Hasta los treinta años siempre tuve una sensación extraña, algo así como si tuviera una estrella o un protector que me aseguraba que tenía toda la vida por delante. Eran años de disfrutar. Y bien que lo hice. Mi lema era:

“Exprime la vida como un limón, y con la cáscara hazte un Gintonic”

Podéis imaginar que yo no era lo que se dice una persona espiritual o centrada. Aún así el arte, la pintura y la música me conectaban con un universo que me levantaba sobre el tedio del trabajo que hacía.

Recuerdo aquella época como intensa y bella, jamás la cambiaría por nada. Fueron años sobre los que podría escribir al menos un libro.

Al llegar a los cuarenta me ocurrió algo extraño, como si aquella estrella hubiera perdido brillo y ya no me asegurara el poder hacer y deshacer de forma constante.

Antes de ese cambio, todos los proyectos y sueños que quería hacer estaban protegidos por aquella estrella, mentalmente era mucho más joven de la edad que realmente tenía.

¿Para qué preocuparme demasiado si tenía la vida por delante?

Y así fue durante muchos años. Cuando me proyectaba años después siempre me veía como si pudiera equivocarme y enderezar la ruta una y mil veces.

Esa fuerza volvió a mi con el tiempo y me hizo leer, escribir, y crear esta web que estás leyendo. En los últimos días he terminado una apasionante lectura de un maestro contemporáneo, Michael Singer al que ya le he dedicado varios artículos como este y este otro. Uno de sus capítulos está dedicado a la muerte, y nada mas leerlo sabía que tenía que escribir un resumen y relacionarlo con más temas, unir todos esos puntos que hace posible la magia de Internet.

Este resumen y comentarios que encontrarás a continuación pertenecen al libro de Michael Singer “The Unthetered Soul”. Hay una versión en español de este libro que he descubierto en Amazon, aquí tienes el enlace y en español lo han traducido como La liberación del alma. Lo puedes descargar en un click aunque no tengas Kindle.

Espero que te llegue como lo hizo conmigo.

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El autor comienza por explicar una verdad que en nuestra sociedad resulta incómoda de aceptar. No en todas las culturas se habla de la muerte y mucho menos se la considera como un maestro. Para la filosofía oriental es además importante el hecho que vida y muerte son lo mismo, ya que conectan la Fuente que nos une a todos.

Es una gran paradoja del universo que uno de los mejores maestros que puedan existir resulta que es la muerte. Nada ni nadie puede jamás enseñarte más que lo que puede hacer la muerte.

Aunque alguien te desvele que tu no eres tu cuerpo, la muerte es la que te lo enseña.

Aunque alguien te pueda contar acerca de lo insignificante que es aferrarse a las cosas que te rodean, es la muerte la que te convence de todo ello en un instante.

Aunque la gente te pueda contar que los hombres y mujeres de todas las razas y culturas son iguales y que no hay diferencia entre los ricos y pobres, la muerte nos hace a todos iguales al instante.

La cuestión es, ¿vas a esperar hasta el último momento para que la muerte sea tu maestro?

La mera posibilidad de contemplar la muerte tiene el poder de enseñarte en cualquier instante.

Una persona sabia, sabe que en cualquier momento inspiras, expiras, y que la inspiración puede que no llegue nunca más. Puede ocurrir en cualquier instante y lugar, puede llegar esa última respiración. Debes aprender de esto. […]

La muerte relativiza y disuelve problemas, estrés y la mayor parte de nuestras miserias del día a día:

Cada vez que tengas un problema de cualquier tipo, piensa en la muerte. […]

Una persona sabia afirma:

“Si con una sola respiración todo esto puede cambiar, entonces quiero vivir al máximo nivel mientras esté vivo. Voy a vivir desde la parte más profunda de mi ser”

Imagina que llega alguien y te dice:

“Arregla todos tus asuntos. Ya no vas a despertarte después del sueño de esta noche. Vas a venir a mi.”

