Esta semana mi voluntad se ha venido abajo. La capacidad para concentrarme, para trabajar se ha dividido por dos. Ha sido tan radical que incluso ha afectado a mi autoestima, a sentirme mal conmigo mismo. Me pregunto cual será el origen de la voluntad y cómo controlarlo.

¿El motivo?

Lo sé ahora , cuando ya ha pasado tiempo. Lo que explico a continuación deja claro que es posible anticipar un bloqueo de acción y tener nuestras baterías de motivación y voluntad cargadas para cuando lo necesitamos.

Aquí cuento lo que hace falta para entender lo básico sobre los mecanismos de la voluntad y que he ido estudiando con el paso del tiempo, y comprobándolo en forma de experimentos con un piloto de pruebas del que me puedo fiar: yo mismo.

Cuando pasamos los días en la nebulosa de pérdida de voluntad todo se ve oscuro, desdibujado. Las metas parecen más lejanas, las pequeñas situaciones de conflicto se convierten en dolores de cabeza, y el sentido de la perspectiva parece anulado. Son momentos en los que también es fácil caer presa del estrés y de los miedos infundados.

En esos momentos no es tan sencillo distinguir lo esencial y sobre todo separarnos del problema para pensar con objetividad.

Los objetivos de mi trabajo como directivo de ventas han visto afectados por mi voluntad, incluso la capacidad de concentración me impedía enfocarme hacia lo importante. Me he visto apagando fuegos en multitud de pequeñas tareas sin importancia, y cada vez que salía de una entraba en otra.

La mente es una máquina caprichosa, pero menos de lo que imaginamos si profundizamos en el tema.

Hay cosas que hacemos -o dejamos de hacer- que nos dan o quitan voluntad.

[ Nota: Este texto forma parte de una serie de artículos acerca de “los hábitos” ]

La motivación está relacionado con las emociones, con lo que sentimos en un momento dado y que puede multiplicar por mil la capacidad de actuar. Como hemos visto en este artículo no es fácil controlar la motivación personal, sin embargo la voluntad lleva implícita una serie de reglas que se pueden activar si las conocemos bien.

Aquí puedes leer el artículo acerca de la las diferencias entre pasar a la acción mediante la motivación y usando la voluntad para generar hábitos.

He leído muchos libros acerca de la ciencia del comportamiento humano y la mayoría de ellos se centran en proponernos metas y nos dan algunas ideas para conseguirlas. Si usamos nuestro sentido crítico nos daremos cuenta que el problema que tenemos no es el definir las metas y tenerlas claras, ni siquiera la clave está en confiar en los increíbles beneficios que conseguiremos al conquistar dichas metas.1

La realidad es que todos fallamos y caemos a pesar de estar convencidos de lo necesarios que son esos objetivos.

¿Qué ocurre entonces? ¿Porqué caemos? Creo que la mejor estrategia para llegar a nuestras metas es precisamente entender porque fallamos, porqué perdemos nuestro autocontrol a la mitad del camino… o a los dos días de haber iniciado nuestro régimen a base de vegetales y proteína.

Si nos conociéramos más a nosotros mismos, seríamos más capaces de observar y evitar caer en esas trampas que nos juega la voluntad. Pero incluso conocernos a nosotros mismos está difícil en un mundo que nos enfoca hacia todo excepto a nuestro interior.

Todos somos parecidos en cómo baja nuestra voluntad y cedemos a los impulsos: unos caemos más por posponer, otros por caer en la tentación, otros por una adicción, otros por dejar de prestar atención a lo que de verdad queremos. Si te sientes identificado como yo, no te preocupes, significa que somos humanos! Y lo bueno es que las estrategias para lograr más poder de voluntad son comunes para todos.

La forma más habitual que tenemos para definir la voluntad es resistirnos a la tentación. Es habitual asociar nuestra capacidad para decir “no” a tener fuerza de voluntad, por ejemplo resistirnos a ese delicioso y cremoso helado de vainilla.

Pero también hay otras situaciones en las que tenemos que hacer un esfuerzo para conseguir algo y que sabemos bueno para nosotros: en esos momentos es necesario decir un “si”. Por ejemplo cuando tienes que levantarte a las 6am para salir a correr antes de ir al trabajo.

Al cabo de un tiempo de haber vencido tanto el “si” como el “no”, nos ocurre algo curioso: la voluntad se debilita y las ganas de conseguir ese objetivo que teníamos tan claro se van evaporando. Por eso hace falta considerar una tercera variable: el recordar lo que queremos, recordar el “por qué” original que fue el que nos dio la energía para desafiar la voluntad.

Es el “si quiero”, el “no quiero” y el “por qué lo quiero” lo que a la larga produce resultados.

Las personas que son capaces de dirigir con más efectividad su atención, emociones y acciones, son mejores en casi cualquier cosa que se propongan. Son mejores también en combatir el estrés, gestionar conflictos y vencer las adversidades de la vida. He conocido alguna de ellas y supongo que tú también . ¿Te has parado a pensar qué hacen para tener tanto autocontrol?

¿Dónde se origina el autocontrol y la voluntad?

