Una vez que sabemos un poco más acerca del subconsciente y de cómo acceder a él, lo que queda es que todos los cambios que estamos haciendo se conviertan en una parte automática de nuestro comportamiento, que lleguen a ser hábitos. En este artículo vamos a comprobar que cambiando hábitos no es la mejor estrategia, sino que hay otra forma natural que nos acerca de forma directa a grabar en los “surcos” de la mente subconsciente.

Nota: este artículo es la Parte 2 de la serie correspondiente al libro “El Juego Interior del Tenis” de Timothy Gallway. Aquí tienes la Parte 1.

Por cierto, aquí te dejo una lista con todos los artículos relacionados con los hábitos que he publicado.

separador rota

Existen muchas formas de aprender, y la verdad es que dedicamos mucho tiempo a aprender cosas nuevas, pero casi nada a tratar de “aprender a cómo aprender“.

Si tuviéramos que fijarnos en un modelo asombroso de aprendizaje, sería sin duda los niños. Ellos utilizan la forma natural de aprendizaje, pero para llegar a acercarnos a ello, hay una tarea previa:

Debemos de olvidar las formas no naturales de aprendizaje que hemos acumulado.

Pregúntate porqué un niño aprende tan rápido una nueva lengua. La razón principal es porque no ha sido interferido con bloqueos en su forma natural de aprendizaje.

En el mundo de los hábitos hay una regla clara:

Es mucho más difícil romper un hábito cuando no existe un reemplazamiento para el.

En otras palabras,

Es mucho más sencillo cambiar un hábito por otro.

En cualquier disciplina, deporte o actividad, cuando repetimos un patrón de comportamiento una y otra vez, hay más probabilidades que suceda de nuevo. Es como si nuestro sistema nervioso fuera un disco de vinilo en el que se van grabando los surcos de las acciones que vamos repitiendo, cuando más hondo es el surco más fuerza tiene el hábito y por ello más difícil de romper.

El proceso de tratar de luchar en contra de esos “surcos mentales” es complicado. Pero existe una forma más potente de romper un comportamiento cambiándolo por otro hábito que vamos a crear, gracias al aprendizaje natural.

Un niño no tiene que romper el hábito de gatear por el suelo, simplemente encuentra una forma más eficiente de moverse y la sustituye.

En resumen: no hace falta tratar de romper hábitos, sino de cambiarlos por otros.

Pasos para cambiar un hábito

Paso 1. Observar sin hacer juicios

Al principio puede resultar complicado saber por donde empezar, pero hay que enfocarse.

Pregúntate por dónde quieres empezar? Qué es la parte que necesita más atención?

Imaginate que lo que quieres es cambiar tu golpe de servicio en el tenis -el concepto es aplicable a cualquier actividad-

Deja que el golpe te diga lo que quiere cambiar. El primer paso es olvidarte de todas las ideas preconcebidas que tienes sobre tu servicio.

Borra todas esas ideas y comienza a hacer un servicio sin tener control consciente sobre él.

Observa el servicio tal y como es ahora, sin juicios. No pienses intencionadamente en nada, solo observa.

Después de estar observando durante un rato, te darás cuenta exactamente de aquello que deseas cambiar. Pregúntale a tu servicio cómo le gustaría ser diferente.

Paso 2. Visualiza los resultados

Asumiendo por ejemplo que lo que necesitas es más fuerza en el servicio, el siguiente paso es visualizarte haciendo un servicio con más potencia.

No trates de analizar demasiado, simplemente absorbe, visualiza y dejate sentir lo que percibes. Incluso podrás escuchar el sonido del golpe con la raqueta y el resultado.

Llena esta visualización “sensaimagen” de tacto, sonido, cuantos más sentidos estén involucrados mejor.

Paso 3. Confia en tu subconsciente, tu Yo 2

Vuelve a repetir el servicio sin hacer absolutamente ningún control mental sobre el golpe. En particular, resiste a intentar golpear más fuerte intencionadamente. Si has pedido más potencia, deja que suceda.

Deja a un lado yo Yo 1. Si el golpe más potente no llega inmediatamente, no lo fuerces, confía en el proceso y repite de nuevo.

Paso 4. La observación sin juicios del cambio y de los resultados

A medida que estás permitiendo a tu servicio que golpee él solo, tu trabajo es observar los resultados, no controles nada, solo observa. No interfieras en el proceso de forma consciente.

Permanece atento y paciente observando los resultados y los cambios que van sucediendo. Repite una y otra vez hasta que creas que un nuevo “surco” se ha formado.

La forma usual de aprender

Estas son las pautas -incorrectas- que normalmente utilizamos al aprender:

Paso 1 Criticar o juzgar nuestro comportamiento pasado

“Que mal! estoy volviendo a hacer este maldito servicio cada vez peor… que mal dia llevo… no estoy haciendo nada de lo que me dijo el entrenador el otro día. Hasta mi madre lo podría hacer mejor…”

Paso 2 Repetirte a ti mismo que debes cambiar

“Mantén la raqueta baja, agáchate un poco más… golpea la bola hacia delante! eres un idiota lo has hecho mal de nuevo! tenía que haber girado la muñeca y desplazarme de frente antes de que la bola tocara la linea “

Paso 3 Intentalo con esfuerzo, hazlo bien!

Aquí el Yo 1 toma el control y le pide al Yo 2 cómo debe actuar. Lo que ocurre es que los músculos faciales se tensan innecesariamente, el brazo se tensa cuando debería estar flexible… en este proceso esta “rigidez” que provoca nuestro consciente es el culpable que no haya flujo en el movimiento. Dejamos de confiar en el Yo 2, nuestro subconsciente.

