Biografía del silencio es uno de esos libros que cuando tratas de resumirlo lo único que te sale es la copia exacta del texto al completo. No hay dos sin tres, son ya varios los libros que me han llamado especialmente la atención en este camino tan complicado de tratar de convertir nuestra vida en algo mejor. Esta página te muestra los libros que considero que más te pueden ayudar.

En este libro el autor Pablo d’Ors nos muestra en forma de pequeños ensayos su trayectoria y experiencia personal en la práctica de la meditación diaria. Nos cuenta cómo al igual que una gota de agua poco a poco va haciendo un agujero en la piedra, la meditación consigue romper los filtros con los que observamos la realidad y accedemos a nuestro Yo verdadero.

Aquí tienes el enlace para que puedas comprar este libro imprescindible: Biografía del silencio de Pablo D’Ors.

[Este texto pertenece a una serie de artículos relacionados con la Meditación]

He seleccionado varios párrafos del libro que me han llamado más la atención, te recomiendo totalmente accedas al libro completo.

El autor comienza por relatarnos su experiencia y la dificultad que tuvo en los inicios.

Durante los primeros meses meditaba mal, muy mal. Tener la espalda recta y las rodillas dobladas no me resultaba nada fácil y, por si esto fuera poco, respiraba con cierta agitación. […]

Durante el primer año estuve muy inquieto cuando me sentaba a meditar. Me dolían las dorsales, el pecho, las piernas… A decir verdad me dolía casi todo.

La inquietud mental que fue lo que percibí justo después de las molestias físicas, no fue para mi una batalla menor o un obstáculo más soportable. Al contrario: un aburrimiento infinito me acechaba en muchas de mis sentadas, como empecé entonces a llamarlas. Me atormentaba quedar atrapado en alguna idea obsesiva. Yo respiraba armónicamente, pero mi mente era bombardeada con algún deseo incumplido, con la culpa ante alguno de mis múltiples fallos o con mis recurrentes miedos, que solían presentarse cada vez con nuevos disfraces. […]

Una interesante visión acerca de las experiencias. Al contrario que todos solemos pensar, la búsqueda sin parar de experiencias nos puede llevar al camino equivocado:

Quedarse en silencio con uno mismo es mucho más difícil de lo que, antes de intentarlo, había sospechado. […]

Estaba convencido de que cuantas más experiencias tuviera y cuanto más intensas y fulgurantes fueran, más pronto y mejor llegaría a ser una persona en plenitud. Hoy sé que no es así: la cantidad de experiencias y su intensidad solo sirve para aturdirnos. No creo que el hombre esté hecho para la cantidad sino para la calidad. Las experiencias, si vive uno para coleccionarlas, nos zarandean, nos ofrecen horizontes utópicos, nos emborrachan y confunden.[…]

Hoy sé que conviene dejar de tener experiencias, sean del género que sean, y limitarse a vivir: dejar que la vida se exprese tal cual es, y no llenarla con los artificios de nuestros viajes o lecturas, relaciones o pasiones, espectáculos, entretenimientos, búsquedas… Todas nuestras experiencias suelen competir con la vida y logran, casi siempre, desplazarla e incluso anularla. La verdadera vida está detrás de lo que nosotros llamamos vida. […]

Las dificultades iniciales y el sentirse totalmente perdido en algo con lo que no vemos un resultado inmediato puede ser descorazonador, pero la meditación evoluciona gota a gota.

¿Qué había conseguido realmente tras cientos de horas dedicadas a sencillamente, sentarme y respirar? Todavía no sabía que la resistencia a la práctica es la misma que la resistencia a la vida. […]

Contra todo pronóstico, perseveré, inexplicablemente perseveré. […]

Fue un gran logro comprender y empezar a vivir, que yo podía estar sin pensar, sin proyectar, sin imaginar, estar sin aprovechar, sin rendir: un estar en el mundo, un confundirme con el, un ser del mundo y el mundo mismo sin las cartesianas divisiones o distinciones a las que tan acostumbrado estaba por mi formación. […]

Cierto que al principio todo me parecía más importante que meditar; pero ha llegado el momento en que sentarme y no hacer otra cosa que estar en contacto conmigo mismo, presente a mi presente, me parece lo más importante de todo.

La meditación nos concentra, nos devuelve a casa, nos enseña a convivir con nuestro ser.[…]

Toda búsqueda auténtica acaba por remitirnos a donde estábamos. El dedo que señala termina por darse la vuelta y apuntarnos. […]

Silenciar la voz que llevamos dentro es la clave para empezar a vivir, como en otros artículos hemos visto.

Me ha costado cuatro décadas comprender que el hombre empieza a vivir en la medida en que deja de soñar consigo mismo. […]

En cuanto empezamos a juzgar los resultados, la magia de la vida se disipa y nos desplomamos. […]

Cuando digo que conviene estar sueltos o desprendidos me refiero a la importancia de confiar. […]

Todos los maestros afirman que Dejar Ir, confiar, es la mágica válvula de escape contra el estrés, y en general para ascender en la escala del desarrollo personal, como muestra el autor David Hawkins.

