La energía de la mente es la esencia de la vida.

– Aristóteles

Durante los dos últimos años he conseguido grandes avances en cuanto a la gestión de mi tiempo y en la productividad personal/profesional, con el objetivo de hacer más y mejor y ganarle horas al día. En un mundo en el que estamos saturados de obligaciones y compromisos resulta esencial disponer de un sistema que funciona y que proporcione una sensación de control. Esa sensación de control es uno de los pilares de la motivación personal como hemos visto anteriormente.

Pero me he dado cuenta es que la gestión eficiente del tiempo es solo una de las ramas del árbol. Hay algo mucho más importante que ser eficaz gestionando prioridades y ser un experto en productividad. En este artículo te explico la verdad de una habilidad que debemos aplicar y cambiará nuestra vida. Unos pequeños ajustes en ella contribuyen a enormes avances en cuanto al bienestar global y al desarrollo de nuestra capacidad.

Después de haber leído decenas de libros sobre comportamiento humano, neurociencia, psicología, y los grandes maestros de la antigüedad, por detrás de todo se encuentra la verdad que es vital recordar en cada instante.

Una vida llena de obligaciones

En mi trabajo gestiono decenas de clientes por todo el mundo, llevo un equipo de trabajo, realizo decenas de viajes y reuniones, estoy obligado a satisfacer el apetito de la voraz digestión de la empresa para la que trabajo como directivo de ventas, debo aparecer y hacer el rol corporativo cuando a veces no me apetece, debo ocuparme de la familia, no olvidarme de los amigos, cuidar mi dieta, mi cuerpo y mi mente…

Mi caso es similar al de millones de personas de todo el mundo, y en mayor o menor medida compartirás una parte.

En medio de todas las obligaciones que me tocan lo que de verdad me ocurre es:

  • Me siento culpable por no dedicar suficiente tiempo a la familia, y a mi esposa. De hecho planifico buenas ideas en la agenda, alguna sorpresa, cosas que creo que aportarán valor y me acercarán. Pero la realidad es que cuando llega el momento mi mente vuelve al trabajo, me siento estresado, a penas puedo apartar pensamientos de obligaciones, a escondidas incluso sigo chequeando el email de trabajo en el iphone. Si tuviera que medir mi nivel de “presencia” diría que muchas veces es inferior al 50%.
  • Planifico una reunión de trabajo con un cliente importante, estudio muchas variables y trato de no dejar puntos pendientes. Llego a sentirme satisfecho con el trabajo previo y me da una sensación de confort. Salgo hacia el aeropuerto rumbo a México y durante el vuelo no dejo de enviar emails, sigo trabajando pese a poder ir tranquilamente descansando. Llego finalmente a la reunión, estoy cansado. Mi entusiasmo de horas atrás ha desaparecido. Me siento irritable y mi nivel de empatía es menor de lo normal. Me cuesta centrarme. Tengo mucha menos energía de la que esperaba.
  • Durante la reunión inicialmente estoy enfocado, pero al cabo de dos horas mi nivel de atención cae en picado. Dejo de prestar igual atención al detalle, pierdo la perspectiva y me cuesta asimilar nuevas variables. Poco a poco me voy apagando y comienzo a desear salir de allí y cerrar los ojos.
  • Es el cumpleaños de mi padre. Me lo recuerda una alarma que suena en mi MacBook Pro. Que triste, he olvidado esa fecha y necesito una máquina para avisarme. Prometo llamarle, pero se me hace tarde. Con la diferencia horaria entre España y Panama debo dejarlo para mañana, sino le podría despertar. Al día siguiente le llamo, justo antes de una conferencia via telefónica con China. Debo darme prisa. Mi padre responde, pido disculpas por el retraso y trato de gastar un par de bromas con él. Cuelgo porque suena Skype, recibo la llamada entrante desde Shanghai. Me siento culpable, me doy asco.
  • Sigo en la conferencia de trabajo, pero estoy descentrado pensando en lo mal que me siento. Estoy muy cansado. En la tarde salgo a tomarme una cerveza pero mis amigos observan que me pasa algo. No disfruto igual que antes, estoy irritable.
  • La espiral continua día tras día.

