Acabo de caer un poco más dentro del ecosistema Apple. Estuve dudando mucho entre un nuevo iPad Air 2 y el iPad mini, y finalmente la mobilidad ha ganado frente al mayor tamaño. Esto puede parecer un capricho más de una sociedad consumista y donde la novedad y las marcas son una señal de ostentación, un deseo más de estar a la última moda para aparentar.

Nada más lejos de la realidad. Hay novedades tecnológicas -unas pocas- que impactan de verdad de una forma positiva, y esta es una de ellas.

Hace unos dos años hice una apuesta que sorprendentemente afectó en mi vida y comenzó cuando compré el MacBookPro, desterrando mi era PC (que ha durado unas cuantas décadas). Para una persona que está constantemente escribiendo en el trabajo diario, escribiendo también para esta web y obligado a usar el email de forma masiva desde cualquier parte, marca un antes y un después con una diferencia dramática. Y aún más teniendo en cuenta mi trabajo y el estilo de vida que llevo.

Antes un ordenador era una especie de lastre que tenía que usar sin que aportara nada especialmente positivo en mi día a día. ¿Para que preocuparme mas allá del Word o Excel, y de una máquina que solo usaba para el trabajo? ¿cómo un objeto tecnológico iba a aportar creatividad y eficiencia en mi vida personal y laboral?

Normalmente desconfío de las guías y opiniones de otros cuando exageran respecto a un producto, al fin y al cabo el objetivo es vender e Internet es una máquina más de promocionar productos e ideas.

Siempre pensé que los Apple-maníacos eran una panda de snobs queriendo parecer cool y distintos. De hecho llegué a pensar que todos tenían algún problema personal que trataban de compensar. A lo mejor ahora resulta que lo tengo yo.

Después de lanzarme a probarlo y un par de años después, algo ha cambiado. Ahora dispongo de una mobilidad total que se ajusta a mi ritmo de vida y con un trabajo que me obliga a viajar y a simplificar mis necesidades y rutinas, que no paran de evolucionar y de reajustarse a veces más allá de mi voluntad.

Gracias a este pequeño iPad mini puedo estar escribiendo este artículo desde el bar de un hotel perdido en Centroamérica, después lo publicaré en mi web sin necesidad de abrir el Mac. Tampoco tengo plan de datos, ni siquiera wifi. Simplemente comparto los datos con mi iPhone y como este texto esta escrito en texto plano, ocupa ridículamente poco. Ahora puedo sincronizarlo y publicarlo en un click desde cualquier rincón.

Una pequeña joyita. Gracias Apple.