Continuando con el artículo anterior acerca de las 8 formas de superar un bloqueo mental, voy a centrarme en una de ellas: cómo usar la creatividad y motivacion para arrancar con algo que tenemos bloqueado y no conseguimos darle forma ni encontrar una solución:   Ensuciar el lienzo en blanco.

Nota: Este artículo forma parte de una serie de artículos acerca de Motivación laboral ]

Tratar de adaptar nuestra forma de actuar a cómo funciona nuestro cerebro es el camino más directo para acercarnos a una solución. Me apasiona conocerlo todo acerca de nuestra mente y lo que hace que seamos mejores en la tarea que estamos emprendiendo, y trato de aprender al máximo acerca de este tema.

El estado “natural” en el que nuestra mente genera ideas, encuentra soluciones creativas y nos hace entrar en un estado de bienestar se llama “flujo”. Te recomiendo leas el artículo que ya publiqué.

 

Creatividad y motivacion: ensuciar el lienzo en blanco

Aquí quiero contar un “truco” creativo que me ha ayudado mucho y lo he utilizado durante mucho tiempo.

Revisando y leyendo varios libros me he dado cuenta que es un recurso que ha sido ya enseñado por otros, y de hecho es una de las ideas centrales del libro The Artist’s Way, que recomiendo a todos los que quieran sacar más partido a su vida, independiente de vuestra ocupación o intereses. Si quieres la versión en español, la tienes aquí.
En The Artist Way esta técnica se llama “Morning Passages”.

Para mi nunca ha tenido nombre ya que es algo que he utilizado de forma natural y he podido comprobar su utilidad y valor durante muchos años.

Si tuviera que ponerle un título, lo llamaría “ensuciar el lienzo en blanco”. Es exactamente el mismo proceso y desbloqueo que hago cuando me enfrento a una obra nueva de pintura en la que no tengo idea y estoy obligado a arrancar.

En esos momentos sentimos:

  1. La presión por empezar. Tenemos un tiempo limitado
  2. La presión de hacer algo grande, porque otros lo van a ver: el miedo al qué dirán
  3. La presión de hacer algo mejor de lo que hemos hecho previamente: perfeccionismo
  4. La presión de creer que un primer paso equivocado nos va a arruinar la meta y todo el trabajo
  5. La presión de ver lago material delante de nosotros que tenemos que manipular, utilizar y sacar de su estado inicial

Voy a dar las dos claves para (quizás) la herramienta más potente que puede existir para CREAR. Ya sea un proyecto empresarial, una pintura al óleo, un problema con la pareja o una decisión vital.

Lo baso en dos hechos:

  1. El objetivo no es “salir del paso” de forma temporal y saltar la barrera una vez. Vendrán muchos más obstáculos, me interesa la solución que podemos desarrollar cuando estamos en estado creativo normal, y cuando estamos bloqueados. Para ello hay que hacer un ejercicio concreto constante y diario: ensuciar el lienzo en blanco todos los días, acostumbrarnos a salir de ese desbloqueo incluso aunque no vayamos a necesitar de forma inminente tener el pozo de nuestros recursos creativos lleno.
  2. El objetivo es desarrollar la creatividad de forma que lo podamos aplicar a muchos ámbitos de la vida, en terreno profesional y personal, en tareas artísticas o técnicas. Escritores, artistas, abogados, ingenieros, emprendedores y managers se beneficiarán de este ejercicio de forma enorme.

¿En qué consiste ensuciar el lienzo en blanco?

Disfrazado de algo tan sencillo, parece mentira que los efectos sean tan potentes, pero así es.
Todos los días, tengas ganas o no, toma un cuaderno y escribe en tres hojas de forma no-lineal.

Las reglas son:

  • Nadie debe leer lo que escribes, ni siquiera tu debes leer lo que escribes cada día, hasta pasadas varias semanas
  • No pienses. Escribe. No uses la lógica, ni te centres en el tema, ni lo que quieres conseguir. Simplemente escribe de forma no-lineal. Apunta ideas, lógicas o no. No reflexiones. No juzgues.
  • Reserva media hora al día para hacerlo, TODOS los días, preferentemente al levantarte. La frecuencia constante diaria es mucho más importante de la hora del día cuando lo hagas.

 

comillasLo esencial es invisible a la vista.
Antoine de Saint Exupery. Le petit prince.

 

Este ejercicio realizado de forma constante y en solo dos semanas consigue colocarnos más cerca del estado de flujo creativo, nos abre la puerta a utilizar nuestra mente subconsciente para solucionar problemas y encontrar soluciones.