En esta cadena de acontecimientos -resumida en unos pocos trozos aquí- hay una conclusión que se puede extraer: existe una brecha entre lo que uno hace y lo que desea. Ese espacio puede ser idealmente pequeño, cuando hay una gran coherencia vital, o bien existe una brecha amplia entre nuestros actos/pensamientos/emociones y lo que deseamos realmente.

Cuanto más grande es esa brecha, mayor infelicidad e insatisfacción.

Algo no funciona

¿Qué es lo que ocurre? ¿Cómo es posible que me sienta así si estoy dando al máximo todo lo que puedo?

Incluso medito con regularidad para centrarme y evitar el ruido de mi mente.

Me planifico cada vez mejor e incluso he llegado a gestionar bien mis decenas de emails diarios.

Trato de leer libros inspiradores, y cuando tengo tiempo hago ejercicio.

Hay algo que no funciona nada bien, y durante mucho mucho tiempo no he sabido qué es, pese a sentir que estoy dando todo lo que puedo.

La clave de la energía vital

La realidad es que no es la gestión del tiempo la principal variable para dar lo mejor de uno mismo, sino la gestión de la energía.

El potencial humano, la salud y la felicidad están basadas en la gestión efectiva de la energía personal.

Quizás la variable que definirá nuestra vida no es cuánto tiempo hemos permanecido en este planeta, sino cuanta energía hemos invertido durante ese tiempo.

El número de horas al día es fijo, poseemos un numero limitado de minutos activos pero lo que está en nuestra mano es gestionar la cantidad y calidad de energía que tenemos disponible.

Cuanto más responsables nos sintamos con la cantidad de energía que invertimos y traemos al mundo, seremos más capaces de dar todo nuestro potencial.

¿Cómo sería tu vida si desde que te levantas en la mañana pudieras enfocar tu energía en el trabajo, en la familia y relaciones, cómo afectaría positivamente a los demás?

Si eres un líder, y de ti dependen personas en tu empresa, ¿qué valor tendría poder traer mucha más energía y pasión al trabajo y a todos los trabajadores?

¿Cómo influiría ese extra de energía en los clientes con los que te relaciones? ¿y en tu pareja?

Si observas a las personas de éxito, una de las características que tienen es cómo inspiran en los que les rodean. Su poder e influencia hace inspirar/desmoralizar de forma potente a todos con quienes está en contacto.

Si quieres conocer los secretos del universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración.

– Nicola Tesla

Cuatro vertientes para gestionar la energía

El máximo potencial ocurre cuando estamos físicamente fuertes, conectados emocionalmente, enfocados mentalmente y alineados espiritualmente. Son estas cuatro grandes aspectos de la energía: a nivel físico, mental, emocional y espiritual en los que hay que trabajar para sacar el máximo partido a nuestra capacidad.1

En aquellos momentos en los que lo he conseguido, soy capaz de llegar a casa después de un duro día de trabajo y tener capacidad para seguir disfrutando con familia, amigos, y sentir que tengo un propósito que cumplir, también sacar lo mejor de mi gestionando un proyecto complejo o simplemente disfrutando del momento.

Son cuatro aspectos a los que hay prestar total atención y meternos de lleno a desarrollar acciones para salir de la zona de confort de cada uno de ellos, introducir desafíos y nuevos retos para crecer en ellos. Cada pequeño avance se nota enormemente.

La energía proviene de cuatro fuentes: física, emocional, mental y espiritual. De ellas podemos extraer toda nuestra energía vital. Podemos estar altos en una de ellas y bajos en las otras tres, pero es cuando hemos maximizado la gestión de energía en las cuatro cuando podemos extraer todo nuestro potencial.

Esta energía es el combustible con el que podemos conseguir nuestros objetivos. Aprender a usar la energía dentro de cada uno de esas cuatro dimensiones es la clave para conseguir nuestros objetivos.

El balance de creacion y gasto de energía

La energía vital es algo fascinante de observar, pero prestamos poca atención. Hay numerosos libros que tratan sobre el origen del poder de la voluntad y cómo se crea y se vacía, y algunos también acerca de la gestión de la energía -debajo cito varios bastante buenos- . De todos ellos se puede extraer una ley:

La capacidad de energía -el depósito en el que almacenamos nuestra energía disponible- disminuye tanto por utilizarla en exceso como también por no utilizara lo suficiente. El balance energético es imprescindible equilibrarlo con períodos de renovación.

