El trabajo va a llenar gran parte de tu vida, y la única forma de estar totalmente satisfecho es hacer aquello que crees que es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amar lo que haces.

Steve Jobs.

Nota: Este texto forma parte de una serie de artículos acerca de “Motivación laboral

La elección de la carrera profesional y cambiar nuestro trabajo actual son dos de las decisiones más complicadas que podemos tomar. Cuando estamos en una de estas situaciones es fácil bloquearse pensando que una mala decisión puede arruinar nuestra vida.

La propia importancia que damos a esta decisión puede llegar a paralizarnos.

La realidad es que hay un montón de falsas creencias que nos pueden impedir pasar a la acción o simplemente no tomar la elección correcta.

De hacerlo así, pasaremos muchos años de nuestra vida preguntándonos porqué estamos insatisfechos y sin encontrar una motivación en nuestro trabajo… y lo que es peor: nos afectará a nuestra felicidad, a alcanzar nuestro máximo potencial, y también nos afectará a las relaciones con otras personas.

Aquí os dejo ocho creencias limitantes o ideas incorrectas que debemos evitar al máximo y tener en cuenta a la hora de tomar una decisión sobre nuestra carrera profesional, o cuando ya llevamos años en una posición profesional pero queremos emprender un nuevo rumbo laboral.

Estas son las mayores creencias limitantes sobre tu carrera profesional:

1. Creer que vas a encontrar la carrera profesional perfecta desde el primer momento

Cuando miro a mi alrededor y observo a las personas que podría catalogar como gente de éxito, la inmensa mayoría han cambiado su ruta profesional. O bien han cambiado de carrera o lo han hecho varias. Esto deja muy claro que poca gente encuentra su carrera perfecta en primer lugar.

Hay dos tipos de personas: las que se conforman con su elección y las que buscan mejorar y dar un paso adelante para cambiar y evolucionar.

Todo lo que hayamos aprendido con la primera elección y el conjunto de experiencias, conocimientos y formación podemos estar seguros que nos van a servir más adelante.

Confía en que no será un error ni siquiera aunque cambies radicalmente de rumbo:

Abogado que deja su bufete para iniciar un negocio de importación de muebles en una isla del Caribe… Ingeniero que deja su cubículo para iniciar un negocio en internet. Bienvenidos!

Nunca veas la primera elección como un error, incluso aunque te des cuenta que no era el camino que debías seguir.

Cambiar de trabajo hacia otros destinos es normal, y sano.

2. Creer que el trabajo perfecto es el que te permitirá hacer todo lo que quieras

Todos los trabajos tienen muchas cosas que no te van a gustar.

Jamás vas a encontrar un trabajo perfecto. Incluso aunque te hagan una oferta de Google o Amazon… Suena bien, ¿verdad? -por cierto, Amazon tiene el record del peor jefe y peores condiciones laborales dentro de las grandes empresas, según un ranking que se publica todos los años-

¿Quién dice que vayas a estar a gusto pasado el período de emoción inicial? ¿Quién dice que tus enormes expectativas se van a cumplir?

Un trabajo no es el nombre de la empresa. No busques trabajar por lo famosa que sea o por el prestigio o el qué dirán, te puede salir caro.

En el trabajo vas a estar rodeado de personas: compañeros directos, indirectos, jefes, etc.

Todos ellos representan el 90% de lo que te va a hacer sentir bien, o mal. Y es independiente del nombre de la firma.

Yo tuve la inmensa fortuna de trabajar para Airbus en Francia, el mayor fabricante de aviones del mundo. Trabajé en sus oficinas centrales durante varios años y se supone que tenía que sentirme como la persona más afortunada del mundo. La realidad es que me visualicé como si hubiera entrado en una jaula de oro rellena de cosas aparentemente llamativas, pero que no me llenaron.

Salir de allí fue difícil, sobre todo cuando tenía la oposición de familia, amigos, y todos pensaban que estaba loco. Pero lo hice y volví a España.

En aquel momento no estaba seguro para nada si era la decisión correcta o no. Pero algo me decía que sí, porque fui honesto conmigo mismo y tomé la decisión. El nuevo empezar fue complicado y de hecho me equivoqué una o dos veces más… pero el camino se fue trazando.

Para salir de donde estás ten en cuenta que no solo vas a enfrentarte a tus miedos, sino a muchas personas que te rodean que te dirán que estás tomando la decisión incorrecta.

Escúchales. Tener en cuenta más puntos de vista es bueno, pero simplemente añádelas a la lista de variables que estás considerando.

Ni más ni menos, es una idea junto a otras a tener en cuenta.

Al final tu decides, tu eres el único responsable de tu vida.

3. Creer que tu trabajo ideal te va a gustar tanto que no parecerá un trabajo

Es bonito creer que tu trabajo te va a gustar tanto que ni siquiera te va parecer que estás haciendo un trabajo.

No es así, al menos en la mayor parte del tiempo no será de esa forma.

Los problemas los vamos a encontrar, y serán muchos y de miles de formas. No siempre será divertido.

El objetivo es siempre encontrar aquello que te dé más momentos de placer y disfrute, independientemente que luego encontremos situaciones complicadas.

Solo tenemos el presente, el aquí y ahora.

El pasado ya no existe, y el futuro es solo una ilusión.

Lo único que puedes hacer en cualquier situación es dar el 100% en lo que hacemos, independientemente que sea definitivo o no.

