Durante muchos años de mi vida me importó bien poco tener una estrategia de prioridades, y no hablo del tiempo durante la carrera (donde todos estamos igual de perdidos) sino ya en la etapa de trabajo profesional. Mi mayor interés era salir por la noche y como decimos en Madrid, triunfar.

Llegué a acumular una lista de triunfos por nacionalidades. Acumular esos trofeos y la suma de uno tras otro era lo único importante, me resultaba curioso que fue una sed que no sacia: una conquista lleva a otra y tiro por que me toca. Alguna de ellas duró más de la cuenta pero siempre me las apañé para inventar un argumento lamentable como que no estaba preparado para una relación o cosas similares. Y una o dos semanas después salía a la caza de nuevo.

El resultado era el mismo, la inigualable sensación de hastío que se repetía. La conquista fue un placer adictivo y a mi ego le encantaba.

Cuando ya senté la cabeza casi en mis cuarenta alterné unos triunfos por otros. Cambié a las mujeres por los trofeos en el trabajo. También los acumulé y me volvió a sorprender que seguían sin saciarme.

Ha sido una persecución de objetivos que desde fuera podría parecer exitosa, pero en la práctica muchos días tengo un feeling difuso como que nada fue realmente satisfactorio. Sigo sintiendo que no me llena lo que hago o más bien cómo lo hago. Y quizás ahí está el tema importante, ese enfoque: el definir qué áreas son las que de verdad merecen la pena y cómo integrarlas.

Todo esto me ha llevado a leer mucho, pensando que las respuestas siempre están escritas (y en gran medida es así). Creemos que nos tienen que dar un mapa porque es lo que nos han enseñado, pero más adelante nos damos cuenta que las personas que de verdad dejan huella son las que los crean. Yo siempre fui de seguir mapas y de tener expectativas que me han generado mucha frustración.

El leer y buscar esas respuestas me ha hecho frustrarme aún más al darme cuenta de lo complicado que es el paso siguiente: aplicar de verdad lo que sé que es bueno para mi. Los años han pasado y después de observar a muchas personas compruebo que no soy tan raro como parece: somos básicamente parecidos y todos luchamos -sin saberlo- con una serie de programas que cargamos en nuestro código genético y que eran fundamentales tiempo atrás pero realmente ya no nos sirven. Son estas limitaciones las que nos impiden avanzar en la práctica, de hecho nos impiden dibujar nuestros mapas y tomamos prestados los que otros nos han dado o vemos en los medios.

He tratado de alcanzar un equilibrio, fracasando igualmente en cada intento.

Cuando he llegado a dominar la gestión del trabajo diario al nivel de suelo gracias a un sistema para establecer prioridades, posteriormente me vi que falta algo más, una especie de perspectiva en la que se engloben otros aspectos de mi vida. ¿Quizás era eso lo que me faltaba? Y me puse con ello.

Esto me llevó a tratar de encontrar las piezas que faltaban, que seguramente eran bastantes. He perdido la cuenta de los libros que he leído y de las técnicas que he aprendido. Una de las más mejores fue la de cómo asignar prioridades y enfocarnos en lo importante y la genial técnica GTD (pulsa aquí para un video explicativo), que se aplican desde el nivel de suelo, no desde arriba.

Trabajé en definir mi propósito en las áreas clave, una tras otra. Estas son las “áreas de enfoque” principales, algo así como mirarme desde 10 kilómetros de altura y analizar el paisaje. Lo que vi fueron muchas piezas, de las cuales unas estaban muy trabajadas y otras había dejado de lado pese a haber sido esenciales tiempo atrás. La vista desde arriba me permitió comprobar qué es lo que faltaba, lo que estaba dejando de lado y que era realmente necesario para mi.

Estas piezas son mías, tu puedes identificarte con alguna pero tendrás que definir las tuyas (nadie puede ni debe decirte lo que importa para ti). Aquí comento algunas que muestro en el mapa mental.

mapa del propósito en la vida

Estas son solo las ramas principales, los “troncos” que deben ser expandidos en ramas. Para simplificar no he incluido todas las ramificaciones, que seguramente no coincidirán con las tuyas (pero hay que tenerlas bien definidas en el mapa).