La meditación es una disciplina para acrecentar la confianza. Uno se sienta y ¿qué hace? Confía. La meditación es una práctica de la espera. […]

Cuando estoy sentado comprendo mejor que el mundo no depende de mi, y que las cosas son como son con independencia de mi intervención. […]

¿Cómo se hace? porqué es tan complicado? qué es lo que hay que dejar ir?

Para convertirme en alguien que medita, aparte de sentarme a diario uno, dos o tres períodos de unos veinte o veinticinco minutos, no tuve que hacer nada en especial. Todo consistía en ser lo que había sido hasta entonces, pero conscientemente, atentamente. Todo mi esfuerzo debía limitarse a controlar las idas y venidas de la mente, poner la imaginación a mi servicio y dejar de estar yo -como un esclavo- al suyo. […]

Tanto más crecemos como personas cuanto más nos dejemos asombrar por lo que sucede, es decir, cuanto más niños somos. La meditación ayuda a recuperar la niñez perdida. Si lo que vivo y veo no me sorprende es porque, mientras emerge, o antes incluso que de que lo haga, lo he sometido a un prejuicio o esquema mental, imposibilitando de este modo que despliegue ante mi todo su potencial. […]

La atención, el enfoque es el faro que apunta para dar luz y disfrutar. Otros autores como Mihali Csikszentmihalyi y su estado de flujo nos enseñan la parte científica en la que está basado este concepto.

Y de todo esto, ¿que he concluido? Pues que la felicidad es, esencialmente, percepción. Y que si nos limitáramos a percibir, llegaríamos por fin a lo que somos. Cuanto más se medita, mayor es la capacidad de percepción. Se deja de vivir embotado, la mente se limpia y se comienza a ver el verdadero color de las cosas. […]

Yo solo lo he experimentado durante algunos segundos y solo en contadas ocasiones. Normalmente estoy a la deriva: entre el que era antes de iniciarme en la meditación y el que empiezo a ser ahora. […]

El oleaje juega conmigo a su capricho, pero de tanto como estoy mirando como vienen y se van esas olas, la verdad es que estoy empezando a transformarme en el oleaje mismo y a no saber qué ha sido de mi pobre barquichuela. […]

Cada vez que me monto en esa barquichuela, dejo de ser yo. Cada vez que me arrojo al mar, me encuentro. […]

Hacer lo máximo que podamos en cada instante, con las circunstancias que haya, con nuestro nivel de energía de ese momento y nuestros medios al alcance, es la máxima que debemos perseguir.

Uno de los primeros frutos de la meditación fue la intuición que nada en este mundo permanece estable. […]

No puedo condenar a quien fui en el pasado por la sencilla razón de que aquel a quien ahora juzgo y repruebo es otra persona. Actuamos siempre conforme a la sabiduría que tenemos en cada momento, y si actuamos mal es porque, al menos hasta ese punto, había ignorancia. Es absurdo condenar la ignorancia pasada desde la sabiduría presente. […]

El miedo, la estabilidad y la rutina. Los grandes enemigos del ser humano.

Gracias a la meditación he ido descubriendo que no hay yo y el mundo, sino que el mundo y yo son una misma y única cosa. […]

Casi siempre es el miedo lo que nos paraliza. Buscamos trabajos que nos aseguren, matrimonios que nos aseguren, ideas firmes y claras… buscamos viviendas protegidas, sistemas sanitarios bien cubiertos, inversiones de mínimo riesgo, ir sobre seguro. […]

Vivimos así pero a menudo estamos muertos. […]

Gracias a mis sentadas de meditación he descubierto que todo sin excepción puede ser una aventura. […]

Lo que realmente mata al hombre es la rutina; lo que le salva es la creatividad, es decir, la capacidad para vislumbrar y rescatar la novedad. […]

¿Cuándo meditar?

Para meditar no importa sentirse bien o mal, contento o triste, esperanzado o desilusionado. Cualquier estado de ánimo que se tenga es el mejor estado de ánimo posible en ese momento para la meditación, y ello precisamente porque es el que se tiene. […]

Gracias a la meditación se aprende a no querer ir a ningún lugar distinto a aquel en que se está; se quiere estar en el que se está, pero plenamente. Para explorarlo. […]

Hacer meditación consiste precisamente en asistir cual espectador al nacimiento y muerte de todo esto, en el escenario de nuestra conciencia.[…]

¿De dónde viene lo que nace en la mente? ¿Qué hay entre la muerte de algo y el nacimiento de otra cosa? Este es el espacio en el que siento que debo morar; este es el espacio del que brota la sabiduría perenne. […]

La verdadera dicha es algo muy simple y está al alcance de todos. […]

Es increíble como algo tan sencillo de hacer puede resultar tan complicado de llevar a la práctica de forma regular.