La satisfacción del trabajo personal bien hecho es impagable y no se compensa con nada más. A parte tiene la ventaja que no depende de ninguna situación externa.

4. Creer que por tener un título universitario en algo, ya no vas a poder hacer otra cosa

Eso creía yo hace tiempo.

Invertir tanto esfuerzo, tiempo, dedicación y dinero en estudiar para conseguir un título.. y luego… ¿cambiar para hacer otra cosa?

La vida cambia, las personas cambiamos, lo que en un día era algo claro puede dejar de serlo más adelante.

Evolucionamos, maduramos y nos adaptamos. Los gustos y nuestros objetivos personales también cambian con el tiempo.

Yo quise ser piloto durante muchos años. Entré a la carrera de Ingeniería Aeronaútica pensando que era la elección más idónea. El futuro me enseñó que ni era piloto lo que realmente quería hacer, ni siquiera la carrera que elegí. Pero terminé esos estudios creyendo que eran mi destino.

He acabado haciendo algo totalmente distinto, y estoy muy lejos de considerarlo un fracaso o una mala elección. Más bien ha resultado ser todo lo contrario.

5. Creer que debes de tener claro lo que deseas hacer en la vida cuando tienes 18 años… y no cambiar más

Es totalmente ilógico que nuestros familiares y el sistema en el que vivimos nos hagan creer que a esa edad ya debemos saber lo que queremos hacer con nuestra vida, profesionalmente hablando.

La gente fuerte y con agallas cambia de carrera -superando la frustración inicial que implica- y lucha por aquello que creen que merecerá la pena. No se puede mantener algo simplemente porque lo hayamos empezado, o porque otros nos hayan condicionado tiempo atrás.

Rompe con todo aquello que otros te han dicho que es lo correcto. Decide tú únicamente, sé el dueño de tu vida y asume tu completa responsabilidad.

Nadie está atrapado en su carrera, ni en el momento de estudiar ni tampoco cuando estamos trabajando como profesionales y nos creemos “asentados” y “estables”.

6. Creer que las personas que cambian de trabajo con frecuencia, son irresponsables o unos fracasados

Yo fui de los que cambiaron radicalmente de rumbo profesional.

Dejé una prometedora carrera como ingeniero aeronáutico para dedicarme a las energías renovables. Abandoné una zona segura, una balsa en la que me encontraba, pero igualmente me estaba pudriendo en algo que comprobé que no era lo mío ni me llenaba en absoluto.

En general, las personas que invierten tiempo y esfuerzo y salen de su zona segura, están tomando un cierto riesgo para acercarse a sus sueños, y es necesario para lograrlo.

Pensar que por cambiar de trabajo o de ruta profesional les hace menos confiables o que son fracasados está muy lejos de la realidad.

Con cada trabajo que hacemos, cada nuevo reto y nueva ruta estamos aprendiendo. Cada cambio es una probabilidad menos para equivocarnos.

Lo único importante es dar nuestro 100% en cada tema que hagamos, y confiar que los puntos se conecten más adelante.

7. Creer que el camino “institucional” es el único que sirve

Estudiar una carrera oficial, tener un título es importante.

¿Ya lo tienes? pues ya está bien… deja a un lado la “titulitis“.

Lo que hagas por ti mismo, por tu cuenta independientemente del sistema oficial puede contar mucho más que ese MBA o ese programa de la Universidad que has visto en la revista.

Fórmate, aprende por ti mismo.

Puedes aprender lo que quieras en Internet o a través de internet como punto de partida.

Prácticamente tenemos acceso a lo imaginable y más allá. Estás a un click de distancia de lo que quieras conocer.

Programa tus metas de formación y sigue adelante, limita los títulos y aprende de verdad.

La práctica y la acción es lo único que te va a contar al final.

Dentro de cinco años serás la misma persona si no fuera por las personas que conozcas y los libros que leas

8. Creer que debes posponer tu verdadero propósito porque ya tienes un trabajo que te da dinero

Trabajar únicamente por dinero es triste. Incluso aunque creas que puedes estar cómodo así… es momentáneo. Terminará cuando menos te lo esperes.

Caerás tarde o temprano, salvo que utilices esos recursos con el enfoque de “las dos puertas” como puedes leer en el capítulo de este libro titulado “Haz lo que amas”.

Como seres humanos necesitamos encontrar y tener un sentido en lo que hacemos, eso es lo que hace que entremos en estado de flujo creativo y disfrutemos con nuestra actividad.

Todos tenemos un propósito en la vida, lo hayamos definido o no por escrito o incluso aunque nunca lo hayamos pensado, hay algo en nosotros que identifica si vamos por el buen camino o no.

Cuando el trabajo que realizamos encaja en ese propósito, significa que nos sentiremos realizados y muy probablemente desempeñaremos bien nuestra actividad. Esto es independiente del dinero que ganemos.

Incluso aunque tengamos un gran sueldo, si nuestra actividad no se amolda a nuestro propósito vital, caeremos.

Plantéate si lo que estás haciendo te llena, si ves que estás cumpliendo tu meta personal y te está acercando o alejando de ella.

El dinero no puede retenerte, no puede ser el obstáculo para que luches para sentirte mejor con lo que haces en la vida.

Reinvéntate, cámbialo.

Hay una gran probabilidad que si trabajas enfocado y hacia tus metas definidas, lo consigas.

Acepta que tengas que pasar por encima de tu trabajo actual y de tu seguridad momentánea.