Cero más cien suman cien. Igual cincuenta más cincuenta, solo que con más equilibrio. Jarod Kinz.

¿Siempre sirve el éxito? ¿Hay que seguir con algo solo porque ha funcionado ya en el pasado? ¿qué ocurre si lo que un buen día sonaba increíble, con el paso del tiempo cambia de valor?

La gráfica que ves a continuación resume esta web. Es la crónica visual de cómo se tradujeron mis esfuerzos de marketing y otros trucos en visitas diarias. El cómo ocurrió no tiene demasiado interés -hay miles de webs que explican cómo hacer crecer un blog-. Lo interesante de esta historia es que lo que voy a contar se puede aplicar a (casi) todo esfuerzo y tarea que requiera varios años de trabajo.

El eje vertical representa el numero de visitas diarias hasta el día de hoy. Esas líneas irregulares con sus subidas y bajadas representan también el camino por el que transcurre una actividad desde el momento inicial (en el que no tenemos ni idea de lo que tenemos entre manos) hasta que llegamos a dominarlo. También incluye los pasos por el desierto, las dudas, incertidumbre y desesperación.

Estas etapas coinciden exactamente con lo que me sucede en otras actividades (trabajo, relaciones, etc.), y por eso quería contar este pequeño rollete. Tu mismo puedes hacer el paralelismo con cosas que te han ocurrido, y con otras que puede que estés viviendo.

1. El inicio

Cuando uno ve el trabajo hecho de los demás -sobre todo cuando ya está acabado- es fácil caer en la trampa de ver únicamente el resultado y tratar de copiarlo. Es lo que me sucedió a mi tratando de imitar las ideas de otras webs de éxito, comprobando finalmente que una tras otra no me servían para nada.

A veces no es buena idea seguir a nuestros héroes -siento ir en contra de algunos mitos-.

Aquí resuena una frase de Seth Godin que dice algo así como: “La mayoría de las personas siguen mapas. El verdadero valor lo aportan aquellos que los crean”. Yo me empeñé en seguirlos.

Solo desde el momento que decidí romper con todo, dejar de seguir a cualquier web e ideas de otros y dedicarme única y exclusivamente a hacer algo genuino por mi mismo fue cuando de verdad comencé a disfrutar (pero de todo esto me di cuenta mucho tiempo después).

2. Enorme esfuerzo y dedicación

Aunque no me atraen demasiado, invertí mucho tiempo en hacer marketing a través de las redes sociales, sobre todo Facebook y Google+. No me quiero extender mucho contando esta experiencia, pero finalmente he llegado a darme cuenta que en un 99% del contenido de las redes son basura que crece exponencialmente (mucha gente dirá que ya lo sabe, pero no hará nada al respecto). No digo que la idea en si misma no me guste, sino que el resultado y lo que hacemos con ellas es absurdo.

En cuanto al contenido de mi web igualmente he caído en la trampa. He creado artículos cuyo fin no era hacer algo de calidad, sino atraer estratégicamente más tráfico y con trucos. Por ejemplo usando las palabras claves adecuadas (keywords que daban tráfico y fáciles de posicionar -si estás en el mundillo sabes a lo que me refiero-). Las páginas que publiqué orientadas a “frases de motivación”, “frases de …XXX” atraían una gran cantidad de personas. Hoy cuando veo esos trucos me dan un mal feeling. Pero el mundo de Internet funciona así. Ahora me toca barrer la casa y limpiar todas esas páginas que creé y que no aportan nada, y dejar las que merecen la pena.

Para hacer justicia, hay muchos artículos de esta web que realmente pienso que no están mal, de hecho alguno me gusta cuando los releo. Recibo correos de lectores me escriben acerca de ellos, así que probablemente sea cierto.

Otra parte de textos sin embargo me recuerdan que no los hice de forma sincera ni auténtica, sino buscando como objetivo captar audiencia con un contenido banal y simple (de nuevo las páginas de “frases de xxx” y similares”). Por supuesto el disfrute al hacerlos fue nulo.

Como resultado de estos esfuerzos en los que varias veces perdí el norte y me dejé seducir por el éxito fácil, la web creció mucho en audiencia. Pero mi satisfacción bajo enormemente. No estaba haciendo lo que yo realmente quería.

3. La “gloria”

Como muestra la gráfica, la web alcanzó su momento “de gloria” con intervalos de 12.000 visitas al día (es muchísimo para un blog personal en idioma  español) gracias a invertir tiempo moviéndola en Facebook y con otros trucos. Mientras afortunadamente también escribía cosas que aportaban valor, pero que ahora en la distancia se me mezclan con aquellas que hice sin calidad y oscurecían mi percepción global.