Es en definitiva acostumbrarnos a ensuciar el lienzo en blanco todos los días, de forma regular.

Esto es lo que conseguiremos para desbloquear cada uno de los apartados siguientes:

 

1. La presión por empezar. Tenemos un tiempo limitado

Ya nos hemos acostumbrado a ensuciar el lienzo y romper ese momento de parálisis. Hemos comprendido que al igual que los atletas de velocidad se entrenan antes de hacer una prueba importante, nosotros hemos desarrollado la habilidad de colocarnos en la línea de meta y no tener miedo cuando suene la pistola de salida.

 

2. La presión de hacer algo grande, porque otros lo van a ver: el miedo al qué dirán

El único trabajo bien hecho es aquel en el que hemos entregado todos nuestros recursos.

Hace tiempo me dijeron una frase clave que siempre he intentado aplicar:

comillasSiempre pinta como si el que fuera a ver tu obra fuera el mismo Velazquez.

No hay que pintar para los demás, sino siempre compararnos con lo que hicimos la semana pasada y tratar de mejorarlo. Este es el camino seguro hacia una gran obra.

Hagas lo que hagas, compárate con tus intentos anteriores, siempre trata de superarte.

Si aún necesitas motivación de un maestro, no tomes a cualquiera, imagina que el “Velazquez” de tu actividad es el que te está observando, y solo él te servirá de referencia. Identifica los máximos referentes del campo en el que estás, lee todo lo que puedas de ellos, imita al principio hasta que encuentres tu voz, que puede llegar años más tarde. Como ya vimos, para innovar hay una fase de copiar. No tengas miedo.

Actúa.

Sé indiferente al qué dirán.

 

3. La presión de hacer algo mejor de lo que hemos hecho previamente: perfeccionismo

Una de las autolimitaciones preferidas de nuestra mente es el perfeccionismo paralizante. En más artículos hemos hablado acerca de las ideas, y que realmente las ideas no valen nada si no se convierten en acción.
Para decirlo más claro: una gran idea vale absolutamente cero. Hasta que se materializa.
¿Qué sentido tiene esperar sin hacer nada hasta que todas las circunstancias son perfectas? Eso solo lleva a no actuar, a no entregar nuestro potencial al servicio de una obra.

 

4. La presión de creer que un primer paso equivocado nos va a arruinar la meta y todo el trabajo.

Un trazo equivocado en el lienzo no significa nada al menos al principio. La pintura se construye en capas unas encima de otras, de forma que el trazo inferior ayudar a generar la decisión siguiente: cómo será el nuevo pincel que tenemos que usar, su color, densidad, etc. Así funciona nuestra mente: las ideas se conectan unas con otras, hace falta una capa inicial (una idea semilla) para generar otra. Sucesivamente una idea pasa información a otra, engancha a otro concepto que quizás inicialmente no tenía relación, pero funciona.
Lo que importa es aplicar trazos en el lienzo y tener la constancia de crear capas de pintura.
Tu proyecto evolucionará y se adaptará en la medida que materialices tus recursos en el lienzo. No tengas miedo de los primeros trazos.

 

5. La presión de aprender nuevas herramientas.

El lienzo en blanco es la nada, la máxima expresión de un proyecto que ni siquiera ha empezado. Pero es el vínculo que une tu mente con la realidad.

El cuadro no lo pintas en el lienzo, sino en tu mente. El rectángulo de tela es el puente hacia la realidad.

Trazo a trazo antes de aplicarlo ya conoces el resultado en tu mente. Pero hace falta plasmar la realidad para que sirva de gancho hacia nuevas ideas.

Es necesario utilizar recursos materiales para pasar al plano real.

En un proyecto has invertido recursos, tanto en forma de dinero como de personas, colaboradores, etc. Las expectativas son grandes y la parte material que has invertido paraliza la acción.

Acepta que tienes que invertir recursos para crear. Debes dominar las herramientas como un pintor conoce a fondo sus pinceles.

Sin dominar tus herramientas no podrás dar el máximo potencial. No son el objetivo, pero si un vínculo más para crear tu realidad.

No confundas el objetivo con las herramientas. Pero utilízalas sabiamente.

El ensuciar el lienzo en blanco o escribir tres hojas TODOS los días de forma constante abre una puerta hacia pensar con claridad y creatividad. Sea cual sea tu actividad, te recomiendo lo uses.

Cuéntame tu experiencia cuando lleves varias semanas de escribir.