Los cuatro aspectos de cada depósito de energía

Existe una relación total en cómo podemos desarrollar el depósito de energía física con los otros tres.

Energía Física

Los principales ángulos de la energía física son: la fuerza, la resistencia, la flexibilidad y la resiliencia. La flexibilidad física implica la amplitud de movimientos de nuestros músculos, ser capaces de extender y abarcar una mayor gama de posiciones. La flexibilidad física se puede entrenar mediante estiramientos forzados y controlados repetidamente.

Energía Emocional

La flexilidad emocional implica poder movernos libremente en una gama amplia de emociones y sentiros cómodos en ellas, pasar de una a otra sin problemas y abarcarlas en su conjunto en lugar de responder a estados emocionales de forma rígida o defensiva.

La resiliencia emocional es la habilidad para recuperarnos rápido de experiencias negativas como desengaños, frustraciones o pérdidas personales.

Energía Mental

La resistencia mental es la medida de la habilidad  para mantener el enfoque y la concentración durante el tiempo.

Flexiblidad mental está relacionada con la capacidad de abarcar muchos puntos de vista distintos y de movernos desde el lado más intuitivo y creativo hasta el más racional.

Energía Espiritual

La fuerza espiritual refleja nuestro compromiso con nuestros valores más profundos independiente de las circunstancias externas, incluso cuando suponen un sacrificio.

La flexibilidad espiritual refleja nuestra tolerancia a recibir valores y creencias que son diferentes de las nuestras, siempre que nos hagan crecer y no nos hagan daño personalmente ni tampoco a otros. El azar de la vida nos ha colocado en un lugar y con una cultura que no hemos elegido. La mayoría de las personas son incapaces de aprender y crecer gracias a otras culturas y creencias y se quedan con el azar de las circunstancias de su origen. Otros sin embargo son flexibles espiritualmente para captar lo mejor de miles de años de sabiduría de otras culturas y crecer con ellas.

Pierdes energía cuando la vida se apaga en tu mente. Tu mente se aburre y por ello se cansa de hacer cosas nuevas. Debes interesarte por algo con intensidad. Debes sentirte cautivado por algo. Sal de ti mismo! Sé alguien. Haz algo. Cuanto más te dejes perder a ti mismo en algo que es más grande que tú, más energía acumularás.

– Norman Vincent Peale

Para conseguir el máximo potencial y energía es necesario desarrollar la fuerza, resistencia, flexibilidad y la resiliencia en los cuatro depósitos de energía: física, emocional, mental y espiritual.

Durante nuestra vida habitual no prestamos atención a nuestro nivel de energía, de hecho creemos que es ilimitada! Cuando lo que ocurre realmente es lo opuesto: cuanto más gastamos, menos queda. El símil del depósito es real, es exactamente así como ocurre con la energía.

Y además con la edad ese depósito va disminuyendo de capacidad, a veces lo notamos quizás más notoriamente a nivel físico, pero ocurre también en los otros tres niveles. Entrenando en fuerza+ resistencia+ flexibilidad+ resiliencia es posible mantener un nivel físico alto a pesar de la edad, es cuestión de entrenamiento. Lo mismo ocurre a nivel mental, emocional y espiritual.

Mi vida y la de la mayoría ha sido de forma lineal, la he pasado recorriendo un maratón. He gastado mucha más energía de la que poseía y la he agotado sin prestar atención a la recuperación. Y otras veces he hecho lo contrario: he atrofiado el desarrollo de capacidades por no sobre-estimularlas lo suficiente. Analiza en cada uno de los cuatro depósitos en cual te consideras en estado de uso excesivo y en cual de ellos estás por debajo.

La consecuencia final es que llegamos a quebrarnos, a rompernos en pedazos, o bien nos atrofiamos poco a poco sin darnos cuenta, perdemos nuestra pasión y nuestra energía vital del pasado, enfermamos e incluso muchos fallecen de un ataque cardiaco por exceso en alguna de ellas.