Paso 4 Juicio crítico y duro acerca de los resultados, llevando al Yo 1 al círculo vicioso

Una vez que hemos intentado con todas nuestras fuerzas hacerlo “bien”, es difícil no sentirnos frustrados cuando fracasamos en el intento, o bien tenemos demasiadas ansias por el éxito.

Las dos emociones frustración y ansias, son las que impiden el tener una experiencia satisfactoria de cualquier tarea. Ambas son las que nos impiden enfocarnos e impiden participar al 100% del aquí y ahora.

Los juicios negativos de los resultados nos llevan a intentarlo aún más duro.

Si el resultado ha sido bueno y ansiamos volver a hacerlo bien de nuevo, nos forzamos a repetir el mismo golpe.

Ambas formas de pensar, negativa y positiva son las que inhiben la espontaneidad.1

El juego interior del aprendizaje: cambiando hábitos

 

Paso 1 Observar el comportamiento actual sin emitir juicios

Por ejemplo: “Mis tres últimos golpes de revés se fueron lejos, como dos pies fuera de la línea. Mi raqueta no está firme durante todo el movimiento. Debería observar el nivel de altura del golpe de revés de nuevo… está por encima de mi cintura… desde ahí debo golpear con más decisión tomando la cintura como el punto de partida”

Este es una observación clara, limpia y sin ningún tono de juicio.

Paso 2. Visualizar el resultado que queremos

Sin utilizar ninguna orden consciente desde mi Yo 1. A mi Yo 2 se le pide que actúe de una forma para producir los resultados que queremos. Esto se hace presentando a mi Yo 2 una “sensimagen” (imagen cargada de sensaciones) -el lenguaje del Yo 2- con los detalles del golpe que queremos ejecutar.

No trates de corregir los errores de golpes anteriores, crea una sensimagen clara de lo que deseas conseguir, de esa forma te estarás comunicando con tu Yo 2, tu subconsciente.

Paso 3. Dejar que suceda! Confiar en el Yo 2

Una vez que has pedido  a tu Yo 2 que ejecute una acción, dale permiso y la libertad para que lo haga, sin interferir con tu mente consciente.

Deja que tu Yo 2 utilice únicamente los músculos y recursos necesarios para la tarea. No fuerces nada y continúa el proceso.

Permite que tu Yo 2 sea el que corrija con los cambios necesarios de forma natural, hasta que un “surco” -hábito- se vaya formando.

Paso 4 Observar los resultados en calma y sin juicios. Continuo aprendizaje y observación

Aunque el jugador conoce el objetivo, no se involucra emocionalmente con él.  De esta forma está libre para observar los resultados con calma y experimentar el proceso.

Los cambios únicamente se harán cuando los resultados no se correspondan con la imagen que hemos proporcionado a nuestro Yo 2. Simplemente observa los cambios, pero no los hagas tú conscientemente.

El proceso es extraordinariamente simple. Lo importante es experimentarlo. No trates de llevarlo al plano intelectual.

Permite que puedas sentir la experiencia de pedir algo a tu subconsciente y dejar que ocurra, sin tratar de hacerlo conscientemente. Para la mayor parte de las personas es una experiencia sorpresa, y los resultados hablan por sí solos.

Este método se puede aplicar dentro y fuera de la pista. Cuando más confíes en tu Yo 2, mayor capacidad de darás cuenta que tiene.

Vigila el retorno de tu Yo 1

Lo que suele ocurrir es que todo aquel que observa los increibles resultados y mejoras que pueden conseguir con este proceso de aprendizaje gracias al “dejar que suceda”, al día siguiente lo pierden y vuelven al mismo estado inicial.

¿Para qué íbamos a volver a regalar el control a nuestro Yo 1 cuando ya hemos vivido que es mucho menos efectivo?

La respuesta está en el ego.

Cuando observamos los resultados tan satisfactorios, necesitamos tener una sensación de control sobre ello, como para que parezca que es nuestro esfuerzo consciente el que lo ha hecho. Es el ego -consciente- que interfiere aquí. El ego reclama su espacio y necesita saber que está en control.

Porque cuando dejamos que el servicio fluya por si sólo, parece como que el mérito no fuera nuestro.

Cuando dejamos que el ego aparezca en la pista, permitiremos que nuestro Yo 1 tome el control, y vuelvan los malos resultados.

Regala el mérito a tu Yo 2

Cuando hemos experimentado la realidad de “dejar que suceda” y permitir que sea nuestro Yo 2 el que juegue, no solo los golpes serán mucho más precisos y potentes, sino que tendremos una increíble sensación de relajación incluso en los movimientos más rápidos.

Cuando intentemos repetir este resultado tan espectacular, el jugador a menudo dejará que le Yo 1 vuelva a la escena y diga cosas como “ahora que ya conozco el secreto, simplemente me tengo que relajar y ya está”… por supuesto en el momento que interferimos con un control consciente sobre nuestra relajación perderemos esa capacidad.

La relajación solo llega cuando permitimos que llegue, no como resultado de “intentarlo” ni de “hacerlo”.

El Yo 1 no se rinde, tratará de tomar el control una y otra vez. Para que deje de hacerlo hay que aprender otra disciplina:

El Arte de la Concentración Relajada (llegará próximamente…)

Notas
  1. Esta espontaneidad es el estado de Flujo de la que ya hemos hablado y es la clave para dar nuestro máximo potencial []