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No te puedo dar una fórmula segura para el éxito, pero te puedo dar una para el fracaso: tratar de complacer a todos constantemente.

Herbert Bayard Swope, primer premio Pulitzer. 

 

El éxito llega cuando nos separamos de la corriente que nos empuja cada día, cuando somos capaces de decir NO con firmeza mientras, al mismo tiempo, observamos a los que nos rodean seguir la costumbre y la rutina en la que transcurren sus vidas… y nosotros valientemente remamos río arriba.

 

Dearrolla el hábito de decir NO

No resulta tan complicado decir ese “No” a un extraño, pero el reto será hacerlo a tu familia, a tus padres, seres queridos y a tus amigos. Tu ruta no puede ser la que te marquen ellos, y para conseguir aquello que deseas, será necesario que pases por esos momentos en los que observarás como se sienten rechazados por tus palabras.

Será temporal, ellos te quieren y tarde o temprano entenderán que el tiempo que estás dejando de compartir con ellos será por tu bien.

Pero tampoco debes estar esperando que te te entiendan, deberás hacerlo sí o sí. Es tu vida, no la de ellos.

 

Si te acostumbras a decir NO con firmeza independiente de la mayoría, de las modas, de lo que hay a tu alrededor, solo te ocurrirá algo: te acercarás más al éxito.

 

Debes sentirte cómodo estando solo

Se llamaba “El Café del Ejecutivo” y su nombre parecía un guiño a la realidad. Está situado en la planta baja de un hotel del mismo nombre en el centro de la cuidad de Panamá. Su mobiliario emite un olor a rancio y las mesas de mimbre dibujan un ambiente colonial que trae a la mente mejores momentos del pasado. El cielo era tan gris que a su lado los cuadros de tucanes parecían chillar de color. Una lluvia incesante caía desde días atrás y presagiaba multiplicar los minutos transcurridos en el café.

La pareja sentada en la mesa de al lado disfrutaba de sus 80 años y de una jubilación quizás merecida. A mi alrededor, otras ocho mesas de panameños y extranjeros bien entrados en años, varios de ellos con su chófer esperando a la puerta.

Esa era la prueba, en un sitio así solo pueden haber buenos desayunos. Y acerté.

El desayuno llegó a mis vecinos mientras me miraban con cara de cautela y recelo, y ella disimuladamente se introdujo su dentadura. Ya estaba lista para tomar su croissant con queso.

Debió resultar extraño para ellos verme allí solo desayunando, imagino pensaron que tenía algún tipo de problema. La gente que come o va al cine solos deben ser problemáticos o mala gente, ¿verdad? ¿Cómo alguien puede hacer eso?

La respuesta es sencilla: Porque es necesario.

Hace falta tener espacios, momentos propios en los que estamos solos con nosotros mismos y con nuestros pensamientos.

Son los mejores momentos para hacer balance, observarnos, examinarnos, y para observar. Y como yo ahora, para escribir este artículo.

Reclama tus espacios y al menos una vez a la semana acude a solas a un lugar en el que te encuentres contigo cara a cara.

Vence la comodidad y el hábito de tener que estar siempre con alguien. Atrévete a estar a solas contigo. No olvides tu libreta.

 

Acumula voluntad sumando pequeños triunfos.

Uno de los motivos para seguir llevados por la corriente y la mediocridad es la falta de voluntad. No siempre tenemos la misma energía, y aunque la regla debería ser hacer lo máximo posible con lo que tengo, aún así hay días en los que no tenemos esa capacidad y nos falta la voluntad.

La fuerza de voluntad es acumulable y al mismo tiempo se puede vaciar por completo. Hay varios factores físicos y fisiológicos que la gobiernan, pero he comprobado que por encima de todo podemos utilizar la regla de sumar puntos de voluntad para fortalecernos.

Consiste en hacer conscientemente actos en los que nos estamos saliendo de la rutina, o bien estamos haciendo un cambio de comportamiento para mejorar un aspecto. Son pequeños cambios, puede ser un cambio de ruta, un decir un “no” a alguien que anteriormente nos resultaba imposible. En definitiva consiste en salir de tu zona de confort unos pocos pasos fuera del círculo.

Lo importante es hacerlo con mucha observación, siendo conscientes que estamos conquistando ese momento, que estamos sumando puntos de autoestima.

Cada pequeña conquista cuenta.

En este ejercicio hay que intentar reconocer conscientemente el pequeño triunfo, y celebrarlo para después saber que lo hemos logrado, y sabiendo que lo haremos mil veces más.

Si lo haces con frecuencia y lo conviertes en un hábito, estarás preparado para separarte de la manada y tomar tus decisiones en contra de la mayoría.

 

Dependemos demasiado de las opiniones ajenas. Cuida que no se conviertan en una trampa y que tus decisiones dejen de ser tuyas.

Deja de depender de las opiniones ajenas, o te alejarás del camino del éxito.

 

Photo Credit: Waheed Akhtar Photography via Compfight cc