Si ya has leído el artículo anterior acerca de la necesidad de control en la vida y el siguiente acerca de la necesidad de control en el trabajo , recordarás como este motivador es clave en la vida diaria y su falta tiene consecuencias directas que se comunican en todos los ámbitos. Al mismo tiempo si logramos controlar del todo nuestras actividades en el trabajo o fuera de él instantáneamente recuperamos nuestro nivel de bienestar y satisfacción básicos para tener una vida plena.

Nota: Este artículo forma parte de una serie acerca de Motivación laboral”  ]

En este artículo comprobaremos cómo recuperar el control cuando el estrés ha secuestrado nuestra mente y no dominamos la toma de decisiones ni podemos pensar con claridad. Las referencias usadas las puedes ver al final del artículo.

Consecuencias del estrés y la mente secuestrada

Por mucho que queramos, la mente no está desafortunadamente bajo nuestro control durante todo el tiempo. Llega el momento en el que el exceso de responsabilidades, de distracciones y el estrés hacen que perdamos el control.

la mente mono, nuestra mente emocionalPara entender porqué sucede, hay que bucear en los dos mecanismos principales de la mente:

La mente emocional es la primera que existió en la cabecita de nuestros antepasados hace miles de años, y era absolutamente necesaria para la supervivencia. Esa parte mental es la que reaccionaba mediante impulsos automáticos de respuesta “lucha o huye”, gracias a ella es posible que estés leyendo este texto diez mil años después.

En nuestra vida actual, no estamos expuestos a tigres ni a cocodrilos en la oficina, sin embargo nuestra mente emocional responde ante simples situaciones de estrés de la misma forma. Hemos evolucionado poco en ese lado de la cabeza.

Sin embargo afortunadamente miles de años de evolución han servido para desarrollar la mente “pensante” situado en el córtex prefrontal. Es la zona del cerebro que usamos para pensar conscientemente. Es la que permite dejar a un lado el “lucho o huyo” y usar el “pienso, y reacciono”.

Casi todas las tareas que hacemos están bajo el control de la mente pensante, pero desafortunadamente una de las consecuencias del estrés es que la mente emocional es la que domina.

Hace 2000 años los budistas conocían bien los efectos de esta función del cerebro y la llamaban “la mente mono“, nombre muy descriptivo para indicar a qué se dedicaba.

Cuando estamos en situaciones de estrés el cuerpo empieza a generar cortisol, un componente químico asociado al estrés. A partir de un nivel crítico de estrés, una pequeña reacción exterior puede desencadenar la respuesta de la mente emocional. Es como apretar el botón del pánico en el cerebro.

Cuando esto sucede, la mente mono es la que toma el control sobre la mente pensante.

El problema es que en las respuestas sin reflexión de la mente emocional nos pueden ocasionar un desastre, especialmente para la toma de decisiones. Habrás escuchado que no hay nada peor que tomar decisiones bajo estrés o cuando no tenemos la mente fría, aquí tienes el porqué.

Es en estos casos cuando tenemos “la mente secuestrada“.

Este secuestro emocional afecta de forma brutal al rendimiento en el trabajo, y en especial en la toma de decisiones.

Cuando el estrés se va acumulando en el trabajo, basta una pequeña irritación por pequeña que sea para explotar y perder el control. Un triunfo más de la mente mono.

En estos momentos de secuestro mental es fácil decir cosas a un compañero de las que nos vamos a arrepentir, y lo mejor que nos puede pasar es que no tengamos que decidir sobre una inversión de 100 millones ni tampoco tomar otro tipo de decisiones complicadas… porque tenemos un desastre asegurado.

A nivel recursos humanos, los equipos de trabajo que mejor saben gestionar el estrés y las situaciones complicadas son los que a la larga tienen mayores niveles de rendimiento y resultados. No es de extrañar.

Es por tanto una variable crucial en cualquier empresa. Incluso sin pensar en el bienestar de las personas de forma directa, el propio resultado de la empresa depende de cómo se gestione el nivel de estrés a nivel individual.

El psicólogo Daniel Kahneman ganó el premio Nobel de Economía -un psicólogo!- estudiando la influencia de la mente emocional en la toma de decisiones empresariales. A pesar de lo que podríamos creer inicialmente -que la mente pensante es la que rige la tomas de grandes decisiones en el trabajo- Kahneman demostró que la mente emocional está presente y con gran peso en esa toma de decisiones.

Cuando el cerebro activa el botón del pánico, la razón se va volando junto con nuestras carreras, nuestro dinero, amigos, y afecta negativamente a todos los ángulos de la vida. Ya hemos visto las consecuencias del estrés laboral y ahora queda la pregunta del millón: como salir de él.

