir en esta zona.

Debemos aceptar nuestra falta de control en esta zona, de lo contrario estaremos infelices o con temor constante.

Los errores sobre el control de nuestra vida

Según Epicteto, muchos sufrimientos surgen de dos errores:

      1. Tratamos de ejercer un control sobre algún componente de la Zona 2, algo externo que no está en nuestras manos. Nuestra reacción al ver que no podemos controlarlo es rabia, descontrol, frustración, amargura o depresión
      2. No nos responsabilizamos de la Zona 1, nuestros pensamientos y creencias. En lugar de eso echamos la culpa de lo que nos ocurre al mundo exterior: a nuestros padres, amigos, al jefe, al gobierno…

Estos dos errores son los que crean muchas de las enfermedades y trastornos mentales de la sociedad donde vivimos.

Una persona con ansiedad social, por ejemplo se obsesiona con lo que piensan de ella los demás y se vuelve nerviosa y deseperada por culpa de su fijación por las opiniones ajenas sobre las que no tiene ningún control.

Concentrarnos en la Zona 2 es el camino de la paranoia.

Las personas depresivas reprochan su mal humor al mundo, siempre a factores externos. Echan la culpa a la situación del mundo, a la sociedad, a la familia. Evitan tener cualquier tipo de responsabilidad.

En las circunstancias realmente difíciles es interesante observar cómo reaccionan las personas. Ante la misma situación, habrá personas que caen directamente en el pánico, porque se centran en los aspectos de la situación que no pueden controlar.

Otras personas se mantendrán en calma y se centrarán instantáneamente en lo que pueden hacer para mejorar la situación, en aquello que está en su mano.

La resiliencia y la salud mental se consiguen cuando nos centramos en aquello que nos es posible controlar, sin exasperarnos por lo que no está en nuestras manos.

En Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Stephen Covey aconseja ser “proactivos” en este sentido:

comillasTengo que tomar consciencia que soy una persona independiente de todo lo que me ha ocurrido:  mis estados de ánimo, mis impulsos, y hasta mi genética. Tengo la capacidad de responsabilizarme de las cosas.  Soy responsable porque puedo responder. Stephen Covey

Todos tenemos la capacidad de elegir nuestra respuesta incluso en las situaciones difíciles de controlar.

Entre el estímulo y la respuesta, hay un espacio.

En ese espacio es donde están nuestra libertad y nuestro poder.

Al igual que Epicteto, Stephen Covey propone dos círculos:

El círculo exterior es el de la preocupación: abarca las cosas por las que podemos preocuparnos, pero sobre las cuales no podemos influir.

El circulo interior, más pequeño y dentro del exterior. Es el círculo de la influencia. Está formado por las cosas que podemos controlar y sobre las que debemos responsabilizarnos.

Cuanto más nos concentremos en el círculo de la influencia, más felices y eficientes seremos.

Con este enfoque es posible caer en la malinterpretación que aquello que nos queda lejos, no debe influirnos. Por ejemplo los asuntos graves del planeta como la contaminación que se ha ido de las manos o el hambre. Aunque nuestra influencia sobre estos hechos sea pequeña, está en nuestra mano aportar nuestro grano de arena. De forma colateral podemos cambiar nuestros hábitos consumistas y derrochadores e influir sobre una o muchas variables.

Los estoicos eran todo lo contrario a inactivos y apolíticos. Creían firmemente en hacer todo lo posible por ayudar a los demás. La clave está en hacer todo lo posible por mejorar el mundo aceptando los límites de nuestro control.

Como demostró el psicólogo Viktor Frankl en su tremenda historia personal en los campos de concentración: El hombre en busca de sentido, en las circunstancias que no podemos controlar podemos hacer uso de nuestra libertad interna y nuestra capacidad de estar por encima de los hechos.

Las circunstancias externas se pueden ver como una forma de aumentar nuestra capacidad  de iniciativa y libertad moral.

comillasEn las circunstancias se demuestra de qué están hechas las personas. Epicteto

Epicteto y los estoicos nos mostraron un método para conservar nuestro espacio de control incluso en las situaciones más difíciles.

Me sorprende lo poco que buscamos referencias antiguas. La mayor parte de los libros de “autoayuda” están parafraseados con conceptos que ya están escritos por otros hace siglos. A veces las personas olvidamos ir a las fuentes, al origen de una idea. Al hacerlo nos perdemos la esencia misma de un conocimiento en el que otras personas han invertido muchos años, incluso escuelas enteras de pensamiento como los estoicos. Estas enseñanzas las vamos a ver una y otra vez en libros “embotellados” bajo otros títulos como para hacernos creer que son invenciones recientes. Uno de los casos más notorios es el libro de “El secreto“.

Referencias y recomendaciones

Aquí tienes mis recomendaciones, son esos libros que se pueden leer una y diez veces más y que jamás pasan de moda… ya que algunos de ellos tienen ya unos añitos de vida (algunos muchos siglos) y no paran de nacer “versiones” de ellos.

Más referencias en la sección de libros y recursos.