Es enorme la cantidad de basura que me tengo que tragar todos los días por seguir unos patrones corporativos en los que no creo en su gran mayoría.

Podría adoptar la actitud de: “todos los demás también están así, ¿por qué quejarme entonces?”

Por algún motivo no soy esa clase de personas que aceptan lo que toca simplemente porque sea lo estándar.

Trabajo para una corporación en la que debo “pasar por el aro” constantemente, y tiene sus consecuencias. Vaya si las tiene.

Te has hecho esta pregunta? :

¿Cuánto de lo que hago estoy trabajando como un títere y cuánto lo hago con autenticidad?

En mi día a día hay un 10% de ocasiones en las que soy yo mismo, hago mi trabajo y a veces hasta me siento bien. Otras, en cambio debo agachar la cabeza y dejar de decir cosas que podrían causarme problemas. Estas últimas creo que representan más del 50% del tiempo.

  • ¿Qué ocurriría si contestara inteligentemente los emails, en lugar te usar un tono correcto y estándar?1
  • Cuando alguien nos pide algo en el trabajo ¿qué efecto tendría ser más auténtico y decir lo que uno piensa frente a una estupidez que nos acaban de solicitar?
  • ¿Porqué no dejar de ser tan asquerosamente correcto y en lugar de eso decir a las cosas por su nombre?
  • Realmente ¿a quién estoy engañando?

A mi, sin duda.

Lo interesante es que tiene efectos que se vuelven contra mi. Si crees que por hacer lo que debes obedientemente es la mejor opción, te equivocas.

Cada vez que lo hago mi autoestima baja. El no decir lo que pienso realmente, el callarme cuando debería hablar, me debilita.

Duele y tiene consecuencias.

Podría ser el dueño de la empresa, tener el poder de ser 100% auténtico conmigo mismo y no necesitar callarme.

Estaría bien poder ser totalmente directo, sin censura.

Pero no es así. Soy un asalariado y debo tener en cuenta las reglas de juego, y tratar de ponerlas a mi favor cuando sea posible.

El ambiente corporativo está lleno de holgazanes, de gente que ha llegado enchufada, y por supuesto también de buena gente trabajadora.

Es una mezcla complicada.

Yo no les he elegido, estaban ahí: los normales mezclados con los inútiles, los brillantes con los que deben destacar pisando a otros. Es así y siempre será así.

¿La estrategia?

  • La aceptación de las reglas del juego. Pero a cambio, tener las nuestras personales: tener un propósito y un sentido claro de porqué hacemos lo que hacemos. Tener una visión superior de lo que queremos en la vida y de cómo ese trabajo me encaja -o me deja de encajar-. Para de esto implica tener clara mi deficición del éxito personal y profesional. Mi definición.
  • Pelear por Hacer lo que Amo, junto a mi trabajo estándar. Es una lucha legítima y que me va a elevar por encima de la mediocridad.
  • Dar lo máximo en cada momento. Hacerlo en ciclos. La energía es limitada, hay cuatro fuentes. ¿Cómo las estoy renovando? ¿Las escucho? ¿Les presto atención? ¿Sigo ciclos para regenerarlas?
  • Hay dos estrategias infalibles para sentirme bien en el trabajo corporativo cuando todo lo demás no encaja y me siento imbécil por no ser yo mismo. Funcionan igual de bien en momentos de decepción, como una guía de conducta que debo seguir todos los días.

Debo aceptar que trabajo por un propósito. El objetivo de mi vida realmente no es este trabajo ni aquel otro. Ojalá llegara un día en el que o que me llena coincida con lo que hago, pero ese momento aún no ha llegado. Es preciso seguir esta estrategia para dar un sentido a lo que hago y no engañarme.

Estos puntos anteriores sirven como guía de conducta y son infalibles para aquellos días en los que nos sentimos realmente mal por tener que aguantar situaciones estúpidas en el ambiente de la empresa. Siempre van a estar ahí, rondan a la vuelta de la esquina. Por eso hay que estar preparado.

 

Notas
  1. Es asombroso, pero paso más tiempo tratando de borrar mi respuesta natural y tratando de disfrazarla de “corporativa” que en escribir el correo de forma seguida. []