Ayer hice algo nuevo. Crear silencio, calma total. Desconecté el móvil, me desconecté del laptop, sin televisión, ni noticias, ni Internet, sin crisis, sin Facebook. Nada.

Solo yo.

La Calma total solo se puede crear intencionalmente

Da vértigo quedarnos con nosotros mismos a solas cuando estamos acostumbrados a justo lo contrario.

Nuestra sociedad y casi todo lo que conocemos nos lleva a la actividad, a producir, a estar expuestos hacia todo lo de ahí afuera.

Solo por hoy he decidido romperlo.

Entre otras cosas he llegado a una conclusión: es imposible esperar que llegue esa calma total a nuestra vida.

Solo la podemos crear nosotros mismos navegando contra corriente, poniendo los medios. Desconectando.

No es fácil. Pero es posible.

Parar es necesario.

El único enemigo es el hábito. Tenemos que romper un hábito para crear otro.

He decidido empezar por conseguir un avance, solo por hoy estar totalmente desconectado. Y observarme, atentamente.

El resultado ha sido grande.

El silencio es vida, es poderoso.

La calma total me acerca a mi propio ser, mi yo auténtico. Nos renueva nuestros recursos internos para afrontar la vida, y también para apreciar la vida.

Sentir el nuevo espacio vacío que se crea alrededor, estar atento, observarlo, no actuar.

Escuchar, no hablar, contemplar, no juzgar.

Quedarme quieto en silencio, escuchar mi interior y dejar que hable observándole como un espectador desde el asiento.

Quitar lastre es ganar en vida. Despojar pequeñas cosas, ataduras que creíamos necesarias.

Al menos en este día.