Es un ejercicio en el que tenemos que poner voluntad, piénsalo por un momento:

Si te ocurre esto, sabrías que todas las personas a las que vas a ver ese día, se convertirían en las últimas personas a las que vas a ver, y las verás por última vez. ¿Cómo te sentirías?

¿Cómo te relacionarías con ellas? ¿Te molestarían los pequeños roces, desacuerdos? ¿te molestarías en seguir quejándote? Cómo amarías a aquellos que vas a ver por última vez?

Piensa cómo sería tu vida si vivieras así con cada persona en cada momento? Tu vida sería radicalmente diferente.

¿Cómo cambiarían tus prioridades?

¿Cómo cambiaría tu forma de pensar?

¿Qué harías en tu última semana?

¿Recordarías en ese momento la lista de tus sueños? ¿te arrepentirías de no haberte acercado a ellos?

Entonces después te puedes hacer otra pregunta:

Si todo eso que has pensado es lo que vas a hacer en tu última semana, que es lo que harás el resto de tu tiempo?

¿lo vas a malgastar?

¿lo vas a tirar a la basura?

¿lo vas a tratar como si no fuera algo precioso?

¿qué estás haciendo con tu vida?

La muerte se convierte en nuestro mejor maestro. Pero ¿quién es capaz de vivir en este estado de consciencia?

¿Porqué no preguntarnos de forma regular en cómo viviríamos cada última semana?

Realmente es una realidad que tratamos de esquivar:

Debes ser capaz de pensar en cómo sería tu vida si la muerte te estuviera mirando a la cara.

Y después tienes que hacer las paces contigo mismo, de forma que resulte igual lo que ocurra.

Estamos todos muy cerca de la muerte. Cada vez que entramos en el coche, cada vez que andamos por la calle, cada vez que comemos algo, puede ser la última vez que lo hagas.

Quizás deberíamos de convertirlo en algo cotidiano.

No debes de temer hablar de la muerte. Deja que su enseñanza te guíe en cada momento de la vida, porque cada momento cuenta.

Todo se hace un millón de veces más significativo en esa última semana.

De qué vale pensar todo esto si no lo convertimos en algo real.

¿Qué ocurriría si vives toda tu vida de esa forma?

Puedes preguntare también: ¿porqué no estoy viviendo así en este momento?.

Vas a morir. Lo sabes. Simplemente no sabes cuándo.

Recordar esta realidad hace disolver cientos de pequeñeces que nos rodean, incluso aquellas que nos aferran y hacen que perdamos el sentido de la realidad.

Dejarás de ocupar esos roles que te mantienen tan ocupado todos los días. La muerte lo cambia todo en un flash. Esa es la realidad.

Si todas las cosas pueden cambiar en un instante, entonces quizás no sean tan reales como nos imaginamos. Quizás deberías pensar quién eres realmente. Quizás podrías mirar más profundo dentro de ti.

No debes de cambiar tu vida, simplemente tienes que cambiar cómo vives tu vida.

No es lo que estás haciendo, es cuanto de ti lo está haciendo.

El enfocarnos en el momento presente se convierte en la clave y la carga más pesada que hace que no disfrutemos de la vida.

¿Qué es lo que nos impide vivir nuestras vidas? ¿Que es lo que tenemos dentro que nos impide disfrutar de la vida?

Esa es la parte que nos mantiene tan ocupados para asegurarnos que cada nueva cosa que hagamos salga bien, así que finalmente no nos permite disfrutar del aquí y ahora y vivir la vida.

Ser capaces de vivir el momento presente sin temer lo que suceda posteriormente, así es como viven las personas que miran cara a cara a la muerte.

Aprende a vivir la vida cada instante como si estuvieras enfrentándote a la muerte, y te harás más valiente y más abierto.

Todos los miedos se disolverán una vez que comprendas que lo único que podemos llevarnos de la vida es el crecimiento que llega cuando la experimentamos.