La neurociencia nos dice que el autocontrol está localizado en una zona del cerebro llamada el “córtex prefrontal”. Está situado un poco por encima de los ojos, detrás de la frente. Esa zona del cerebro controla a lo que prestamos atención, la conciencia sobre lo que pensamos y cómo nos sentimos. Es decir, controla lo que hacemos.

Otra forma de verlo es que el córtex prefrontal hace que no usemos el cerebro de forma inconsciente. Es decir, ante la visión de ese delicioso helado de vainilla nuestros instintos más primarios (almacenar grasa y tomar azúcar) nos invitan a tomarlo de forma automática. Es el córtex prefrontal el que dice “no”, el que controla la acción y evita que tomemos la acción inconsciente en la que caeríamos.

El córtex prefrontal se divide en tres zonas:

* Una de ellas es la que se ocupa del “si quiero”. Está situada en la parte izquierda y superior del córtex prefrontal. Es la parte que hace que resistamos en situaciones de estrés, de aburrimiento, y que sigamos trabajando una hora más cuando lo que realmente queremos es volver a casa.

* La parte del “no quiero” está situada en la zona derecha y se ocupa de que seamos capaces de resistir a las tentaciones y deseos inmediatos.

* La parte del “porqué lo quiero” está situada en la zona inferior y en el medio del córtex prefrontal. Es la que controla nuestros deseos a largo plazo. Ésta es la parte que te recuerda que las 1000 calorías de ese helado te van a sentir tan mal que no merece la pena satisfacer ese deseo y la tentación del instante.

Cada desafío de la voluntad es diferente, como también lo es el reto que representa a cada persona: aguantar una situación de estrés puede ser más complicada que el esfuerzo de levantarse a las 6am para hacer ejercicio antes del trabajo. Pero para otra persona puede ser lo contrario. Incluso para alguien, el autocontrol necesario para dejar de encender el cigarrillo al agarrar la taza de café puede ser más complicado que prepararse para la maratón de Nueva York.

La neurología nos enseña porqué es tan importante el córtex prefrontal para el autocontrol y el poder de la voluntad. La mejor forma de probarlo es analizar qué ocurre a alguien que lo ha perdido.

Un caso que se cita en muchos libros es el de Phineas Gage. La historia es un poco antigua, de 1848, pero el ejemplo es perfecto para demostrar esta teoría. Sus compañeros de trabajo le describían como una “persona fuerte y de voluntad de hierro”. Su trabajo consistía en realizar explosiones controladas para unos trabajos de construcción. Una de las ocasiones las cosas no salieron bien, y la explosión le hizo impactar un trozo de hierro en su frente, perforando su córtex prefrontal. Asombrosamente no murió. Se recuperó en dos meses y reportó encontrarse perfectamente físicamente.

Todos describieron cómo su carácter había cambiado completamente después del accidente. Dejó de ser capaz de controlar sus instintos, sus emociones, perdió completamente la capacidad de autocontrol. Quedó completamente a merced de sus impulsos. De hecho se hizo una persona desagradable porque su lenguaje había cambiado radicalmente.

Por lo que muestra la medicina, nuestros antepasados no tenían este sistema de control debidamente desarrollado. Es la evolución durante miles de años la que ha hecho que el córtex prefrontal se convierta en la zona que controla nuestros impulsos de forma consciente.

Las dos mentes: nuestro Yo 1 y nuestro Yo 2. 

Igual que Microsoft ha hecho su sistema operativo modificándolo con un parche encima de algo que estaba ya antes… nuestra mente ocurre algo parecido. Nuestros instintos de supervivencia y preservación ( la necesidad de grasa, de azúcar, nuestra reacciones hormonales desatadas frente a miedos y angustias -huye y corre- ) de nuestros antepasados se mantienen ahí incluso aunque ya no los necesitemos. Afortunadamente también la mente ha desarrollado otro “módulo operativo” para controlarlos: el cortexprefrontal.

En otras palabras: nos hemos quedado con un “equipo obsoleto” pero al mismo tiempo hemos ganado el premio de una forma de controlarlo.

Muchos científicos afirman que tenemos dos mentes: una que controla los impulsos para preservar las metas a largo plazo, y otra mente que busca la gratificación inmediata. Es una lucha de poder entre dos zonas de la mente, pero recordemos que las dos son dos partes de nuestro ser!

En el artículo acerca del Juego Interior tienes todas las claves sobre nuestro Yo 1 y nuestro Yo 2, y cómo desarrollar todo nuestro potencial equilibrando ambas. No te lo pierdas.

 

Photo Credit: gioiadeantoniis via Compfight cc

 

Notas
  1. Los principales han sido : The Power of Habit: Why We Do What We Do in Life and Business de Charles Duhigg The Willpower Instinct: How Self-Control Works, Why It Matters, and What You Can Do to Get More of It de Kelly Mc Gonigal,  Flow: The Psychology of Optimal Experience de Mihaly Csikszentmihalyi, Mindset: The New Psychology of Success de Carol Dweck, The Inner Game of Tennis: The Classic Guide to the Mental Side of Peak Performance de Timoty Gallwey, y otros muchos artículos y libros dispersos []