Meditar no es difícil, lo difícil es querer meditar. […]

Ser consciente consiste en contemplar los pensamientos. Cuando soy consciente, vuelvo a mi casa. […]
Todos los pensamientos e ideas nos alejan de nosotros mismos. Tu eres lo que queda cuando desaparecen tus pensamientos. […]

Los pensamientos nunca logran calmarse del todo por mucha meditación que se haga. Siempre sobrevienen, pero se sosiega nuestro apego a los mismos y, con él, su frecuencia e intensidad. […]

Por extraño que parezca, ejercitar la conciencia es el modo para vivir plácidamente sin ella: totalmente ahora, totalmente aquí. […]

Persiguiendo la zanahoria. Estamos programados para ello, los mecanismos del deseo están orientados a la supervivencia, es un código que llevamos incorporado.

Como casi todo el mundo, también yo ando siempre persiguiendo lo que me agrada y rechazando lo que me repele. Estoy un poco harto de vivir así: atraído o repelido, corriendo en pos de algo o, por el contrario, alejándome de ello todo lo posible. Me pregunto si no sería posible vivir sin imponer a la vida nuestras preferencias o aversiones. Es a esto precisamente a lo que llama la meditación. […]

Más que uno con el mundo, lo que queremos es que el mundo se pliegue a nuestras apetencias. Nos pasamos la vida manipulando cosas y personas para que nos complazcan. […]

La meditación se puede hacer extensible a múltiples actividades. Y la vida misma, el día a día es el que nos dice si está dando frutos o no.

Caminar estando atentos, por ejemplo, o lavarse los dientes estando atentos; percibir el fluir del agua, su refrescante contacto con las manos… cada sensación, por mínima que parezca, es digna de ser explorada. […]

Un buscador, un explorador de los abismos del interior, no lo es solo cuando se sienta a meditar sino siempre. La calidad de la meditación se verifica en la vida misma, ese es el banco de prueba. Por eso ninguna meditación debería juzgarse por cómo nos hemos sentido en ella, sino por los frutos que da. […]

Meditación y vida deben tender a ser lo mismo. Medito para que mi vida sea meditación; vivo para que mi meditación sea vida. […]

Para alcanzar estos vislumbres de lo real, el esfuerzo tiende a dificultarlo. No conviene resistir sino entregarse. Tanto el arte como la meditación nacen siempre desde la entrega; nunca desde el esfuerzo. El esfuerzo pone en funcionamiento la voluntad y la razón; la entrega, en cambio, la libertad y la intuición. […]

Esa voz que llevamos dentro es en un 90% inútil, apagarla sería el mayor regalo que nos podemos hacer.

Más de un ochenta por ciento de nuestra actividad mental es totalmente irrelevante y prescindible, más aún, contraproducente. […]

Para pensar deberíamos sentarnos y no hacerlo cuando al pensamiento le convenga o se le ocurra. […]

Tanto más se piensa, tanto más se debe meditar: esa es la regla. […]

Cuanto más llenamos la cabeza de palabras, mayor es la necesitad que tenemos de vaciarla para volver a dejarla limpia. […]

Los malos hábitos se derrocan en la meditación por pura observación y mediante una amable sonrisa. Mirar y sonreir, esa es la clave para la transformación. […]

Reaccionar ante el dolor con animadversión es la manera de convertirlo en sufrimiento. Sonreír ante él, en cambio, es la forma de neutralizar su veneno. […]

De nuevo el Dejar Ir, rendirnos como herramienta.

La meditación es el arte de la rendición.

La meditación apacigua la máquina del deseo y estimula a gozar de lo que se tiene. […]

Casi nunca nos damos cuenta que el problema que nos preocupa no suele ser nuestro problema real. Tras el problema aparente está el problema auténtico. Destruimos la punta del iceberg y creemos que nos hemos liberado del iceberg entero.

¿Quieres conocer tu iceberg? Basta tomar aire y meter la cabeza bajo el agua. Una vez ahí, abrir los ojos y mirar.
Por grande que sea nuestro iceberg, es solo agua. Basta una fuente de calor lo suficientemente potente para que se vaya deshaciendo. […]

El autor encamina parte te los ensayos incluidos en el libro al camino del despertar.

Despertar es descubrir que estamos en una cárcel. […]

Buena parte de lo que vivimos es ilusorio. […]

Tememos perdernos , pero es que debemos perdernos. Cuando no nos agarramos a nada, volamos. […]

Basta con no tener ideas sobre las cosas o situaciones para vivir completamente dichoso. […]

Ni siquiera hay que nadar, basta abrirse de brazos y dejarse llevar. […]

El gran reto: ver la vida con la perspectiva de crecimiento constante:

Si por un momento considerásemos que todas las dificultades que nos toca atravesar en esta etapa de nuestra vida son oportunidades que el destino nos ofrece para crecer, ¿no se vería entonces todo de otra forma? […] Los grandes escollos de la vida son los que nos hacen crecer. […]

En cuanto le damos la bienvenida al sufrimiento, este se desvanece, pierde su veneno. […]

La meditación nos hace responsables, nos hace agarrar la sartén por el mango y dirigir nuestra vida.

Es increíble la habilidad que tenemos para culpar a nuestro trabajo de nuestra falta de creatividad, a nuestros padres de un mal rasgo de carácter, a nuestros hijos de nuestra renuncia a toda aspiración personal. A ese dedo que apunta a los demás, la meditación le da la vuelta hasta que nos apunta a nosotros. […]

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