Una gran parte de lo que nos ocurre está oscurecido por filtros que llevamos de fábrica o que otros nos han hecho creer cuando aún no teníamos juicio y los adoptamos como acuerdos. Somos víctimas de esos condicionamientos genéticos + adquiridos por el entorno / cultura / familia en los primeros años de nuestra vida.

A donde quiero llegar es a comprender:

  • Qué es inmutable en mi forma de ver las cosas y cómo afecta a nuestra felicidad
  • Cuales son los mecanismos que rigen lo que nos ocurre y cómo podemos influir en ellos a voluntad
  • Qué está en nuestro control para cambiarlo
  • Como aplicarlo en nuestras vivencias diarias y responsabilidades: trabajo en la oficina, relaciones/pareja/familia, y también con nuestros sueños.

Hay 2500 años de estudios y filosofías que tratan esto y hoy en día la neurociencia es el puente que puede unirlo todo y darle sentido (aunque no siempre sea necesario conocerlo todo para aplicarlo, pero lo enriquece y da mucho más valor). Todo esto marca un antes y un después cuando se utiliza y está a años luz de los temas de “autoayuda” que vemos una y otra vez y que no aportan nada.

En el artículo Mente y Sufrimiento vimos como civilizaciones enteras han dedicado siglos de estudio a este tema. Posteriormente en “Entendiendo cómo reaccionamos” analizamos que el sufrimiento puede ser real o creado por nuestra mente: el primer dardo y los segundos dardos de nuestra vida. De hecho es sorprendente que la mayor parte de nuestro sufrimiento está provocado la mayor parte de las veces por nuestra mente/condicionamientos del pasado y no por hechos reales.

Yo no dejo de analizarlo todo mi alrededor como si fuera una partida de ajedrez, imaginando escenarios imposibles y situaciones que casi nunca ocurren. Es evidente que esto me priva de disfrutar más del presente y afecta radicalmente a la forma como veo el mundo. Se puede decir que todo lo que percibo es una ilusión causada por estos condicionamientos y filtros.
Hay decenas de libros que tratan del tema de la visión ilusoria de la realidad y nuestros condicionamientos. Por su carácter práctico y síntesis perfecta recomiendo uno en especial que descubrí no hace mucho lo tienes debajo a pie de página [1] . Es algo así como un “incunable”, se dejo de editar hace años y su autor Ken Keyes lo autopublicó y sorprendentemente tuvo un gran éxito. Hoy en día no se puede comprar, pero te dejo el pdf del libro al completo que encontré buceando en internet.

La neurociencia nos ayuda a entender mucho más acerca de los mecanismos que nos colocan en un estado de estrés, descontrol y de alarma. Su comprensión es importante ya que hay una parte que está en nuestras manos para cortar ese ciclo. Este artículo está basado en uno de los más impresionantes libros que he encontrado [2] -y he leído unos cuantos- acerca de la neurociencia, nuestro comportamiento y su relación con nuestra felicidad, calidad de vida y nuestro máximo potencial. Esta intersección me fascina y que estoy investigando una y otra vez en esta web.

[Aquí tienes todos los artículos dedicados específicamente a la mente, hábitos y gestión del estrés]

Entender la maquinaria del sufrimiento nos da una posición de ventaja crucial para sobreponernos. Para ser sinceros, nunca podremos evitar el sufrimiento del “primer dardo” como vimos en el anterior artículo, pero sí podremos modificar la forma como reaccionamos. Los libros que tratan estos temas citan que el cuando somos capaces de ver el sufrimiento como algo impersonal -separándolo de nuestro “yo”– ocurren cambios sorprendentes en la forma como reaccionamos. [3] El comprender la “maquinaria del sufrimiento” nos ayudará a dejar de enviarnos los segundos dardos, que son los que más nos hacen salir de nuestro centro y dejar de ser felices.

Anatomía del estrés

El sufrimiento se activa en cascada por el cuerpo desde el Sistema Nervioso Simpático SNS a través del eje del sistema endocrino (hormonal): Eje hipotalámico-hipofisario-adrenal HHA. Ambos sistemas SNS y HHA son anatómicamente distintos pero están tan entrelazados que se consideran un sistema integrado.

Como vimos en el artículo Los mecanismos del deseo: Persiguiendo zanahorias, existen dos sistemas que llevamos incorporados que nos impulsan hacia deseos y aversiones. Utilizando la analogía del palo con la zanahoria, podemos llamar el deseo como perseguir la zanahoria (nerviosismo, ansiedad, etc) y las aversiones como evitar el palo (temor, rabia, enfado, etc). Suelen ser más importantes las reacciones de aversión debido a la tendencia natural del cerebro frente a la negatividad -fruto de la necesidad de preservar la especie y por ello protegernos en cada situación imaginando el peor desenlace- Por desgracia lo llevamos incorporado, es parte de nuestra genética.

