El éxito personal consiste en ir de fracaso en fracaso sin pérdida de entusiasmo.

Winston Churchill.

Nota: Este texto forma parte de una serie de artículos acerca de “Motivación laboral“ e “Inspiración”.

1. Evita creer que tu destino ya está escrito

Tus aptitudes naturales te colocaron en una dirección y el entorno en el que vives jugó un papel importante para “empujarte” hacia un camino u otro.

Cuando estabas en la posición de elegir una carrera profesional, tus familiares más cercanos influyeron en ti y puede que tomaras una decisión bajo cierta presión social.

Hace años conocí a Roberto. Era compañero de trabajo y correspondía a ese tipo de personas que puedes describir como brillante, eficaz en el trabajo, respetable y además con padre de influencia. Se podría decir que era un persona predestinada al éxito. La gente a su lado se sentía pequeña, insignificante.

Roberto siguió el camino que su padre creyó que era el idóneo para él.

Fue “colocado” en un camino inicial que probablemente no fuera el suyo y progresó como era natural en la empresa, más rápido que los demás.

Cuando pasaron varios años, los que estábamos alrededor tomamos diferentes caminos.

Se quedó estancado. Había convertido su lugar en una jaula de oro en la que no se planteaba un cambio ni mucho menos romper con todo aquello que había conseguido.

Llegó un momento en el que su propósito dejó de tener sentido y se derrumbó todo aquello que anteriormente había protegido.

No hay nada definitivo, tienes el destino en tu mano y nunca es tarde para cambiar de rumbo.

No debes de privar al mundo de convertir tu sueño en algo tangible y luchar en tu vida por un propósito.

No hay nada que no puedas aprender, ni hábito que no puedas romper.

La excelencia nunca es por accidente.

Es el resultado de la intención, el esfuerzo sincero, la inteligencia y la ejecución.

Representa la sabia elección de muchas alternativas.

Es la Elección, no la Suerte la que determina tu destino.

Aristóteles.

Solo tu escribes tu destino, tienes la pluma en la mano.

Tus creencias se convierten en pensamientos.

Tus pensamientos se convierten en palabras.

Tus palabras se convierten en acciones.

Tus acciones se convierten en hábitos.

Tus hábitos se convierten en valores.

Los valores crean tu destino.

Mahatma Gandhi.

2. Evita quedarte en la zona segura

Una y otra vez he comprobado que los mayores saltos cualitativos en la carrera profesional ocurren en los momentos de tomar riesgo, incluso cuando todavía no tenemos la perspectiva total de lo que estamos haciendo.

Casi siempre llegan acompañados de una sensación de vértigo y miedo a lo desconocido. Es lo normal.

Cuando tomes la decisión escucharás varias veces: “¿Estás loco? ¿Porqué lo has dejado?”

Si has tomado la decisión usando tu intuición y tu feeling de ese momento, es muy difícil que te equivoques, independientemente de lo que digan las voces de afuera.

En los últimos 33 años, me he mirado en el espejo cada mañana y me he preguntado:

Si hoy fuera el último día de mi vida,

¿querría hacer realmente lo que voy a hacer hoy?

Cada vez que la respuesta ha sido ‘No’ durante demasiados días consecutivos, es la señal que hay algo que tengo que cambiar.

Steve Jobs.

¿Te sientes seguro y estable?

es la pregunta incorrecta.

¿Estoy siguiendo mi propósito?

¿Estoy dando todo mi potencial?

Es lo que nos debemos preguntar cada mañana para saber si estamos bien encaminados.

En cada instante haz lo que sabes que es lo correcto, en lugar de dejarte llevar por lo que te apetece en ese momento.

Sal inmediatamente de la Sala de Espera, ya está llena de gente bloqueada ansiando que algo ocurra en su vida. Todos ellos creen que necesitan algo exterior para moverse hacia delante.

Esperar puede convertirse en una adicción, sobre todo cuando pides permiso a la vida en lugar de tomarlo.

Deja de pedir permiso y CREA. Pero no esperes que nadie te de un mapa.

El mundo recompensa a los que crean mapas, no a los que lo siguen.

Seth Godin

La razón por la que el arte está en lo más alto de las capacidades humanas es porque no tiene mapas. Crear es convertir algo de la nada, sin ruta, sin pistas.

Si te acercas a tus metas como un artista y aceptas que te han dado un lienzo, los pinceles y solo te queda CREAR sin mapas, estás en el camino correcto.

No esperes recibir el permiso de nadie.