En nuestro mundo del siglo XXI, prestar atención al desanso y a la recuperación se ve como signo de debilidad, de perdedores, en lugar de asociarlo a una necesidad para dar nuestro máximo nivel. Tanto a nivel personal como en las organizaciones empresariales no se presta ninguna atención a la recuperación y a los períodos de renovación y descanso para recargar nuestra energía.

Igual que se observa en los atletas de más alto nivel:

El máximo potencial humano se da en los períodos alternos de gasto y renovación de energía.

Todas las personas de gran éxito son capaces de alternar períodos fuertes de trabajo y compromiso con períodos de desconexión total. Es una carrera de sprint, un gran esfuerzo en corta distancia seguida de un parón y una necesaria recuperación. Los atletas de sprint son personas fuertes, con un músculo desarrollado y de aspecto poderoso, con una permanente energía latente que usan únicamente cuando es preciso. Es la viva imagen de los corredores de 100 m.

Yo durante mucho tiempo he seguido el camino de la mayoría de personas: estamos acostumbrados a correr un maratón, una vida lineal, en la que gastamos niveles enormes de energía sin prestar atención a la recuperación. Resultado: nos convertimos en personas sin músculo, delgadas y con aspecto frágil, exactamente igual que los escuálidos corredores de maratón. El símil físico es exactamente el mismo a nivel emocional, mental y espiritual.

Deberíamos vivir nuestra vida como una serie de sprints y dar el máximo en cortos períodos de tiempo, seguidos de una recuperación en la que nos desconectamos y renovamos antes de volver a aceptar nuevos desafíos.

Aumentar nuestra capacidad

La capacidad de nuestros cuatro depósitos de energía se puede desarrollar entrenando igual que lo hacen los atletas.

Volviendo al ejemplo físico -el más visual- los atletas que desarrollan al máximo su nivel muscular son aquellos que entrenan en cortos períodos llevando a cada músculo al borde del fallo. Durante el entrenamiento en el gimnasio, a nivel microscópico ocurren micro-roturas musculares, y el cuerpo reacciona produciendo más fibra muscular para compensar. Esta es la base de la hipertrofia muscular. Sin embargo los culturistas saben que el crecimiento no ocurre en el gimnasio, sino en los períodos de recuperación. Saben perfectamente que si han entrenado el bíceps femoral el lunes, nunca deben entrenar hasta después de tres días el mismo músculo, esta es la clave del crecimiento. Sin recuperación el músculo simplemente se agota, no crece. Sin recuperación el músculo se desarrollaría para soportar el desgaste, como los atletas de maratón, pero el músculo nunca crecería visiblemente.

Otro aspecto vital durante la recuperación es la alimentación. Lo que aportamos a nivel físico, emocional, mental y espiritual en esos momentos de recuperación también es clave para expandir la capacidad.

Ese desarrollo muscular e hipertrofia es también llamado estrés muscular. Es el mismo estrés que tenemos que aplicar en los otros aspectos para el desarrollo.

Mucho más sobre la necesidad del estrés para el crecimiento de nuestra capacidad ha sido estudiado por muchos psicólogos como McDonegal en este video TED, y en su libro indicado debajo en la sección de referencias.2

Dicho de otra forma:

El estrés es clave para el crecimiento.

Es la única forma de expandir nuestros cuatro depósitos de energía.

La capacidad física, emocional, mental y espiritual crece exactamente de la misma forma como desarrollamos el músculo: períodos cortos de gran esfuerzo fuera de nuestros límites estándar, seguidos de períodos de recuperación.

Otra paradoja: cualquier forma de estrés que nos descoloca fuera de nuestra zona habitual de confort tiene el potencial de hacernos crecer (física, emocional, mental y espiritualmente) siempre que esté seguida de un período de recuperación.

Si eres un “atleta corporativo” como yo, tenemos muchos músculos que entrenar !

Rituales de energía

Los rituales de energía son rutinas muy concretas para gestionar la energía, y son clave para mantener nuestro potencial durante el tiempo.

El 90% del comportamiento humano no está relacionado con nuestra mente consciente ni con nuestra voluntad, sino con los hábitos. Y los hábitos están programados en nuestra mente inconsciente, a la cual tenemos acceso sólo de una forma muy concreta, pero actúan de forma automática. Recordar aquí las “tres mentes”: la mente consciente, el subconsciente y la mente emocional.