Cómo recuperar el control de la mente pensante en medio del estrés laboral

Parece que es complicado salir de ese secuestro, pero la respuesta nos la da de nuevo Epicteto –pulsa aquí para refrescar lo que él nos enseñó-. Consiste en recuperar el control de un pequeño círculo, uno tras otro.

 

1-artisticoPrimer paso para recuperar el control: la autoconciencia

El primer círculo que tenemos que recuperar es el de la autoconciencia.

La psicología muestra que cuando estamos sufriendo un “secuestro mental” por nuestra mente emocional -ya sea por estrés, problemas, decepción, etc- la forma más rápida de salir de ahí consiste en identificar cómo nos sentimos y ponerlo en palabras.

La información verbal es interpretada por el cerebro como una forma de disminuir el poder negativo de las emociones, sirve para aumentar la sensación de bienestar y control y mejora de nuevo la capacidad de toma de decisiones -hasta ese momento anulada por la mente emocional-

  • Hablar con un amigo, familiar de la situación. Elegir con cuidado con quien hablamos porque puede volverse en contra de nosotros si elegimos mal.
  • Escribir en palabras en un diario. No hay mejor terapia que escribir todos los días en un diario, blog, en papel… Verbalizar el estrés y la situación es generar autoconciencia. Recuerda el artículo acerca de pintar el lienzo en blanco todos los días.
  • No existe mejor herramienta que la meditación y cualquier ejercicio de mindfulness para aumentar la conciencia

Esta es la primera etapa para recuperar el control.

 

2-artisticoSegundo paso: buscar el círculo de la zona de control

Una vez que hemos recuperado la autoconciencia, el siguiente paso es identificar qué aspectos de la situación están bajo nuestro control y cuales no.

Si has escrito todos los motivos de estrés, conflictos y retos en el párrafo anterior, podrás separar aquellas cosas que están bajo tu control y las que dependen de factores externos. Sepáralas claramente.

El reto consiste en dejar a un lado aquellas cosas que dependen del exterior, dejarlas ir y no enfocarnos en ellas.

Centrar nuestra energía únicamente en aquello que podemos controlar, modificar y cambiar.

Parece simple, pero supone un ahorro y enfoque de energía enorme. La falta de enfoque es uno de los principales culpables de no acabar una tarea o conseguir un reto. Con esta técnica estaremos más cerca de apuntar con la flecha en el centro.

 

3-artisticoTercer paso: dividir en pequeños trozos, estrechar el círculo

Los retos pueden parecer enormes, pero únicamente podemos enfocarnos con eficiencia a pequeñas metas. Hay que identificar en trozos cada tarea y dividirla para enfocar nuestra energía y esfuerzos.

Simplemente concéntrate en aquellas tareas en las que puedes crear un cambio en ese momento, dando lo mejor que puedas con tu situación emocional de ese instante.

Estrechar el círculo de enfoque es lo que va a hacer que poco a poco aumentemos la sensación de control de la tarea, y automáticamente se expandirá esa zona de control hacia otra, aumentará el círculo de control y podremos enfocar nuestros esfuerzos hasta otra pequeña conquista. Es así como se recupera el control.

 

4Cuarto paso: controlar el avance

En este mundo de éxito rápido, resultados rápidos y sobre productividad, es fácil obsesionarse con salir de ese estado de secuestro mental en minutos. Es imposible.

El fracasar en un intento de salir de esa situación se convierte en un nuevo círculo de frustración y malestar que vuelve a dejarnos a merced de la mente emocional.

La única forma es estrechar el círculo del paso anterior pero conquistarlo primero y recuperar el control en esa etapa antes de pasar a la siguiente. No pretendas entrenarte para una maratón corriendo los 40km desde el primer día.

Gestionar las metas paso a paso y en trozos individuales es lo que hace que ganemos uno a uno los puntos de confianza que se necesitan para recuperar el control lentamente, pero de forma segura. Celebra cada pequeño triunfo y apúntalo.

Miles de pequeños pasos son los que crean una gran obra.

A medida que recuperamos el control poco a poco el círculo de influencia se expande.

 

 Referencias y libros recomendados:

The Happiness Advantage: The Seven Principles of Positive Psychology That Fuel Success and Performance at Work. Shawn Achor es un brillante psicólogo, además de este libro te recomiendo ver sus geniales presentaciones TED como ésta.

 

Flow: The Psychology of Optimal Experience. Este es un libro esencial para entender cómo podemos sacar nuestro máximo potencial. El autor es el psicólogo y neurocientífico Mihaly Csikszentmihalyi. Imprescindible.