Pregúntate ahora mismo, ¿estás esperando que te den permiso para actuar en tu vida y en tu trabajo?

Para hacer una contribución de valor al mundo debes pasar por una etapa de sentirte “incómodo”, y aceptar que vas a crecer sin parar y desarrollar lo máximo que está dentro de ti.

Incluso aunque tengas que entrar a lo desconocido.

3. Evita darlo todo por perdido si no llega el éxito. El éxito llega disfrazado… pero siempre llega

Tenemos dos ideas preconcebidas respecto del éxito:

  1. Tiene que llegar de la forma que hemos previsto. Por algo definimos nuestras metas
  2. Debe llegar en el momento que hemos pensado. ¿Cómo sino iba a tener sentido nuestro plan?

Esto rara vez sucede.

El éxito (tu definición personal de éxito) llega de formas totalmente inesperadas y envuelto incluso en derrota.

Eso no quita que sea imprescindible elegir nuestras batallas y enfocarnos a nuestras metas sabiamente.

Encontrar tu voz y propósito es un camino largo, lleno de períodos de aprendizaje, de bloqueo, y también de inspiración.

Incluso lo que tiempo atrás creías que era tu propósito puede cambiar años después.

Acepta que lo único que tienes es el momento presente con tus circunstancias y lo que te rodea.

No esperes a encontrar la solución definitiva o la gran idea de tu vida.

Arranca con lo que tengas y aplica los cambios en la medida que aprendes.

El éxito llega a través de persistencia y adaptación. En la medida que materialices tu propósito se abrirán puertas y tomarás elecciones que te conducirán a nuevos descubrimientos, ideas y conexiones con personas.

Es posible que el éxito llegue de una forma que no habías esperado, incluso que te des cuenta más adelante.

4. Evita compararte con las personas que ya han recorrido el camino

Una de las creencias limitantes más usuales que nos hacemos es compararnos con otros.

Además del miedo, no hay otro factor que haya tirado tantos proyectos abajo como el compararnos constantemente con las personas incorrectas en las situaciones incorrectas.

Yo me incluyo. Constantemente me comparo con otros que han recorrido el camino que he iniciado en hoymotivacion.com, gente que lleva años y ha pasado por muchas etapas, parte de las cuales desconozco cómo les fue de bien o no.

Cuando nos comparamos con otros lo hacemos en el horizonte temporal incorrecto, no lo hacemos con alguien en las mismas circunstancias.

Olvidamos que detrás del éxito ajeno ha existido un enorme trabajo, sacrificio y que no ha sido un camino fácil.

De hecho nunca contamos con la suficiente información como para evaluar realmente todos los pasos que han dado esas personas.

Nos comparamos injustamente.

Si quieres compararte con alguien, hazlo contigo mismo en el día de ayer, en la semana anterior.

¿Has avanzado?

¿Estás en el camino correcto?

No hay nadie más importante que tú mismo para compararte.

Es la única forma de vencer tus limitaciones (las reales y las inventadas), y avanzar.

5. Evita volar demasiado alto, pero nunca vueles bajo

Dédalo y su hijo Icaro fueron encerrados en el laberinto del Minotauro en Creta.

La única solución para escapar fue construir unas alas pegadas al cuerpo con cera y utilizarlas para volar.

Dédalo aconsejó a su hijo a evitar volar demasiado alto para que el sol no derritiera las alas. Y hasta aquí es la historia que conocemos. Pero hay más:

Dédalo también advirtió a Icaro que no volara bajo, ya que la humedad podría hacer que las alas se despegaran.

La leyenda cuenta que Icaro decidió volar demasiado alto, las alas de cera se derritieron y cayó al mar.

Podía haber tenido el mismo final trágico en caso de volar demasiado bajo, pero el final de la leyenda nos ha hecho olvidar el mensaje:

Volar demasiado bajo nos puede hacer morir, renunciar a nuestros sueños nos convierte en muertos vivientes.

Volando bajo privamos al mundo de aportar nuestro potencial y dar algo que está en nuestras manos.

Toma riesgos calculados. La única forma de progresar es colocarte las alas y emprender el vuelo.

No

No creas que vas a estar más cerca de tus sueños sin salir de tu zona de confort, lo más probable es que te que quedes en un estado de mediocridad en el que no pasa nada y más adelante te preguntes qué has hecho con tu vida.

En cambio, cuando pasas a la acción y tomas riesgos calculados te colocas en el camino que conduce a conseguir lo que buscas.

No debes privarnos de lo mucho que puedes aportar.