La forma de interpretar el mundo y todo lo que nos rodea está alterado profundamente por los condicionamientos que hemos ido acumulando desde la niñez. Estos filtros son los marcos de referencia a través de los cuales percibimos la realidad. Todos ellos colorean y modifican cada una de nuestras experiencias cotidianas. Hay libros clave acerca de estas adicciones mentales que te pueden cambiar la vida [1] como puedes ver en las referencias al pie de página. Pero aquí voy a centrarme especialmente en los efectos en el trabajo y en nuestro potencial personal. También puedes consultar aquí muchos más artículos acerca del trabajo y carrera profesional.

Muchas de nuestras emociones programadas en la mente surgen de las directivas morales sobre como “debían ser” las cosas con las que nos adoctrinaron en la niñez.
Ken Keyes. Handbook to Higher Consciousness. [1]

Todas esas historias que nos contamos (que cuenta nuestra mente, casi siempre de forma descontrolada) pueden ser motivantes, destructivas o neutras, de hecho la mente y sufrimiento están estrechamente ligados. A veces estas adicciones son tan limitadoras que evitan que entreguemos lo mejor de nosotros o por el contrario si las sabemos menejar estaremos preparados para dar lo mejor que tenemos.

Las adicciones son programaciones (instrucciones operativas de nuestra biocomputadora -el cerebro-) que disparan respuestas emocionales negativas y golpean nuestra consciencia cuando el mundo exterior no se corresponde con los patrones que tenemos programados en la mente.
Ken Keyes. Handbook to Higher Consciousness. [1]

Es más que interesante pensar en esto, ya que todo lo que experimentamos -y nuestra felicidad- está relacionado directamente con estos filtros grabados en nuestra computadora. Toda nuestra actividad diaria y nuestro estado emocional depende de ellos.

En el trabajo ocurre exactamente igual: poseemos condicionamientos/expectativas/adicciones que son las que deciden cómo nos sentimos en nuestra actividad laboral.
Diariamente estamos sometidos a pruebas constantes que nos hacen sentir en el escalón más alto y también en el más bajo, muchas veces sin control. Debemos entender porqué sufrimos decepciones y qué hacer para compensarlas. El conocimiento de uno mismo es indispensable para tener éxito el trabajo, sentirnos bien con lo que hacemos y permitirnos dar lo mejor de nosotros.

La mayoría de nosotros asume que nuestros deseos (respaldados por nuestras emociones) son las guías que debemos seguir para conseguir aquello que nos hará felices. Pero nadie ha encontrado la felicidad utilizando dichos deseos como una guía. Placer instantáneo si; felicidad no.
Ken Keyes. Handbook to Higher Consciousness. [1]

Expectativas laborales y programaciones en forma de adicciones

Aquí muestro varios ejemplos de “programaciones” que usamos en el trabajo y que influyen en nuestro comportamiento y elecciones. Como consecuencia modifican nuestro estado de ánimo hacia la felicidad o hacia el malestar.

Si trabajo duro siempre lo conseguiré

En mi trabajo diario -en el mundo comercial- me he visto involucrado en situaciones en las que uno puede ganar de forma injusta. Lograr un contrato está ligado a un bonus económico, lo cual hace emocionalmente más intenso el hecho de perder o ganar. En una ocasión se acordó en la empresa repartir los beneficios entre una persona de otro equipo y yo, de forma que si lo conseguíamos el bonus iría a parar al 50% a cada uno. Trabajé duro durante las semanas y los meses siguientes, viajé e hice realmente un gran esfuerzo. La otra persona no se involucró ni trabajó apenas. El destino quiso regalarme con un buen resultado, que tuve que compartir con alguien que no había hecho nada. Me llevé la mitad y cargué con un mal sabor de boca por ello.

Había conseguido la meta, además conseguí un bonus, ¿porqué me sentía mal?
Es aquí donde aparecen las adicciones.

Esto ocurre por una creencia sutil que llevamos dentro y que consiste en creer que es una injusticia recibir algo sin haber trabajado, o lo que es lo mismo: creer que siempre que trabajamos duro vamos a conseguir algo. La realidad es que no es así, hay que basare en otro tipo de creencias o no vamos a parar de sentir decepciones.

En el lugar de trabajo hay multiples creencias que nos influyen y pueden destruir nuestra capacidad y energía. A continuación muestro alguna más:

El reconocimiento de mi trabajo es lo que más me importa

Si crees esta afirmación y estás “programado” con ella, te obligará constantemente a depender del reconocimiento de los otros hacia tu trabajo. Como consecuencia de esto dejarás de comprometer tu esfuerzo y energía en actividades que no proporcionan dividendos tangibles en forma de “feedback” inmediato de los demás.

Muchas veces las formas más importantes de trabajo y compromiso se hacen en silencio, a largo plazo, luchando por aquello que te importa de verdad y alejado del reconocimiento de otras personas -incluso también remando aguas arriba, en contra de todos-
Para conseguir la excelencia en el trabajo no podemos depender de las palmadas en la espalda. Es una adicción peligrosa y enormemente limitante.

Las personas valen más cuantas más cosas importantes han logrado

Se da sobre todo en aquellas profesiones en las que el trabajo se muestra a los demás de forma explícita (escritores, músicos, diseñadores, creadores).
La adicción al resultado limita nuestro potencial de forma que baja las probabilidades de dar lo mejor de nosotros. El origen de esto es debido a cómo la mente subconsciente funciona peor al orientarla hacia los resultados: lo hemos visto anteriormente en numerosos artículos, uno de ellos explicado de forma práctica en “el juego interior del tenis” y también en su secuela “cambiando hábitos en el juego interior”.

