El valor del arte “auténtico” tiene como base el ritual. Los orígenes de los rituales son todavía reconocibles en todas las formas profanas del culto a la belleza.

– Walter Benjamin

 

La voluntad reside en un pequeño pozo. Los rituales habitan en el mar.

Los rituales convertidos en hábitos adquieren poder.

Están alojados en el subconsciente, el mismo lugar desde el que se ordenan el 90% de nuestros actos. Sin darnos cuenta.

No requieren energía.

Los llamas y actúan para ti.

Crean tu espacio sagrado, aislan del ruido y dan estructura.

Son tuyos, son tus acuerdos.

Nacen de ti.

 

Es importante tener rituales en nuestras actividades. Al utilizarlos de forma habitual, se convierten en un hábito.

Ejemplos de rituales que han llegado a funcionar y no me fallan:

  • Utilizo una alfombra pequeña y cómoda que uso descalzo. Cada vez que escribo o necesito hacer algo creativo la utilizo. Me coloca en “estado de creación”. Es una llamada a mi espacio único.
  • Me froto las manos hasta dar calor. Es momento de centrarme en mi Yo cuando he perdido el centro.
  • Mi jornada se inicia con un ritual desde levantarme de la cama. Continúa en el desayuno y concluye al sentarme trabajar en el despacho.
  • Mini-meditaciones. Cuando el estrés aumenta hago este ritual. Cierro los ojos. Respiro. Pienso en como entra el aire y visualizo el pecho al llenarse. Expiro. Con cada expiración imagino aire de color que me libera de carga. Se corta el ruido mental. Un minuto. Es posible.

Estos son los pasos:

  1. Define tu intención
  2. Crea tu ritual, busca un símbolo
  3. Conviértelo en sagrado: evita que se contamine. Hónralo
  4. Acude a él
  5. Conviértelo en un hábito
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