El trabajo

Le dedico cinco y a veces seis días a la semana, habitualmente más de 10 horas al día. Cuando dejo de trabajar aún sigo dando vueltas a problemas y a escenarios que giran en torno al trabajo. Sin duda es la actividad en la que más tiempo y energía invierto.

He estado en “desequilibrio” permanente y con ansiedad durante demasiado tiempo, y he sido presa de la adicción al trabajo. La única forma de darme cuenta ha sido ver el panorama desde arriba con la ayuda de este mapa y tratar de volver a definir el cómo trabajo (después del mapa el siguiente paso es bajar un nivel de altura y crear nuevos hábitos para cada actividad, únicamente cuando hayamos definido nuestro propósito junto con las demás áreas de enfoque).

Aquí tienes los artículos sobre trabajo y carrera profesional.

El Arte

La pintura salvó mi vida, fue tiempo atrás. La creatividad y el arte nos hace humanos, de hecho creo que es lo que más nos hace personas. Por resumir lo que ocurrió: Abandoné la pintura por pensar que no se integraba en mi vida, ¿acaso un ingeniero debe interesarse por algo así? Cometí un error. Nunca hay que dejar aquello que es realmente tuyo y que se te ha regalado.

Afortunadamente nunca es tarde para dedicarnos a aquello que nos llena pese a no encontrar un sentido claro o aunque no sepamos exactamente qué podemos conseguir con ello.

La parte espiritual

La espiritualidad también la había abandonado, por naturaleza y por mi tendencia a descartar las verdades de otros dejé de lado una de las variables más importantes: la conexión interior.

Esta variable influye en todas las demás, es un elemento que integra y que sostiene a todo lo demás.

En esta web tengo por principio huir de todo dogma y de las verdades absolutas que otros nos quieran vender. Solo me importa la experimentación y lo que a mi me funcione. No dejes de buscar tu camino.

Amigos

La necesidad de conexión es aún más importante cuando estamos en un mal momento. Pero justo en esas situaciones coincide que nos replegamos, nos encerramos cuando deberíamos de hacer lo contrario.

Los viajes y la separación geográfica me influyen mucho respecto de los amigos, trato de mantenerlos cerca desde la distancia, pero no es sencillo. Pero si no lo tuviera en cuenta como una prioridad esas relaciones se debilitarían aún más.

La familia

Igual que los amigos, la distancia y las obligaciones tienden a separarnos cada vez más, necesito dar la prioridad adecuada.

Fisico

Suelo hacerlo en ciclos, es como si a veces me cuidara y durante otra temporada me dejara llevar por todo lo demás. Esto es señal de no tener claras las prioridades.

La lista se expande cada cierto tiempo y hay que hacer ajustes, no demasiados ya que eso significaría que no tenemos claro lo que nos importa de verdad. Pero este mapa debemos tenerlo muy cerca. Yo tengo enlaces directos al mismo archivo desde Evernote (echa un vistazo a cómo simplificar tu vida con Evernote) y desde mi gestor de tareas Omnifocus que me sirven para tenerlo muy presente.

Utilizo cada vez más los mapas mentales porque es la forma natural en la que nuestras ideas surgen de forma asociativa. La mejor herramienta que hay es MindNode para Mac, iPad, iPhone.

Si quieres saber más, también publiqué un artículo sobre Mapas Mentales y otro sobre cómo capturar ideas que te pueden servir.

Esta visión desde la altura es algo que dejamos de lado, pero si no la tenemos en cuenta inevitablemente algún día nos pesará.

Todo esto tendrá continuidad en mas artículos y no te sorprendas cuando más adelante leas algo totalmente contradictorio. Nos guste o no así somos: seres contradictorios y con una larga sombra que nos persigue hasta debajo del agua.

Disculpa si me he enrollado, pero estoy escribiendo esto en el iPhone en otro garito pegajoso en Panamá mientras fumo una sisha de uva-menta y escuchando a Jamiroquai (Cosmic Girl, todo un guiño en esta noche) y la suma de efluvios hace que las palabras fluyan de forma inverosímil. A cambio de esto te prometo honestidad y ahora me apetece mantener este artículo tal y como surgió sin editar para mantener la frescura.