Esta programación vincula el trabajo que realizamos con nuestro yo, de forma que es difícil separar lo que hacemos de lo que somos. Cada vez nos obliga a subir nuestro nivel de resultados creando expectativas irrealizables. Esto causa finalmente depresiones, frustraciones y un sube-y-baja emocional constante.
La peor consecuencia a la que lleva esta adicción es creer que un fracaso en el trabajo significa un fracaso en la vida.

Debo de ganar siempre

Esta forma de pensar nos pone a la defensiva, limitando nuestro potencial. Nos catapulta a batallas en las que no debíamos estar y que tampoco debíamos luchar. Además nos impide aprender de los errores y fracasos -que como todos sabemos son una de las lecciones más importantes a aprender- ya que con esta creencia no somos capaces de reconciliarnos y aceptar nuestras derrotas.
Es imposible ganar siempre. Elige bien tus batallas.

Como seres conscientes lo único que debemos perseguir para encontrar la felicidad en la vida es percibir claramente quienes somos -somos pura consciencia, no somos los roles sociales con los que actuamos- y cuales son las condiciones -aquí y ahora- de nuestra vida. ¡Qué simple es nuestro problema! Pero para adquirir esta percepción clara de nosotros y del mundo tenemos que hacer un gran trabajo interior. Esto implica desarrollar el hábito de aceptar emocionalmente lo que tenemos aquí y ahora. Únicamente una biocomputadora emocionalmente en calma puede ver con claridad y sabiduría, y encontrar formas efectivas de interactuar con personas y con las situaciones diarias.
Ken Keyes. Handbook to Higher Consciousness. [1]

¿Reconoces estas expectativas en tu vida y trabajo?

Todas ellas -y muchas más que puedes reconocer si dedicas un tiempo a buscarlas- afectan a nuestro juicio, al comportamiento profesional y a nuestras alegrías y frustraciones en el trabajo, día tras día.

Estas expectativas no solo afectan a los individuos sino que se extienden más allá afectando a una organización entera, y conviertiéndose en parte de la “cultura de empresa”. Es un peligroso cáncer que puede dañar el trabajo de las personas.

Por contrapartida, es posible crear expectativas positivas y potentes de forma que se conviertan en un hábito de pensamiento y las tengamos en cuenta de forma habitual.

Es importante que busques tus principios, tu ética en el trabajo, de forma que te sostenga en los momentos más duros.

Reprogramar estas expectativas laborales

Aquí tienes dos ejemplos para reprogramar unas creencias dañinas por otras que no te van a fallar:

Todas estas creencias son hábitos, puedes aprender aquí mucho más acerca de los hábitos, y comprobarás que una técnica clave para eliminar un viejo hábito es sustituirlo por uno nuevo en lugar de tratar de eliminarlo, por ello hay que re-programar estos patrones.

Nuestras emociones negativas son el resultado de las heridas y las costras del pasado. La programación actual de nuestras emociones nos hace percibir otras personas y el mundo que nos rodea como amenazas, potencialmente peligrosas para nuestro ser. Por ello respondemos con sobrecargas de adrenalina, picos de glucosa en el torrente sanguíneo, y otras respuestas de “supervivencia en la jungla” que nos preparan para luchar o huir. Estamos atrapados en la forma como percibimos la realidad.
Ken Keyes. Handbook to Higher Consciousness. [1]

Lo más importante es dejar de identificarnos con estos condicionamientos, de la misma forma que no somos nuestro cuerpo ni nuestros pensamientos [2]. Cuanto más conozcamos acerca de la forma de operar de la conciencia, aprenderemos a distinguir entre nuestra biocomputadora y los programas que utiliza para funcionar. Es un camino lento de aprendizaje e interiorización, pero nunca es tarde tratar de entenderlo para programar las expectativas laborales correctas y también usarlas en el resto de nuestra vida[3].

Photo Credit: Idle Type via Compfight cc

 


  1. Uno de los libros que mejor explica estos condicionamientos o “adicciones” es “Handbook of Higher Consciousness” de Ken Keyes. Si has leido ya “El Poder el Ahora” o libros similares, te sorprenderá ya que el trasfondo es el mismo pero tiene un enfoque mucho más práctico y estructurado, y por ello más aplicable al día a día. Entre otras cosas, presenta un método para liberarnos de todas las addiciones. Fundamental e impactante. El autor lo autopublicó desde 1972, y tras su muerte en XXX se dejó de publicar. Te facilito su descarga directa aquí. También te sugiero visites la sección de Recursos para ver más libros y consejos.  ↩
  2. Más de 2500 años han transcurrido desde que otras culturas se dedicaran a explicar quienes somos realmente. En este artículo y también en este otro vimos porqué no somos nuestro cuerpo, ni nuestra mente, y apunta a nuestra verdadera esencia.  ↩
  3. Yo estoy muy lejos de conseguir romper estas adicciones. El hecho de escribir esta web es parte del camino. Durante algunos instantes durante la meditación aparecen estos “flashes” de comprensión que luego se desvanecen, el hecho de haberlos experimentado aunque sea de forma minúscula significa que se puede extender poco a poco. Afortunadamente hay libros que guían en ese camino como el de Ken Keyes que menciono en este artículo.  ↩