La realidad es que la voluntad y nuestra disciplina son dos recursos mucho más limitados de lo que nos podemos imaginar! Siempre sobreestimamos el poder de nuestra voluntad, cuando la realidad es que es un recurso escaso que se vacía totalmente con un pequeño uso.

Los rituales energéticos son comportamientos que se llegan a ser automáticos -se convierten en hábitos- y se activan gracias a los valores profundos con los que los hemos relacionado.

  • La voluntad y la disciplina te empujan a hacer algo.
  • Los rituales tiran de ti.

Lo interesante de los hábitos (rituales) es que la energía que necesitan para activarse es muy pequeña, no suponen un gasto energético importante. Gracias a esto nos dejan energía disponible en nuestros cuatro depósitos para conseguir nuestras metas y dar lo mejor de nosotros.

Observa un aspecto de tu vida el cual crees que haces bien, o que destacas porque otros te han dicho. Comprobarás que hay muchos hábitos incluidos en esa tarea que hacen posible que seas bueno en ella.

Crear rituales positivos es la forma más directa de gestionar la energía para dar nuestro máximo potencial.

Recuerda que en HoyMotivacion.com uno de los pilares es precisamente los hábitos y aquí tienes toda una gran sección de artículos dedicada a ellos.

¿Cómo conseguir el cambio?

Como toda la teoría, existe mucha distancia entre conocer algo y comprenderlo, y entre comprenderlo y pasar a la acción… y entre pasar a la acción e integrarlo a nuestra vida.

Los cambios, cualquier cambio de vida está relacionado con tres partes. La más obvia es la de la acción, ya que sin ella ningún cambio podrá ocurrir, pero hay otras dos previas que garantizan que el cambio sea profundo y esté enraizado en lo más profundo de nuestro ser:

Necesitamos tres pasos:

Definir el Propósito + Aceptar la verdad + Pasar a la Acción

Definir el propósito

Tener claro nuestro propósito vital el primer elemento de un gran cambio. Dedicamos poco tiempo en analizar aquellos valores que más nos hacen sustentar y nos llevan a nuestro centro.

Lo que los demás dirán, o responder a las reacciones de los demás muchas veces son nuestras mayores preocupaciones en lugar de acudir a nuestro propósito. Pero disponer de valores claros en nuestra vida a los que podemos acudir una y otra vez en medio de la tormenta son enormes fuentes de energía.

Aceptar la verdad actual, la brecha

Consiste en darnos cuenta de nuestra situación real del momento presente. ¿Estamos gestionando bien nuestra energía? nos sentimos con capacidad total de usar y explorar nuestro potencial?

Es duro aceptar la realidad, y hacerlo nos va a costar. Pero sin ello no sabremos cómo de lejos andamos de nuestro propósito.

Pasar a la acción

Consiste en cerrar la brecha que hay entre lo que somos y lo que deseamos ser. Dentro de él están todos los rituales de comportamiento que debemos enraizar y convertir en hábitos y que impactarán poderosamente en nuestra salud, potencial y felicidad.

*** Estas claves para el cambio: Propósito, Verdad y Acción formarán parte del próximo libro a la venta que publicaré en dos meses *** 

Referencias

En otras partes de la web ya he indicado estas referencias, son libros que marcan un antes y un después,  piedras angulares en cuanto a la ciencia del comportamiento humano, de la felicidad y del máximo potencial.

De entre las docenas que he leído, comparto contigo aquellos que son especialmente buenos, impactantes y a los que se debe acudir una y otra vez.

Nota: la lista completa de libros que recomiendo la tienes aquí. La voy actualizando poco a poco así que no te olvides de echar un vistazo de vez en cuando.

Notas

  1. Los autores Jim Loehr y Tony Schwartz en The Power of Full Engagement -ver referencias- hacen un interesante análisis sistemático de estas cuatro formas de energía que tenemos disponibles. []
  2. Esta autora ha escrito un libro muy recomendable acerca de la voluntad llamado “The Wilpower instinct” -ver referencias- []