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La ventana es la ausencia de la pared y proporciona luz y aire porque está vacía. Debes vaciarte de conceptos mentales, de toda imaginación y esfuerzo, y la mera ausencia de obstáculos hará que penetre la verdad por sí sola.

Nisargadatta Maharaj

Desde hace unos cuantos años me embarqué en un viaje de exploración fuera de dogmas o creencias y en el que he recorrido varios caminos, algunas veces lo he compartido en esta web. No lo he buscado conscientemente ni tampoco lo he planeado. Es una de esas necesidades que surgen como el respirar o el comer, aparecen sin más y uno las sigue porque resultan naturales. No lo veo como algo especial igual que nadie se siente especial por comer cuando uno tiene hambre.

Alguno de estos caminos los he recorrido en forma de círculo, como si no hubiera terminado de llegar a aquel lugar que erróneamente fijé con una expectativa pero aún así supe que debía girar y volver a empezar. Eso me ocurrió con el budismo mahayana en el que traté de buscar respuestas y quizás entré por una puerta en la que había demasiado ruido. Años después volví a entrar por otra puerta distinta desde la perspectiva zen, cuya esencia mucho más austera y práctica por algún motivo encajó de una forma mucho más potente. Caminos, hay tantos.

En paralelo y siguiendo la intuición (porque nada de esto creo que pueda explicarlo nuestra mente racional, todo “surge” desde algún lado que a falta de palabras se podría llamar intuición) cayeron en mis manos varios textos sobre la no-dualidad que creo se iniciaron con Douglas Harding y abrieron la caja de Pandora en la que encontré muchísimas respuestas, tanto es así que cada vez que leo el libro “yo soy Eso” de Nisargadatta Maharaj o cualquiera de David Hawkins, siento que el círculo se cierra lentamente. Muchas piezas fueron encajando y sigue siendo increíble ver la similitud tan grande que hay entre unas y otras (por ejemplo entre Advaita y el Zen, o los textos sufis de Rumi).

Leer los Upanishads y la Bhagavad Gita me permitió ver que son el origen de casi todo lo que está escrito, en el mismo centro de ese círculo de la no dualidad. Es increíble que nada de esto me lo hayan enseñado en la escuela, ni siquiera me lo hayan mencionado. Pocos textos pueden dejarte parado en un párrafo y obligarte a leerlo una y otra vez por lo asombroso que resulta.

Estoy tratando de unir todos esos conceptos esa red en esta web y espero que poco a poco siga tomando forma, no con el objetivo de hacer un contenido extenso sino para que sirvan para apuntar y abrir puertas (como otros artículos, webs y libros me sirven a mi).

Hay una diferencia enorme entre entender algo (incluso cuando uno tiene la “certeza” que algo es la verdad) hasta el momento que aquello se experimenta y se ‘incorpora’. Ese pasar desde el conocer hasta el ser contiene un espacio intermedio enorme, a veces de muchos años, o de toda una vida.

Aún mientras vivo en esa brecha, intuyo que esa forma que tiene la filosofía de la no-dualidad de entender la vida y lo que está más allá del mundo material es la única que tiene sentido para mi. Los que somos personas normales y estamos rodeados de obligaciones y conflictos lo tenemos más difícil para sortear ese hueco que a veces parece tan profundo. Pero el único obstáculo parece ser precisamente la mente, solo vale trascender a ella en medio de las miserias del día a día.

No hay nada que te pueda llegar a preocupar salvo tu imaginación.

El conocimiento general desarrolla la mente, no hay duda. Pero si vas a pasarte tu vida amasando conocimiento, acabarás construyendo una pared a tu alrededor. Para ir más allá de la mente no hace falta una mente muy amueblada.

Todo eso son meras palabras, ¿de qué te sirven? Estás perdido en la maraña de definiciones verbales y formulaciones. Debes ir más allá de los conceptos e ideas. La verdad se encuentra en el silencio del deseo y del pensamiento.

Demasiado análisis no te llevará a ninguna parte. Dentro de ti reside el núcleo que está más allá del análisis, más allá de la mente. Solo lo puedes conocer en la acción. La función legítima de la mente es decirte aquello que no es. Pero si lo que quieres es conocimiento certero, debes ir más allá de la mente.

Antes de que puedas conocer algo directamente, deberías saber ‘quien es el que conoce’. Hasta ahora has creído que el que conoce es tu mente, pero eso no es cierto. La mente te llena de imágenes e ideas que dejan huellas en tu memoria. Tu confundes el recuerdo con el conocimiento. Cuando sepas lo que eres, también serás aquello que conoces. Entre conocer y ser no existe distancia.

La consciencia, siendo un producto de las condiciones y de las circunstancias depende de ellas y también cambia junto a ellas. Aquello que es independiente, no-creado, atemporal y eterno pero aún así nuevo y fresco, está más allá de la mente. Cuando la mente piensa en ello, la mente se disuelve y tan solo queda felicidad.

Con la mente solo puedes conocer aquello que no eres. Para conocer lo que eres de verdad debes ir más allá de la mente. La presencia consciente es el punto en el que la mente llega más allá de ella misma hasta dentro de la realidad. En esa presencia consciente no buscarás aquello que te agrada, sino aquello que es cierto.

Deja de usar tu mente y comprueba lo que ocurre. Hazlo exhaustivamente. Eso es todo.

Nisargadatta Maharaj