La revista satírica “The Onion” publicó un artículo genial acerca de nuestros hábitos en responder los emails. No tiene desperdicio. A pesar de usar su típico tono sarcástico y exagerado me dejó pensando sobre el tema [1]. De hecho es algo que afecta profundamente en mi trabajo diario y siempre me he preguntado si seré eficaz por responder rápido, o bien un perfecto idiota.

Obviamente a los demás les va a parecer genial que seamos una máquina de responder al instante, pero aun más importante debería ser tener claro si ese comportamiento es necesario y está en línea con nuestras metas, o por el contrario estamos dejando que nuestras metas sean las de otros.

No es un tema banal. Estamos acostumbrados a prestar atención a las formas de comunicación más obvias como la forma de hablar, gestos y comunicación no verbal y otras muchas facetas.
Casi todos utilizamos cada vez más el correo electrónico para comunicarnos y nadie nos ha enseñado a domesticarlo. Estamos inmersos en una tonelada de correo diario y la forma como nos “comportamos” con él dice mucho de nosotros.

¿Eres de los que tarda en contestar? ¿o bien piensas que hacerlo rápido es signo de buen profesional y de persona eficaz?

Hace años un compañero ingeniero me dijo algo que en aquel momento no entendí:

“Una de las habilidades más importantes a desarrollar en la oficina es aprender a decir no y también a salirte de las reuniones”.

La primera actitud tras semejante frase es pensar que alguien asi debe ser un vago y maleante, alguien que debería totalamente ser reemplazado. Pero ocurre lo contrario. Quien piensa así suele ser gente con un elevado sentido de la responsabilidad y que sabe pelear por aquello que esta alineado con sus metas. Las apariencias engañan… el sistema nos tiene engañados.

Aquí te dejo con la traducción del artículo en dicho magazine.

Científicos de la Universidad de Chicago han encontrado el vínculo entre la rapidez con la que una persona responde a sus emails y lo patético que es como ser humano. “Nuestra investigación demuestra que, sin excepción, solo los individuos más lamentables responden a los mensajes nuevos en su inbox en el instante tras recibirlos. Mientras que aquellos que responden después de un buen período -a menudo hasta múltiples días- son socialmente mucho más adaptables y con mayor confianza”.

Esto confirma que el tiempo que transcurre desde que se recibe una tarea en el email y el tiempo en responderla está directamente ligado con el nivel de riqueza interior y diversidad de la vida de esa persona. “Simplemente observando lo rápido que alguien contesta, los demás pueden tener claro con qué tipo de persona están tratando. […] y por supuesto hay que añadir que la frecuencia con la que una persona chequea su correo corresponde con precisión con lo vacía que se siente por dentro.
The Onion.

Recuerda la Matriz de decisión de Eisenhower ¿en cual de los cuatro cuadrantes se debe colocar cada email?

  1. Urgente / Importante
  2. No urgente / Importante
  3. Urgente / No importante
  4. No urgente / No importante

Así que hay que plantearse si estamos confundiendo ser eficientes con regalar nuestro tiempo sin sentido.

 


  1. No estoy suscrito a esta revista por ser de pago … tiendo a abandonarlas a los dos meses. Igual se pueden leer dos o tres artículos al día sin estar suscrito. Merece la pena.  ↩