La vida en si misma es tu carrera, tu profesión, y tu interacción con la vida es tu relación personal que tiene más sentido.

Todo lo demás que estamos haciendo es enfocarnos en una pequeñísima parte de la vida con el intento de llenarla de algún significado.

Lo único que de a la vida su sentido es la voluntad de vivirla.

No es un hecho en particular, es la voluntad de experimentar todo lo que ocurra en la vida.

¿Y si ocurriera ahora mismo de verdad?

¿Qué ocurriría si la próxima persona que vas a ver fuera la última persona que verás jamás?

Seguramente escucharías de verdad, porque serían las últimas palabras que vas a oir.

¿Qué ocurriría si te llevaras esa capacidad de escucha a cada conversación?

Eso es lo que ocurre cuando alguien te dice que la muerte te espera a la vuelta de la esquina: la vida no cambia, eres tú quien cambia.

¿Te pondrías a vivir todos los sueños que dejaste pendientes? ¿es ese el mejor camino?

Si te desafías para vivir tu vida como si fuera tu última semana, de tu mente surgirán multitud de deseos reprimidos… todas las cosas que quisiste hacer… y puedes llegar a pensar que lo mejor es hacerlas ahora. Pero te darás cuenta que esa no es la respuesta. Debes entender que precisamente es tu intento de obtener experiencias “especiales” de la vida lo que hace que realmente la estés perdiendo.

Nos sentimos especiales con esa estrella que nos indica que lo tenemos todo por delante, cuando no es así. Además de eso no somos más que una minúscula gota situada en un planeta que gira en el vacío dentro de una galaxia, rodeados de miles de otros mundos.

La vida existe contigo o sin ti. Ha estado ahí durante millones de años. Simplemente tienes el honor de ver un trozo pequeñísimo de ella. Si estás ocupado tratando de obtener algo, te perderás ese pequeño trozo de la vida que estás experimentando.

La muerte es tu amigo, la muerte es tu liberador. No temas a la muerte.

La forma más elevada para aprender es tomar cada momento de tu vida y darte cuenta que lo que importa es vivirlo intensamente.

[…]

La muerte da sentido a tu vida. Tu eres el que tira la vida por la ventana, pierdes cada segundo de ella. Entras en tu coche, conduces de aquí para allá, y no eres capaz de ver nada. Ni siquera estás presente. Estás ocupando pensando en lo que vas a hacer en el próximo instante. Vives a un mes de distancia del presente, o a veces hasta un año.

Así no estás viviendo en la vida, estás viviendo en tu mente.

La muerte te ha hecho una gran promesa en la cual puedes encontrar una gran paz. Esa promesa es que todas las cosas son temporales. Simplemente están pasando a través del tiempo y del espacio.

El sabio se da cuenta que al final, la vida pertenece a la muerte.

Agradece a la muerte el regalarte otro día, otra experiencia, y por crear esa cuenta atrás que convierte la vida en algo precioso. Si haces esto, dejaras de desperdiciar tu vida y se convertirá en algo que apreciarás.

La conclusión vuelve a traernos la realidad de que lo único que tenemos es el aquí y ahora, y nuestros deseos son la causa de nuestro sufrimiento.

Deberías de experimentar la vida con aquello que te está ocurriendo en cada momento, no la vida que querrías que sucediera.

No desperdicies tu vida intentando que sucedan otras cosas. Aprecia todos los momentos que se te han dado.

Vive intensamente, como si estuvieras mirando el abismo de la muerte. Porque realmente lo estás

Hazte con el libro de Michael Singer “The Unthetered Soul” o su versión en español La liberación del alma. Es uno de esos libros que han sido “tocados”, como también los de Douglas Harding, David Hawkings, Eckhart Tolle,  y que van más allá de todo dogma, cultura o creencia. Aún así hay autores anteriores esenciales como Ramana Maharsi y Nisargadatta Maharaj que conviene leer antes ya que son el origen. Y aún antes, el origen de todos son los Upanishads.