La gloria altera la perspectiva. Recuerdo que llegué a pensar que las visitas permanecerían estables durante meses en esas astronómicas cifras.

Los profesionales de la publicidad en Internet se dieron cuenta del tráfico, y me ofrecieron varias ofertas para colocar banners y pop-ups que por supuesto decliné.

4. ¿De qué me sirve todo esto?

Un buen día comencé a plantearme a dónde iba a conducir esto y qué tipo de perfil de personas llegaba a la web (¿realmente quiero que entre gente que busca en Google “frases de ánimo” ? ¿y cómo hago que la gente llegue buscando el otro contenido?).

Llegué a aceptar que había dominado el juego, y que conocía todos los trucos necesarios para posicionar una página usando las “señales” que va buscando Google. Pero al mismo tiempo no merecía la pena hacer uso de ese conocimiento si me estaba engañando. No tiene sentido generar tráfico usando esos trucos, esto no debe ser una página comercial más.

El contenido tiene que ser escrito para las personas y no para los buscadores de Internet. De lo contrario es imposible escribir algo de calidad y auténtico.

Aquí puedo ver paralelismos con muchas otras cosas que hago en el trabajo “buscando” un resultado en lugar de profundizar en la tarea y tratar de disfrutar con ella.

5. Soltando lastre

Desde que decidí dejar de perder tiempo en la basura de las redes sociales me he quitado un gran peso de encima. Era como llevar encima algo sucio que tenía que cargar y en lo que no encontraba el más mínimo placer. Sabía que serviría para atraer gente (y vaya si lo hizo) pero de una forma artificial y quizás momentánea.

Finalmente borré mi perfil de Google +, mi página de Facebook e incluso mi perfil de Facebook.

En los próximos meses la web de forma natural va a caer en una espiral descendiente de tráfico, causada por mi cruzada contra las redes sociales y por todas las páginas que estoy borrando (y que daban mucho tráfico). A día de hoy “solo” hay unas 2000 personas al día, e irá bajando en la medida que elimine más contenido y siga limpiando.

Al mismo tiempo, crece una línea ascendente de sentirme mejor y más a gusto con lo que he hecho, simplificando y eliminando aquello que no me gustaba.

Tengo la costumbre de conectar cosas que a lo mejor desde afuera suenan ridículas. Lo cierto es que en el trabajo diario he pasado por las mismas etapas que en esta web, cada una con un equivalente muy cercano. Aquí debajo doy unos ejemplos, pero la lista es mucho más larga y cada persona puede sacar los suyos:

  • Publicar artículos basura buscando audiencia puede ser equivalente a hacer una actividad en el trabajo para agradar a un jefe o quedar bien con los compañeros. A la larga no conduce a nada.
  • Usar trucos para ganar tráfico con palabras clave puede ser equivalente a buscar una victoria rápida y fugaz en el trabajo.
  • Lo único que de forma permanente conduce a sentirte bien en el trabajo he tratado de escribirlo aquí. Son pocas cosas, pero muy claras.

Llegar al éxito

Conseguir llegar al éxito no es complicado. Realmente es una inversión de tiempo y esfuerzo eligiendo entre unas cosas que tomas y otras que dejas. El problema es que no solemos darnos cuenta de lo que estamos dejando de lado hasta que ya es tarde, de hecho lo que se deja de lado puede permanecer oculto durante años hasta que de repente nos hacemos conscientes de ello por un golpe, o porque alguien desde fuera nos lo hace ver.

Cosas que tomas:

  • Un proyecto que genera entusiasmo
  • Enfoque y satisfacción de estar haciendo algo que llena y estimula
  • Tiempo invertido en preparación, formación para conocer las reglas del juego a fondo (en mi caso era dominar los medios sociales, el SEO para captar tráfico, etc).

Cosas que dejas:

  • Menos tiempo para pasar en familia, posiblemente descuidando relaciones
  • Dejar de salir con amigos
  • Dinero personal que se invierte en el trabajo
  • Impacto en la salud, dietas no saludables, horas de descanso insuficientes
  • Dejar cosas que nos llenan (actividades que no son una fuente de dinero pero que nos gustan de verdad)
  • Etc.

Con este artículo no quiero decir el éxito popular sea malo, sino que el equilibrio que hubo un día de atrás puede dejar de funcionar y es clave observarlo.

Creo que es interesante hacer ese balance siempre y plantearlo una y otra vez sabiendo que es algo dinámico y que lo que un día generaba unas expectativas, éstas van cambiando (porque todos cambiamos cada día).

Espero que este artículo sirva a quien se esté embarcando en un proyecto personal que implique varios años de esfuerzo.

 

Photo: Via Flickr.