Suena la alarma

Quizás es por algo grave que está ocurriendo o quizás por anticiparnos a un evento que nos crear temor, como dar una charla la semana próxima. El utilizar la mente para imaginar el escenario que todavía no ha ocurrido activa los mismos mecanismos de defensa en el cuerpo como si la situación la estuviéramos viviendo realmente. La amígdala en el cerebro es quien da la voz de alarma y desencadena varias acciones:

La cascada de efectos del estrés

Antes de seguir, te recomiendo que leas el artículo acerca de las partes del cerebro y también el dedicado a los neurotransmisores.

  • El tálamo envía una señal de “Todos arriba !” y estimula la segregación de norepinefrina en el cerebro.
  • El SNS envía la señal a todos los músculos del cuerpo para que se preparen a la acción.
  • El hipotálamo -el principal regulador del sistema endocrino- activa la glándula hipófisis (también llamada pituitaria) para que a su vez se pongan en marcha las glándulas que segregan adrenalina (epinefrina) y cortisol, dos hormonas estrechamente ligadas al estrés.
  • Estas hormonas (adrenalina y cortisol) comienzan a circular por la sangre y llegan a todo el cuerpo.
  • La adrenalina acelera el ritmo del corazón (con el objeto de bombear más sangre y prepararte para un momento de lucha) y dilata las pupilas (necesitarás más luz para luchar). También envía más sangre a los músculos y las cavidades de los pulmones se dilatan para procesar más oxígeno ( y poder correr más rápido y lejos).
  • El cortisol suprime y anula al sistema inmunitario. Obliga al cerebro a estimular aún más la amígdala, la cual a su vez activa de nuevo el sistema SNS /HHA que produce más cortisol.
  • El cortisol también hace bajar la actividad del hipotálamo (que es el que normalmente inhibe la amígdala)
  • Las funciones reproductivas se anulan (no apetece sexo cuando estás en fase de huida ante el peligro). Todos sabemos cómo baja la líbido con el estrés.
  • Las funciones digestivas se ralentizan
  • Las emociones se intensifican, llevando a todo el cerebro listo para la acción.
  • El sistema SNS/HPA estimula la amígdala, que está programada para enfocarse en la información negativa y reaccionar con intensidad hacia ella. Como consecuencia, el estrés te provoca miedo y enfado.
  • El sistema límbico y endocrino se activan y baja la acción del sistema ejecutivo del cerebro: el Córtex Prefrontal… el conductor del vehículo cada vez tiene menos control.
  • El director de la mente, el Córtex Prefrontal se ve afectado por el SNS/HHA y comienza a hacer cosas raras: le hacen creer que todo es negativo, los demás son un riesgo y comienza a asignar prioridades erróneamente. Por eso no conviene tomar decisiones importantes en estado de estrés, ya que estarán totalmente alteradas por nuestra mente secuestrada.

Toda esta maraña de sistemas que se activan en el cuerpo tenían una importante función para nuestros ancestros: la supervivencia. Correr o huir.

¿Pero cual es el coste de todo esto en nuestra vida, relaciones y trabajo?
¿Estamos condicionados por nuestra “programación” en forma de neuroquímicos y de una anatomía que nos ha preparado para el “corre o huye”?
¿Qué podemos cambiar? ¿Qué está en nuestra mano?

Parte de estas preguntas ya han sido respondidas en la sección de Hábitos, Mente y comportamiento humano y gestión del estrés. Mucho más está por llegar. Espero te guste igual que yo disfruto aprendiendo y compartiendo contigo.

Fuentes

 


  1. Ken Keyes, Handbook to Higher Consciousness, te recomiendo leas las menciones de los lectores en ese enlace de Amazon. No creo puedas comprarlo ya que no se edita más, pero he conseguido una copia en pdf que circula en internet y que puedes descargar aquí. Si tuviera que recomendarlo con nota de 1 a 10, le daría un 10. Es una de esas joyas raras que se leen muchas veces.  ↩
  2. El libro es Buddha’s Brain: The Practical Neuroscience of Happiness, Love, and Wisdom
    Este es uno de los libros que más me ha influido en el camino de aprendizaje que comparto contigo en esta web. Me ha abierto puertas y me ha mostrado un camino en el que multitud de piezas del rompecabezas comienzan a tomar sentido.  ↩
  3. El ser capaces de observar nuestro cuerpo y nuestra mente como algo externo a nuestro Yo real se cita en todas las grandes filosofías espirituales desde el budismo a los vedas. Hemos dedicado un artículo muy completo acerca de indagar sobre quienes somos realmente que te recomiendo que leas. Lo tienes aquí. Es un artículo que considero muy especial y basado en el libro que menciono en él. Cada vez encuentro más señales en el camino acerca de la importancia de separar nuestra mente/cuerpo/emociones de nuestro verdadero Yo, dejar de identificarnos con ellos. Desde varios ángulos (neurociencia, psicología, espiritualidad, productividad) no deja de aparecer el mismo tema.  ↩